domingo, 16 de noviembre de 2014

Un estudio sobre las Ordenanzas Mayores del Sacerdocio de Melquisedec





A continuación les dejo ensayo interesatísimo preparado por el Hno. José Luis Gil Álvarez, que indaga en temas como la Vocación y Elección hechas seguras, El Segundo Consolador, la Segunda Unición, etc.



Un estudio sobre las Ordenanzas Mayores del Sacerdocio de Melquisedec

En la Guía para el Estudio de las Escrituras bajo la palabra Vocación (llamamiento) y Elección encontramos lo siguiente:
Los justos seguidores de Cristo pueden llegar a contarse entre los escogidos que reciben la certeza de que serán exaltados. La vocación y elección comienza con el arrepentimiento y el bautismo, y se consuma cuando “marchan adelante, deleitándose en la palabra de Cristo, y perseverando hasta el fin” (2 Ne. 31:19–20). En las Escrituras, este proceso se llama “hacer firme vuestra vocación y elección” (2 Pe. 1:4–11; DyC 131:5–6).
Ahora en la misma guía leeremos la definición de Elegidos que dice;
Los elegidos (escogidos) son aquellos que aman a Dios con todo el corazón y viven de una manera que a Él le complace. Los que viven como discípulos suyos serán seleccionados un día por el Señor para ser contados entre sus hijos escogidos.
Entonces tenemos que los Santos fieles serán algún día seleccionados por el Señor. Si buscamos ahora la palabra Elección aquí se nos aclara cuando será ese día:
Basándose en la dignidad personal en la vida preterrenal, Dios eligió a los que serían la descendencia de Abraham y la casa de Israel y que llegarían a ser el pueblo del convenio (Deut. 32:7–9; Abr. 2:9–11). A dichas personas se les dan bendiciones y deberes especiales para que bendigan a todas las naciones del mundo (Rom. 11:5–7; 1 Pe. 1:2; Alma 13:1–5; DyC 84:99). No obstante, si desean alcanzar la salvación, aun los electos deben ser llamados y elegidos en esta vida.
Vemos claramente que la elección se hace en esta vida. Ya que “Dios no es un Dios de muertos sino de vivos”.( Mat 22:32). Según la Escritura cabe interpretar que  pudiera ser del otro lado del velo. Sigamos con nuestro estudio para ver si esto es así-
Bruce R. McConkie en su libro Doctrina Mormona bajo la palabra Vocación y elección Seguras:

VOCACION Y ELECCION SEGURAS.
Ver COHEREDEROS CON CRISTO, DIVINIDAD, ELECCION DE GRACIA,
HIJAS DE DIOS, IGLESIA DEL PRIMOGENITO, MATRIMONIO CELESTIAL,
PLENITUD DEL PADRE, REINO CELESTIAL, SALVACION, SEGUNDO
CONSOLADOR, VIDAS ETERNAS. Los miembros de la Iglesia que devotamente se consagran a una vida de rectitud, viviendo de cada palabra que sale de la boca de Dios, hacen su vocación y elección seguras. Es decir que reciben la más segura palabra de profecía, lo que significa que el Señor los sella para la exaltación mientras están aún en esta vida. Pedro resumió el curso de la rectitud que los santos deben seguir para hacer su vocación y elección segura y entonces (refiriéndose a su experiencia en el Monte de la Transfiguración con Santiago y Juan) dijo que esos tres habían recibido su palabra profética más segura. (2 Pedro 1.)
José Smith enseñó: "Después que una persona tiene fe en Cristo, se arrepiente de sus pecados, se bautiza para la remisión de ellos y recibe el Espíritu Santo (por la imposición de manos), que es el primer Consolador, entonces si continúa humillándose ante Dios, teniendo hambre y sed de justicia y viviendo de acuerdo con todas las palabras de Dios, el Señor le dirá dentro de poco: "Hijo, serás exaltado." Cuando el Señor lo haya probado en todas la cosas, y haya visto que aquel hombre está resuelto a servirlo, pase lo que pase, ese hombre verá que su vocación y elección han sido confirmadas y entonces será suyo el privilegio de recibir el otro Consolador:' Tener al otro Consolador es que Cristo se le aparezca y tener visiones de la eternidad. (Enseñanzas p. 178). Así, tal como también dijera el Profeta: "La palabra profética más segura significa que un hombre sepa, por revelación y el espíritu de profecía, que está sellado para vida eterna, mediante el poder del Santo Sacerdocio." (D&C 131:5.)
Los favorecidos por el Señor son sellados contra todo tipo de pecado y blasfemia excepto la blasfemia contra el Espíritu Santo y el derramar sangre inocente. Es decir que su exaltación está asegurada; su vocación y elección es segura porque han obedecido la plenitud de las leyes de Dios y han vencido al mundo. Aún cuando tales personas "cometen algún pecado o transgresión del nuevo y sempiterno convenio, cualquiera que sea, y toda clase de blasfemias, y si no cometen homicidio en el que vierten sangre inocente, todavía saldrán en la primera resurrección y entrarán en su exaltación; pero serán destruidos en la carne y entregados a los bofetones de Satanás hasta el día de la redención, dice Dios el Señor." (D&C 132:26) El Señor les dice: "Saldréis en la primera resurrección; ....y heredaréis tronos, reinos, principados, potestades y dominios, toda altura y toda profundidad." (D&C 132:19) El Profeta fue sellado de esta manera. Es decir "que sabía por revelación y por el espíritu de profecía, a través del poder del Santo Sacerdocio", que llegaría a ser Dios en la vida venidera. A él la Deidad dijo: "Porque yo soy el Señor tu Dios, y estaré contigo hasta el fin del mundo y por toda la eternidad; porque de cierto, sello sobre ti tu exaltación, y te preparo un trono en el reino de mi Padre, con Abraham tu padre:' (D&C 132:49)
Se deberá entender claramente que estas grandes bendiciones no son parte del
matrimonio celestial; "las bendiciones pronunciadas sobre las parejas en conexión con el matrimonio celestial están condicionadas a la consiguiente fidelidad de ambos." (Doctrina de Salvación, vol. 2 pág.58.)

En el manual del alumno de instituto de D&C leemos:

D. y C. 131:5. ¿Qué es “la palabra profética más segura”?
El élder Bruce R. McConkie dijo:
“Los miembros de la Iglesia que se vuelcan enteramente a la justicia, viviendo conforme a toda palabra que sale de la boca de Dios, hacen firme su vocación y elección. Es decir, reciben la palabra profética más segura, lo cual significa que el Señor sella la exaltación de ellos mientras todavía están en esta vida. Pedro resumió la senda de la justicia que debe seguir todo santo a fin de asegurar su vocación y elección, y luego (refiriéndose a la experiencia vivida en el monte de la Transfiguración con Santiago y Juan) dijo que ellos tres habían recibido esa palabra profética más segura (2 Pedro 1).
“Los que son así favorecidos del Señor son sellados contra toda suerte de pecado y blasfemia excepto la blasfemia contra el Espíritu Santo y el derramamiento de sangre inocente. Es decir, tienen asegurada su exaltación; su vocación y elección se han ‘hecho firmes’ o asegurado porque han obedecido la plenitud de las leyes de Dios y han vencido al mundo.” (Mormon Doctrine, págs. 109-110; véase también D. y C. 132:17, 26; Notas y comentario sobre D. y C. 76:53.)

La palabra profética más segura se recibe después del matrimonio celestial. En el mismo manual de instituto dice lo siguiente:

D. y C. 132:26-27. ¿Asegura el matrimonio en el templo la exaltación de las personas, pese a la forma en que vivan?
Algunas personas han intentado distorsionar el sentido de estos versículos insinuando que al casarse en el templo, uno tiene ya asegurada la exaltación. A ese razonamiento se refirió Pedro cuando dijo: tuercen... las... Escrituras... para su propia perdición” (2 Pedro 3:16). El presidente Harold B. Lee indicó que un matrimonio en el templo puede ser perfeccionado y sellado por la eternidad, pero que no hay garantía de ello en la ceremonia misma:
“Algunas personas tienen el concepto equivocado de que si de alguna manera pueden entrar en la casa del Señor y casarse, cuentan con la seguridad de alcanzar la exaltación no importa qué hagan, y, para sustentar su forma de pensar, citan la sección 132, versículo 26. Pero eso no es lo que indica el Señor. El Señor asegura la exaltación a los que cometan errores, si se arrepienten de ellos” (Cram for Life’s Final Examination, Brigham Young University Speeches of the Year [Provo, 5 de enero de 1954], pág. 7). El presidente Joseph Fielding Smith comentó lo siguiente:
“El versículo 26 de la sección 132 es el pasaje más mal interpretado de las Escrituras. El Señor nunca ha prometido a ningún alma que será llevada a la exaltación sin el espíritu de arrepentimiento. A pesar de que el arrepentimiento no se menciona en este pasaje, aun así, está, y debe estar sobrentendido. Me extraña que todos conozcan el versículo 26, pero me parece que nunca han leído o escuchado Mateo 12:31-32, donde el Señor nos dice en substancia la misma cosa que encontramos en el versículo 26 de la sección 132.
“Así que debemos deducir que aquellos de quienes se habla en el versículo 26 son los que, habiendo pecado, se han arrepentido completamente y están dispuestos a pagar el precio de sus pecados; de otro modo, no tendrían las bendiciones de la exaltación. Es absolutamente necesario el arrepentimiento para obtener el perdón, y la persona que haya pecado debe ser limpiada.” (Doctrina de Salvación, tomo II, págs. 88, 89.)
La frase clave es “...y son sellados por el Santo Espíritu de la promesa” (D. y C. 132:26). Este sellamiento está relacionado con el hecho de “hacer firme” o asegurar la propia vocación y elección. (Véase Notas y comentario sobre D. y C. 76:53; 131:5; 132:7.)



Hablando específicamente de la promesa que encontramos en Doctrina y Convenios 132:26, el élder Bruce R. McConkie dijo:
“El hacer firme o asegurar la propia vocación y elección viene después del matrimonio celestial y se deriva de él. La vida eterna no existe ni puede existir para el hombre solo o la mujer sola, porque su misma naturaleza consiste en la continuación de la unidad familiar en la eternidad. Por eso, la revelación referente al matrimonio habla tanto del matrimonio celestial (en el que se dan las promesas de la vida eterna con la condición de recibirlas si son fieles) como del hecho de hacer firme o asegurar la propia vocación y elección (en el que se dan las promesas incondicionales de la vida eterna) en la misma frase, en la cual también se dice que quienes cometan pecados (con la excepción del ‘homicidio en el que vierten sangre inocente’) después de ser sellados para vida eterna, aún alcanzan la exaltación. Y después dice ‘entonces’, esto es, después de haber hecho firme o asegurado su vocación y elección [y cita D. y C. 132:19-20].
“Luego, la revelación [vers. 26] habla de aquella obediencia de la cual surge la vida eterna y. hablando todavía del matrimonio celestial y de hacer segura la propia vocación y elección, dice: ‘De cierto, de cierto te digo, que si un hombre contrae matrimonio con una mujer conforme a mi palabra, y son sellados por el Santo Espíritu de la promesa, de acuerdo con mi precepto’, es decir, si ambos están casados y se les asegura su vocación y elección. ‘saldrán en la primera resurrección y entrarán en su exaltación’.” (Doctrinal New Testament Commentary, 3:343-344.)
Si uno hace firme o asegura su propia vocación y elección y esa promesa le es sellada por el Santo Espíritu de la Promesa —sigue diciendo el élder McConkie—, ello no significa que pueda pecar impunemente.
“¿Qué sucedería si quienes han recibido la seguridad de su vocación y elección pecaran gravemente? Supongamos que se descarriaran y siguieran el camino de la iniquidad o que lucharan contra la verdad y se rebelaran contra Dios. ¿Qué les sucedería?
“Es evidente que todos los hombres pecan, antes y después del bautismo, y también antes y después de hacer firme o segura su vocación y elección. Ha habido solamente un hombre sin pecado: El Señor Jesús, que era el propio Hijo de Dios.
“Así, en la revelación que anuncia el establecimiento de la Iglesia restaurada en esta época, el Señor dice: ‘Pero existe la posibilidad de que el hombre caiga de la gracia y se aleje del Dios viviente; por lo tanto, cuídese la iglesia y ore siempre, no sea que caiga en tentación; sí, y cuídense aun los que son santificados’ (D. y C. 20:32-34).
“Los profetas y Apóstoles desde Adán y Enoc en adelante, y todos los hombres, ya sea que hayan sido purificados y santificados del pecado o no, siguen sujetos al pecado y, de hecho, pecan. Así sucede aun después de haber tenido las visiones de la eternidad y de haber sido sellados por aquel Santo Espíritu de la Promesa que ha asegurado su vocación y elección. Dado que a estos escogidos se les ha asegurado la promesa de la vida eterna, y dado que ‘nada impuro puede entrar’ en el ‘reino’ del Padre (3 Nefi 27:19), ‘ni morar en su presencia’ (Moisés 6:57), ¿qué sucede con los pecados cometidos después de ser sellados para vida eterna?
“Es obvio que todavía tienen vigencia las leyes del arrepentimiento y cuanto mayor luz tenga la persona, tanto más busca el don del arrepentimiento, y más se esfuerza por liberarse del pecado tantas veces como desobedezca la voluntad divina y se sujete al Maestro del Pecado, que es Lucifer. Es lógico suponer que los pecados de los que temen a Dios y de los justos son perdonados continuamente porque se arrepienten y buscan al Señor de nuevo cada día y a cada hora.
“Y, de hecho, la bendición de tener asegurada la propia vocación y elección es en sí motivo alentador para evitar el pecado y una defensa contra futuras caídas. Por ese largo camino de obediencia y pruebas que les permitió alcanzar tan grande bendición, los santificados han marcado un camino y elaborado un modelo de vida que evita el pecado y fomenta la rectitud. Así, el Señor dijo:’...os nombro a Hyrum Smith para ser vuestro patriarca, para poseer las bendiciones de sellar en mi iglesia, sí, el Santo Espíritu de la promesa, mediante el cual sois sellados para el día de la redención, a fin de que no lleguéis a caer, no obstante la hora de tentación que pueda sobreveniros’ (D. y C. 124:124).
“Mas suponed que tales personas se vuelvan desleales y las abandone el espíritu del arrepentimiento — lo cual es una eventualidad que se presenta rara vez—, ¿qué sucedería entonces? La respuesta es —y las revelaciones y enseñanzas del profeta José Smith así lo indican—: que entonces deben pagar el castigo de sus propios pecados, porque la sangre de Cristo no los limpiará. O si cometen homicidio o adulterio, pierden la herencia prometida porque esos pecados quedan fuera de las promesas dadas en el sellamiento. Y si cometen el pecado imperdonable, llegan a ser hijos de perdición.” (Doctrinal New Testament Commentary, 3:342-343.)

En Doctrina Mormona de McConkie bajo la palabra Reyes encontramos lo siguiente:

REYES.
Ver EXALTACION, INVESTIDURAS, MATRIMONIO CELESTIAL,
MELQUISEDEC SACERDOCIO DE, REINAS, SACERDOTES, SACERDOTISAS, VOCACION Y ELECCION SEGURAS.

 Los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec tienen el poder de avanzar en rectitud, viviendo de toda palabra que sale de la boca de Dios, magnificando sus llamamientos, creciendo de gracia en gracia hasta que a través de la plenitud de las ordenanzas del templo, reciben la plenitud del sacerdocio y son ordenados reyes y sacerdotes. Los que logren esto serán exaltados y serán reyes, sacerdotes, gobernantes y señores en sus esferas respectivas en los reinos eternos del gran Rey que es Dios nuestro Padre. (Apo. 1:6; 5:10.)

Y acabaremos la lectura de este libro leyendo bajo la acepción de Segundo Consolador:
SEGUNDO CONSOLADOR.
Ver CONSOLADOR, ESPIRITU SANTO, EXALTACION, VOCACION Y
ELECCION SEGURAS. Después que un hombre se consagra a la justicia de tal manera que hace su vocación y elección seguras, "entonces será suyo el privilegio de recibir el otro Consolador, "dice el Profeta, "¿Qué, pues, es este otro Consolador? No es nada más ni menos que el Señor Jesucristo mismo; y ésta es la substancia de todo el asunto: que cuando un hombre recibiere este último Consolador, tendrá la persona de Jesucristo para atenderlo o aparecerle de vez en cuando, y aún lo manifestará al Padre, y harán morada con él, y le serán descubiertas las visiones de los cielos, y el Señor lo instruirá cara a cara y podrá alcanzar un conocimiento perfecto de los misterios del reino de Dios; y ésta es la dignidad y posición que alcanzaron los antiguos santos cuando vieron tan gloriosas visiones: Isaías, Ezequiel, Juan en la Isla de Patmos, San Pablo en los tres cielos, y todos los santos que han tenido comunión con la asamblea general y la Iglesia del Primogénito. (Enseñanzas, pág. 178-179.) El Santo Espíritu de la Promesa no es el Segundo Consolador. (Doctrina de Salvación, vol. 1, pág. 52.)

Hagamos un resumen de lo expuesto hasta ahora.
1.      Los Santos fieles serán elegidos por el propio Señor en esta vida.
2.      Recibirán su llamamiento y elección después de su matrimonio celestial que significa que ya están sellados a vida eterna o exaltación y aún están vivos.
3.      Reciben la plenitud del sacerdocio que es ser ordenados reyes y sacerdotes
4.      Recibirán el Segundo Consolador que es que Jesucristo en persona ministre a esa persona
5.      SI la persona peca deberá expiar sus propios pecados porque ya la sangre de Cristo no los limpia
6.      Si comete algún pecado imperdonable será un hijo de perdición.
En las publicaciones de la Iglesia se reconoce que hay más ordenanzas después del sellamiento de cónyuges o matrimonio celestial. En el Libro La Casa del Señor pag 175 describe el cuarto para sellar muertos y su función es: “Aquí se arrodillan en humilde servicio los vicarios vivientes, representantes de esposos, esposas, padres e hijos ya fallecidos. No hay más muebles que algunas sillas para el élder que está oficiando, y para los testigos y las personas que van a efectuar las ordenanzas en el altar.” En la pag 176 describe el cuarto para sellar a los vivos y su función es la siguiente:”Aquí se solemniza la sagrada ordenanza del matrimonio entre las partes que vienen a hacer sus votos de fidelidad conyugal por tiempo y por la eternidad, y a recibir el sello del sacerdocio eterno sobre su unión. Aquí también se efectúan las ordenanzas de sellar o adoptar a los hijos vivientes a sus padres, cuando éstos no se han casado previamente según el orden de matrimonio celestial.”
En la pág. 177 describe el Lugar Santísimo cuya función es descrita en la pág 178 como sigue: “Este cuarto está reservado para las ordenanzas mayores del sacerdocio relacionadas con la exaltación de los vivos así como de los muertos.”
Si los sellamientos entre cónyuges e hijos a padres fallecidos se realizan en el primer cuarto mencionado y las mismas ordenanzas pero por los vivos se realizan en el segundo cuarto; ¿qué ordenanzas mayores se refieren aquí que se hacen en el Santísimo? Continuemos con el mismo libro pero ahora en la página 85 que dice lo siguiente: “Es verdad que hay algunas de las ordenanzas más altas a las cuales no se puede admitir a una mujer soltera, pero esta regla se aplica igualmente a un varón soltero.” Aquí se reconoce que hay una ordenanza que la reciben los cónyuges ya casados porque al sellamiento de esposos ambos están solteros (en los países que se reconocen nuestra ceremonia como válida, no es el caso de España que hay que casarse civilmente) y aquí se menciona que no se admiten a personas solteras por lo que la ordenanza de investidura y las de sellamientos están descartadas.
Resumiendo:
1.      Hay ordenanzas mayores del Sacerdocio de Melquisedec que se reciben en el Santísimo
2.      Estas ordenanzas las reciben matrimonios que ya han sido sellados.
En un artículo de la revista Ensign de Agosto de 1985 titulado “What I Hope You Will Teach Your Children about the Temple”  por Presidente Ezra Taft Benson leemos unas citas muy interesantes:
Entrar en el orden del Hijo de Dios es el equivalente hoy a entrar en la plenitud del Sacerdocio, el cual solo se recibe en la casa del Señor.
Porque Adán y Eva cumplieron con todos estos requerimientos, Dios les dijo: y eres según el orden de aquel que fue sin principio de días ni fin de años, de eternidad en eternidad. Moisés 6:67
Tres años antes de la muerte de Adán, un gran acontecimiento ocurrió. El tomó a su hijo Set y a su nieto Enós y otros sumos sacerdotes que eran descendientes de línea directa con otros de su posteridad justa en un valle llamado Adán Ondi Ahman. Allí Adán dio a sus descendientes justos su ultima bendición.
El orden de este sacerdocio se confirmó para descender de padre a hijo; y por derecho pertenece a los descendientes literales del linaje escogido, al cual se hicieron las promesas. Este orden se instituyó en los días de  Adán y descendió por linaje de la siguiente manera: De Adán a Set, a quien Adán ordenó a la edad de sesenta y nueve años; y tres años antes de la muerte de Adán, éste lo bendijo, y recibió la promesa de Dios, por conducto de su padre, de que su posteridad sería la elegida del Señor, y que sería preservada hasta el fin de la tierra; (D&C 107:40–42;
¿Cómo Adán llevó a sus descendientes a la presencia del Señor?
La respuesta: Adan y sus descendientes entraron en el orden de Dios del sacerdocio. Hoy diríamos que ellos entraron en la casa del Señor y recibieron sus bendiciones.
El orden del sacerdocio del que se habla en las Escrituras se refiere algunas veces como el orden patriarcal porque desciende de padre a hijo.
Moisés claramente enseñó esto a los hijos de Israel en el desierto, y procuró diligentemente santificar a los de su pueblo, a fin de que vieran la faz de Dios; mas endurecieron sus corazones y no pudieron aguantar su presencia; por tanto, el Señor en su ira, porque su ira se había encendido en contra de ellos, juró que mientras estuviesen en el desierto no entrarían en su reposo, el cual es la plenitud de su gloria. Por consiguiente, tomó a Moisés de entre ellos, y el Santo Sacerdocio también;  (D&C 84:23–25.)
Aprendemos por la traducción de José Smith que el Señor le dio instrucciones adicionales a Moisés:”… porque quitaré el sacerdocio de entre ellos; por tanto, mi santo orden, y sus ordenanzas,…(Traducción de José Smith, Ex. 34:1
Este sacerdocio mayor con sus ordenanzas fue quitado a Israel hasta el tiempo de Jesucristo.
Mi propósito para dar este contexto es ilustrar que este orden del sacerdocio ha estado sobre la tierra desde el principio y es el único modo por el cual podemos algún día ver el rostro de Dios y vivir. (D&C 84:22.)
¿Qué sacerdocio reveló Elías? Juan el Bautista restauró las llaves del Sacerdocio de Aarón. Pedro, Jacobo y Juan restauraron las llaves del Reino. ¿Por qué envió a Elías?
“Porque él tiene las llaves de la autoridad para administrar todas las ordenanzas del sacerdocio…”o el poder de sellar. (Enseñanzas del Profeta José Smith pag. 95) ¡Así dijo el Profeta José Smith!
El Profeta José dijo además que esas llaves eran. “…las revelaciones, ordenanzas, oráculos, poderes e investiduras de la plenitud del Sacerdocio de Melquisedec y del reino de Dios sobre la tierra.”  (Enseñanzas pag 187)
Aunque el Sacerdocio de Aarón y el de Melquisedec habían sido restaurados en la tierra, el Señor instó a los santos a construir un templo para recibir las llaves por el cual este orden del sacerdocio podría de nuevo administrarse sobre la tierra. “Porque no existe lugar sobre la tierra a donde él pueda venir a restaurar otra vez lo que estaba perdido para vosotros, o lo que él ha quitado, a saber, la plenitud del sacerdocio. (D&C 124:28)
Y de nuevo el Profeta José dijo: “Si un hombre ha de recibir la plenitud del sacerdocio de Dios, debe obtenerla de la misma manera que Jesucristo la alcanzó, que fué por guardar todos los mandamientos y obedecer todas "las ordenanzas de la casa del Señor.” (Enseñanzas pág. 169.)
Según este artículo del Presidente Benson podemos entender que:
1.      El orden del Hijo de Dios [que tanto se habla en el libro de Alma] es la plenitud del sacerdocio
2.      La plenitud del sacerdocio solo se puede recibir en los templos
3.      La plenitud del sacerdocio la recibió Adán en primer lugar y sus justos descendientes pasando de padres a hijos
4.      La plenitud del sacerdocio también se le conoce como orden patriarcal
5.      La plenitud del sacerdocio nos prepara para ver la faz de Dios y vivir
6.      Las plenitud del sacerdocio se retiró en los días de Moisés y de nuevo fue revelada en nuestros días por Elías el Profeta dándole las llaves de esto a José Smith y a Oliver Cowdery en Kirtland el 3 de Abril de 1836
7.      Aquel que guarde los mandamientos y obedezca todas las ordenanzas de la casa del Señor recibirá la plenitud del Sacerdocio.
La plenitud del sacerdocio se recibe a través de una ordenanza la cual tiene diferentes nombres como: Segunda Unción, Plenitud del Sacerdocio, Bendiciones Mayores del Sacerdocio del Melquisedec, Segundas Bendiciones, Bendiciones Mayores, entrar en el Orden del Hijo de Dios y la mal llamada Segunda Investidura.
A diferencia de hoy en día en el que la ordenanza ni se publica ni se habla de ella ni se pronuncia su nombre, antiguamente era todo lo contrario. En un discurso dado por el Presidente Snow y publicado en el periódico de la Iglesia Millennial Star el 31 de Agosto de 1899 el profeta dice lo siguiente:
“Pero ahora es cuando nos preparamos para que podamos ser dignos para ser llamados a la casa del Señor y recibir nuestra segundas bendiciones. No quiero que los presidentes de estaca manden a ninguna persona a nuestros Templos para recibir las Bendiciones Mayores que alguna vez haya sido investida sobre el hombre desde que el mundo empezó, hasta que se pueda decir de el: “El paga un diezmo íntegro”
En un discurso del Presidente Woodruff en una excursión con obreros del templo el 24 de Junio de 1894 dice lo siguiente:
Allí está la Hermana Bathseda Smith, ella y yo recibimos nuestras investiduras de mano del Profeta José Smith. Yo recibí mi segunda unción y sellamientos bajo sus manos.
Veamos en qué consistía la plenitud del sacerdocio según las autoridades generales:
En el Millennial Star del 15 de Enero de 1847 Orson Hyde dibujó un diagrama del Reino Celestial y lo explicó de la siguiente manera:
“Se observará por el diagrama de arriba que hay reinos de todos los tamaños, una variedad infinita para adaptarse a todos los grados de mérito y habilidad. Los vasos escogidos del Señor son reyes y sacerdotes que son puestos a la cabeza de esos reinos. Estos han recibido sus lavamientos y unciones en el templo de Dios en esta tierra; ellos han sido escogidos, ordenados y ungidos reyes y sacerdotes para reinar como tales en la resurrección de los justos. Los que no hayan recibido la plenitud del sacerdocio (porque la plenitud del sacerdocio incluye la autoridad de rey y sacerdote) y no han sido ungidos y ordenados en el templo del Mas Alto, podrán obtener una salvación en el reino celestial pero no una corona celestial. Muchos son llamados para disfrutar de una gloria celestial pero pocos son escogidos para llevar una corona celestial, o más bien, ser gobernantes en el reino celestial.”
En Enseñanzas del Prófeta José Smith pág. 177 leemos:
Los que poseen la plenitud del Sacerdocio de Melquisedec son reyes y sacerdotes del más alto Dios, y tienen las llaves del poder y bendiciones. De hecho, este sacerdocio es una ley perfecta de la teocracia, y en representación de Dios expide leyes al pueblo, y administra vidas sin fin a los hijos e hijas de Adán.”
Doctrina de Salvación Tomo 3 pag 125:
No hay exaltación en el reino de Dios sin la plenitud del sacerdocio […] Todo hombre que es fiel y está dispuesto a recibir estas ordenanzas y bendiciones obtiene una plenitud del sacerdocio, y el Señor ha dicho que El “los hace iguales en poder, en fuerza y en dominio.”
Brigham Young 6 de Agosto1843, History of the Church 5:527.
“También dijo que si alguien en la Iglesia tenía la plenitud del Sacerdocio de Melquisedec, que el no lo sabía. Porque para que una persona tenga la plenitud del sacerdocio tiene que ser un rey y sacerdote. Una persona puede tener una porción de ese sacerdocio, lo mismo que los gobernadores o jueces de Inglaterra tienen poder que reciben del rey para realizar transacciones, pero eso nos le hace reyes de Inglaterra. Una persona puede ser ungida rey y sacerdote mucho antes de que reciba su reino.”
Hagamos un resumen de lo expuesto hasta ahora:
1.      La plenitud del Sacerdocio tiene diferentes nombres para referirse a ella
2.      La plenitud del Sacerdocio no se ocultaba su existencia a los miembros ni en qué consistía la ordenanza
3.      La plenitud del Sacerdocio es una ordenanza por medio de una unción en la que se ordena al hombre rey y sacerdote [a la mujer reina y sacerdotisa]
4.      La plenitud del sacerdocio se recibe en esta vida antes de la resurrección
5.      La plenitud del Sacerdocio es una ordenanza de Exaltación
Las Bendiciones Mayores consta de 2 diferentes ordenanzas: un lavamiento de pies y una unción. Ambas constituyen la plenitud del sacerdocio. Cuando un varón recibe el lavamiento de pies se le  “limpia de los pecados y la sangre de esta generación” D&C 88:171-141. (La esposa ya lo está por lo que no recibe esa ordenanza). Y posteriormente, se le unge junto a su esposa Rey y Sacerdote (Reina y Sacerdotisa en el caso de la mujer). Ambas ordenanzas son el cumplimiento del lavamiento (solo para el hombre) y de las unciones de la pareja que recibieron en el templo antes de su investidura, en donde a él se le lavó para llegar a ser limpio y en las unciones se ungieron a ambos para llegar a ser rey/reina, sacerdote/sacerdotisa.  Recibida estas ordenanzas, la pareja ya son miembros de la Iglesia del Primogénito y cumplen ya casi todas la condiciones de exaltación mencionada en D&C 76:51-70.
En el nuevo manual del maestro de seminario para D&C leemos lo siguiente:

Doctrina y Convenios 88:138–141. El lavamiento de los pies

Conforme los hermanos que poseían el sacerdocio se unían a la Escuela de los Profetas, se los recibía mediante la ordenanza del lavamiento de los pies, que debía efectuar el Profeta siguiendo el ejemplo de Jesucristo, según se describe en Juan 13. Tocante a esa ordenanza, el élder Bruce R. McConkie, del Quórum de los Doce Apóstoles, enseñó:
“El lavamiento de los pies es una ordenanza del Evangelio; es un rito santo y sagrado que efectúan los santos al amparo del retiro que brindan los santuarios de los templos. No se efectúa ante el mundo ni se proporciona a las personas mundanas. Jesús la instituyó para Su época y dispensación en el aposento alto, al momento de la Última Cena.
“‘Nuestro Señor hizo dos cosas al realizar la ordenanza: primero, cumplió con la antigua ley dada a Moisés; y segundo, instituyó una ordenanza sagrada que habían de efectuar los administradores legítimos entre Sus verdaderos discípulos, de ese día en adelante.
“‘Como parte de la restauración de todas las cosas, se ha restaurado la ordenanza del lavamiento de los pies en la dispensación del cumplimiento de los tiempos …
“‘En estos días el conocimiento relativo al lavamiento de los pies se ha revelado paso a paso hasta que ahora forma parte de las ordenanzas reveladas de la casa del Señor’ (Mormon Doctrine, 2da. ed., 1966, págs. 829, 831])” (Doctrinal New Testament Commentary, 3 tomos, [1966–73], 1:708, 710).
Y también:

            Doctrina y Convenios 76:67. La “iglesia de Enoc y del Primogénito”

Enoc y su pueblo, a quienes se les menciona como la iglesia, asamblea o congregación de Enoc, establecieron Sión con éxito y fueron llevados al cielo. Ser miembro de la iglesia del Primogénito requiere de nuestra parte que seamos dignos de morar en la sociedad de Enoc, lo cual es posible sólo mediante la rectitud personal, mediante la obediencia a las ordenanzas de la casa del Señor y mediante la expiación de Jesucristo.
El élder Bruce R. McConkie, del Quórum de los Doce Apóstoles, explicó lo que significa ser miembro de la iglesia del Primogénito:
“Los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días que se consagren tanto a la rectitud que reciben las ordenanzas mayores de exaltación llegan a ser miembros de la Iglesia del Primogénito. El bautismo es la puerta a la Iglesia en sí, mas el matrimonio celestial es la puerta para llegar a ser miembro de la Iglesia del Primogénito; es el grupo interno de santos fieles que son herederos de la exaltación y de la plenitud del reino del Padre” (Mormon Doctrine, 2da. edición, 1996, pág. 139).
La cita mencionada anteriormente del Pres Brigham Young y recogida en History of the Church 5:527 bajo la fecha de Agosto de 1843 es muy interesante porque el Pres Young reconoce que él no sabía si alguien había recibido la plenitud y eso era debido a que la primera persona que en esta dispensación recibió la plenitud del sacerdocio fue José Smith junto a su esposa Emma el 28 de Septiembre de 1843. Poco más de un mes después del discurso del Pres Young. El diario de José Smith bajo esa fecha dice lo siguiente:
Jueves, 28 de sept. de 1843, 10 a.m.: en la calle, me dirijo hacia la oficina de la imprenta. 11:30 a.m.: Consejo, en la parte superior del almacén. Hyrum, Newell, Geo [rge] M [Iller]: lav[ados] y ung[idos] y J[ohn o Joseph] S[mith], J[ohn] T[aylor], A[masa] L[yman], L[yman] W[ight], J[ohn] M. B[ernhisel]: ung[idos]. 
A las siete [en punto de la] tar[de] me reúno en la parte delantera de la sala superior de la «Mansión» con W[illiam] L[aw] [y] W[illiam M[ark]. Se eligió a Beurach Ale [José Smith] de común acuerdo y con voz unánime como presidente del quórum [de los ungidos] y ungido [segunda unción] y ord[enado] al más alto y más santo orden del sacerdocio [como rey y sacerdote] (y su compañera [como reina y sacerdotisa]). [Presentes:] Joseph Smith, Hyrum Smith, Geo[rge] Miller, N[ewel] K. Whitney, Willard Richards, [tío] John Smith, John Taylor, Amasa Lyman, Lucien Woodworth, J[ohn] M. Bernhisel, W[illiam Law, W[Illia]m Marks. El presidente [José Smith] [se nos] dirigió en oración para que sus días fueran prolongados, tuviera dominio sobre sus enemigos, fueran bendecidos todos los hogares y toda la iglesia y el mundo. {página 109}
El diario de Wilford Woodruff bajo la misma fecha dice lo siguiente:
28 de sept.: Recibí cien dólares (100 $) de Br Dwight Webster y le di mis pagarés por valor de ciento cincuenta dólares (150 $) por los cuales tengo que darle una escritura del solar que compré de Hiram Kimball, que Bullard dijo que tenía. Pasé el día escribiendo./ El presidente Joseph Smith recibió hoy su segunda unción./
En el libro Book of Anointings fechado desde el 8 de enero hasta el 7 de febrero de 1846, se registraban los nombres de las personas que recibieron la segunda unción en las fechas mencionadas. Lo interesante y valioso de este libro es que en las páginas 2-3 y 20-22 se describe como se realizó esta ordenanza en el caso de Heber C Kimball y Violate Kimball y de Brigham Young y Mary Ann Young respectivamente.
En el nuevo manual del maestro de seminario en la lección 132 que corresponde a la sección 124 dice que:
Para ayudar a los alumnos a entender la frase “plenitud del sacerdocio” en el versículo 28, invite a uno de ellos a leer la siguiente declaración del presidente Joseph Fielding Smith:
“Todo hombre que es fiel y está dispuesto a recibir estas ordenanzas y bendiciones obtiene una plenitud del sacerdocio, y el Señor ha dicho que Él ‘los hace iguales en poder, en fuerza y en dominio’ [D. y C. 76:95; véase también D. y C. 88:107]… el Señor ha dispuesto que todo varón en esta Iglesia, por medio de su obediencia, reciba la plenitud del sacerdocio mediante las ordenanzas del templo del Señor. Esto no se puede recibir en ningún otro lugar” (Doctrina de Salvación, comp. de Bruce R. McConkie, 3 tomos, [1954–56], 3:132–33).
Explique que todos los miembros de la Iglesia, hombres y mujeres, pueden recibir la plenitud de las bendiciones del sacerdocio al recibir todas las ordenanzas del templo. Mediante esas ordenanzas, podemos obtener acceso a todas las bendiciones que el Padre Celestial desea dar a Sus hijos. Resalte que la restauración de las ordenanzas y los convenios del templo comenzó en el Templo de Kirtland, pero dicha restauración no se había completado. Construir un templo en Nauvoo permitiría que continuara la restauración de las ordenanzas y los convenios del templo (véase D. y C. 124:28, 40–41).
Con lo mencionado anteriormente, las ordenanzas Mayores del Sacerdocio de Melquisedec son las últimas ordenanzas que un santo de los Últimos Días puede recibir en el templo. Son el cumplimiento de las iniciatorias que recibió en la investidura y los hace recipientes de la plenitud del Sacerdocio. Es decir todas las llaves, poderes y dominios que el Padre tiene ya que con la ordenanza los hace iguales. Obviamente, los santos que han recibido hasta el sellamiento de esposos, no han recibido esas bendiciones porque no han sido hecho iguales que su Padre que está en los cielos. Tendrán que esperar a recibir las ordenanzas Mayores del Sacerdocio de Melquisedec para cumplirse lo que se cita en el mencionado manual de seminario.

¿Cuándo empezó a realizarse la ceremonia y como evolucionó?

José Smith dijo en 1842: “El Señor Altísimo…me seguirá preservando…hasta que haya terminado completamente mi misión en esta vida y establezca firmemente la dispensación de la plenitud del sacerdocio en los últimos días,  así que todos los poderes de la tierra y el infierno nunca puedan prevalecer contra ella.” History of the Church 5:139-140
Para José Smith y sus sucesores el templo era el corazón de la restauración. Tanto en Kirtland como en Nauvoo, José Smith trabajó en la construcción de santos edificios donde los santos pudieran ser “investidos con poder de lo alto” Lavamientos, unciones y sellamientos se administraron en Kirtland en 1836. Otras ordenanzas o ritos se fueron añadiendo en Nauvoo entre 1842 y 1843.
El 3 junio de 1831 se ordenan a los élderes sumos sacerdotes y José Smith, en cuanto a este oficio, dijo lo siguiente: “El orden del Sumo Sacerdocio es que ellos tienen el poder para sellar a los santos a vida eterna. Y… es el privilegio de cada Élder presente ser ordenado al Sumo Sacerdocio” Far West Record 25 Oct 1831. En noviembre de 1831 se empezaron a efectuar rituales para los sumos sacerdotes ordenados para “sellar a las personas a vida eterna” D&C 68:2, 12 y 1: 8-9 El diario misional de Zebedee Coltrin muestra cuán pronto los nuevos sumos sacerdotes empezaron a sellar a los santos a vida eterna:
“El  martes vinieron a Shalerville para tener una reunión en la tarde con el Hno y después de trabajar con ellos por algún tiempo el Hno David los selló a Vida Eterna” Diario de Zebedee Coltrin 15 Nov 1831.
Un segundo precursor a la investidura de Kirtland vino con un revelación en 1832 (D&C 88) estableciendo una “Escuela de Profetas” para instruir a varios líderes de la Iglesia, la revelación especifica que nadie puede ser admitido es esta escuela a menos que esté “limpio de la sangre y de los pecados de esta generación”
136  He aquí, de cierto os digo, ésta es una norma para vosotros en cuanto a la manera de saludaros el uno al otro en la casa de Dios, en la escuela de los profetas.
137  Y se os manda hacer esto con oración y acción de gracias, según lo que os inspire a decir el Espíritu en todos vuestros hechos en la casa del Señor, en la escuela de los profetas, para que llegue a ser un santuario, un tabernáculo del Santo Espíritu para vuestra aedificación.
138  Y no recibiréis entre vosotros a nadie en esta escuela, a menos que esté limpio de la asangre de esta generación;
139  y será recibido mediante la ordenanza del alavamiento de los pies, porque para este fin fue instituida.
140  Y además, el presidente o élder presidente de la iglesia administrará la ordenanza del lavamiento de los pies.
141  Se comenzará con oración; y después de aparticipar del pan y del vino, ha de ceñirse según el bmodelo dado en el capítulo decimotercero del testimonio de Juan concerniente a mí. Amén. D&C 88
En la mencionada revelación no hay ninguna relación entre la ordenanza de lavamiento de pies y el ritual de “sellar a vida eterna” el cual ya se llevaba practicando por un año. José Smith indicó que un añadido sobre el participante de la ordenanza en la que era “limpio de la sangre y pecados de esta generación” era que también “se le sellaba a vida eterna” History of the Church 1:323 Enero de 1833
Antes de la dedicación del templo de Kirtland el 27 de Marzo de 1836 José Smith había prometido a los santos nuevas ordenanzas que luego conformarían lo que se denominó la investidura de Kirtland. El 21 de Enero según José Smith en History of the Church cuenta que:
La Primera Presidencia se retiró al ático de la oficina de impresión donde efectuamos la ordenanza de lavar nuestros cuerpos con agua pura. También perfumamos nuestros cuerpos y cabezas en el nombre del Señor
Al atardecer, me reuní con la Presidencia en el templo en el salón de la escuela del oeste para efectuar la ordenanza de ungir nuestras cabezas con santo aceite…Puse el aceite en mi mano izquierda, Padre Smith estaba sentado ante mi y el resto de la presidencia rodeándole. Entonces, levantamos nuestras manos hacia el cielo y bendecimos y consagramos el aceite en el nombre de Jesucristo.
Pusimos nuestras manos sobre la cabeza de nuestro anciano Padre Smith e invocamos las bendiciones del cielo. Entonces ungí su cabeza con el aceite consagrado y sellé muchas bendiciones sobre el. Tras lo cual, Presidencia pusieron sus manos sobre su cabeza por turnos empezando por el más anciano, hasta que todos las habían impuesto sobre su cabeza y pronunciaron las bendiciones que el Señor puso en sus corazones, todos le bendijeron para ser nuestro Patriarca para ungir nuestras cabezas… Entonces, la Presidencia por turno según su edad empezando por el más anciano, tomaron asiento y recibieron sus unciones y bendiciones bajo las manos de Padre Smith. History of the Church 2:379-382. 21 Junio 1836
Después de varios días de administrar unciones a otros poseedores del sacerdocio, el profeta el 6 de abril de 1836:
Llamó a los ungidos juntos para recibir el sello de todas sus bendiciones… La primera parte [del orden inspirado era] para estar en oración solemne ante Dios sin poder hablar en ninguna manera o molestar y la conclusión con una oración de sellamiento por el Presidente Rigdon después de que todos los quorumnes  gritaron al unísono un hosanna solemne  a Dios y al Cordero con una Amén, Amén y Amén, todos tomaron sus asientos y levantaron sus corazones en oración silenciosa a Dios y si alguno  obtiene una visión o profecía para levantarse y hablar  y así todos juntos puedan edificarse y regocijarse, History of the CHurch 2:391-392. 6 Feb 1836
Pocas semanas más tarde de la dedicación del templo, José Smith instruyó a los quorummes de la membresía en general y de los oficiales de la Iglesia en la ordenanza de lavamiento de pies. H.C. 2:410-428. 27 Mar 1836. Dos días más tarde el 29 de Marzo, la Presidencia “procedió a limpiar nuestros rostros y nuestros pies y entonces procedieron a lavarnos los pies. Después de esto, todos los presentes “participaron del  pan y del vino” H.C. 2:429-430.  Al día siguiente, un grupo de unos trescientos varones miembros de la iglesia se congregaron el templo y después de tomar el sacramento, recibieron también la ordenanza del lavamiento de pies. El profeta anunció que “ahora había completado la organización de la Iglesia y que habíamos pasado por todas las ordenanzas necesarias” H.C. 2:430-433. Sin embargo, 4 días más tarde, de nuevo en el templo de Kirtland, José recibiría una visión que se encuentra en D&C 110 en la que el profeta Elías le entregaría el poder completo de sellar del sacerdocio de Melquisedec. Un poder que no sería utilizado hasta la época de Nauvoo.
La investidura del templo de Kirtland consistía en lavamientos, unciones, sellamientos de esas unciones y el lavamiento de pies. Wilford Woodruff escribe su propia experiencia en su diario:
3 de abril. El día llegó para la preparación de una asamblea solemne, para las Unciones y la investidura de los Elderes o al menos para aquellos que no fueron investidos en Kirtland […] En este día el tercero de Abril me reuní en la casa del Señor con un número de setentas para recibir consejo con respecto a nuestros lavamientos y unciones. Fui asignado junto al Elder G. Meeks para visitar al Presidente F. G. Williams para tener los perfumes y el aceite preparado para el día siguiente. Lo consideré un privilegio honrar a los Élderes de Israel en esta cosa para que podamos llegar a ser los ungidos del Señor según las palabras del Poeta y las revelaciones de Jesucristo.
Lavaremos y seremos lavados con el aceite para ser ungidos.
Además no omitimos el lavamiento de pies
Para que reciba su penique asignado
Debe quedar completamente limpio al tiempo de la cosecha
Después de atender las obligaciones mencionadas anteriormente me dirigí a una habitación en Compañía al Elder Meeks &  el Presbitero J Turpin para recibir nuestros primer lavamiento. Después de lavar nuestros cuerpos de la cabeza a los pies en jabón y agua entonces nos lavamos con agua clara para luego lavarnos con alcohol perfumado. El Espíritu de Dios estaba con nosotros y tuvimos un tiempo espiritual. Pasamos la tarde con varios Élderes en Oración ante Dios y el poder de Dios descansó sobre nosotros.
Al día siguiente Woodruff se unió con otros hermanos en la habitación alta del Templo y relata lo siguiente:
Los Quórumes de Diáconos, Maestros y Presbíteros ocuparon una habitación, los élderes otra y los Setenta la tercera. Cada Quórum se reunió para la unción…
El Presidente Coultrin empezó la reunión con una oración y después de conversar con claridad a aquellos que iban a ser ungidos se pusieron manos a la obra. La presidencia consagró el aceite ante Dios para que pudiera ser santo. Las personas que iban a ser ungidas tomaron asiento y entonces, la Presidencia puso las manos sobre la cabeza y lo consagraron ante Dios y entonces lo ungieron en el nombre del Señor y pronunciaron tales bendiciones sobre su cabeza como les dirigía el testimonio de Jesús que es el espíritu de profecía. De hecho, tuvimos un glorioso tiempo en esta solemne ordenanza de la casa del Señor.
Wilford Woodruff pasó la noche en el templo orando y ayunando y relata lo siguiente:
Mientras que todos los ungidos presentes allí levantaron sus manos a los cielos, la presidencia de la Iglesia Confirmaron y sellaron sobre nuestras cabezas todas las bendiciones de nuestra ordenación, unción y [autoridad] Patriarcal con un sellos en la presencia de Dios y el Cordero y los santos ángeles que todo se cumpliría sobre nuestras cabezas y que ni una jota o tilde dejaría de cumplirse y el sello fue confirmado sobre nuestras cabezas con un grito de todos los ungidos con manos levantadas al cielo de HOSANNA, Hosanna, Hosanna a DIOS y al CORDERO, Amen, Amen y Amen. Hosanna, Hosanna, Hosanna a DIOS y al CORDERO, Amen, Amen y Amen. Hosanna, Hosanna, Hosanna a DIOS y al CORDERO, Amen, Amen y Amen. Esto fue repetido como está escrito y si alguna vez algún grito entró en el Armario del cielo, ese entró y fue repetido por ángeles de lo alto y causó que el poder de Dios descansara sobre nosotros.
En enero de 1841, dos años más tarde después que los santos abandonaran Kirtland, José anunció otra revelación. En esta, el Señor pregunta:
37  Además, de cierto os digo, ¿cómo podré aceptar vuestros alavamientos, si no los efectuáis en una casa que hayáis erigido a mi nombre? D&C 124
El propósito del nuevo templo será:
40  Y de cierto os digo, edifíquese esta casa a mi nombre, para que en ella pueda yo revelar mis ordenanzas a mi pueblo;
41  porque me propongo arevelar a mi iglesia cosas que han estado bescondidas desde antes de la fundación del mundo, cosas que pertenecen a la dispensación del ccumplimiento de los tiempos. D&C 124
A los santos que habían sido ungidos en el templo de Kirtland, se les informa que esas ordenanzas eran precursoras de otras que serían reveladas en el templo de Nauvoo. Como José Smith solía hacer, estas nuevas ordenanzas fueron primero dadas a un grupo de santos, (lideres y sus esposas) llegando a ser conocido como el “Quórum de los Ungidos” o el “Santo Orden”.
En Agosto de 1842, José Smith declaró en una reunión de la Sociedad de Socorro que:
“El Señor Altísimo…me seguirá preservando…hasta que haya terminado completamente mi misión en esta vida y establezca firmemente la dispensación de la plenitud del sacerdocio en los últimos días,  así que todos los poderes de la tierra y el infierno nunca puedan prevalecer contra ella.” H.C. 5:139-140
José Smith tenía su vista puesta en el establecimiento de la “plenitud del sacerdocio” ya que sin esa plenitud no hay exaltación, familias eternas, sellamientos… Casi un año más tarde el 6 de Agosto de 1843, Wilford Woodruff escribió en su diario que Brigham Young había confirmado que la plenitud del sacerdocio no había sido dada aún.
            “También dijo que si alguien en la Iglesia tenía la plenitud del Sacerdocio de Melquisedec, que él no lo sabía. Porque para que una persona tenga la plenitud del sacerdocio tiene que ser un rey y sacerdote. Una persona puede tener una porción de ese sacerdocio, lo mismo que los gobernadores o jueces de Inglaterra tienen poder que reciben del rey para realizar transacciones, pero eso nos le hace reyes de Inglaterra. Una persona puede ser ungida rey y sacerdote mucho antes de que reciba su reino.” Brigham Young 6 de Agosto1843, History of the Church 5:527.
Es digno mencionar aquí, que los primeros sellamientos a vida eterna ocurrieron en 1831. Por ese entonces, la creencia entre los santos era de un cielo y un infierno como se creía popularmente en la cristiandad. No fue hasta febrero de 1832 en el que José Smith tiene una visión (D&C76) en la cual enseña los 3 grados de gloria. Y en Mayo de 1843 se recibe otra revelación en donde se informa que hay 3 grados dentro del reino celestial y que para alcanzar el más alto, hay que entrar en el nuevo y sempiterno convenio del matrimonio. (D&C131). Y en Julio de ese mismo año se amplía la revelación del matrimonio plural, enseñándonos que aquellos que alcancen la exaltación en el grado más alto serán “dioses” (D&C132.) La pregunta que razonablemente viene a la mente es que si no se conocía estas divisiones del cielo ni tampoco se conocía el nuevo y sempiterno convenio del matrimonio; cuando los santos eras sellados por un sumo sacerdote a vida eterna, (desde noviembre de 1831 hasta la dedicación del templo de Kirtland el 27 marzo de 1836) ¿a qué grado del reino celestial se les estaban sellando? Obviamente, al más alto no podía ser porque no se conocían los requisitos para alcanzar la exaltación ni tampoco se tenía la autoridad para sellar (no se debe confundir con el casamiento celestial ya que este pertenece a la dispensación del evangelio de Abraham cuyas llaves entregó el mismo patriarca a José Smith) ya que Elías el profeta entregó las llaves de sellar a José Smith el 3 de abril de 1836 (D&C110)
En un sermón del profeta el 27 de agosto de 1843, hace mención de los 3 órdenes o grados del sacerdocio que son: Levítico u orden Aarónico, el orden patriarcal de Abraham y la plenitud del sacerdocio de Melquisedec que incluye “poderes de reyes” de “unciones y sellamientos—vocación y elección hechos firme. Diario de J.S. 27 de Agosto1843. José Smith dijo:
Ningún hombre puede ser coheredero con Jesucristo sin haber sido administrado por alguien que tenga el mismo poder y autoridad que Melquisedec. Esta autoridad y poder no vino de un Profeta o apóstol o Patriarca sino solo de [un] Rey y Sacerdote [de Jesucristo] Sermón de J.S. 27 Agosto 1843
En este mismo sermón José Smith dice que “el poder Patriarcal de Abraham era todavía el más grande que se había experimentado en esta iglesia”. El uso de palabras del profeta es esta frase es muy significativa porque hasta esa fecha 10 hombres habían recibido las ordenanzas preliminares de lavamientos y unciones y también fragmentos  de la investidura en el orden de Aarón y de Melquisedec del Sacerdocio Patriarcal el 4 de mayo de 1842. Muchos de ellos también habían recibido la ordenanza del matrimonio celestial por tiempo y eternidad junto a sus esposas. José y Emma Smith fueron sellados el 28 de Mayo de 1843 al igual que James y Harriet Adams, Brigham y Mary Ann Angell Young, Hyrum y Mary Fielding Smith, Willard y Jenetta Richards. Cuando José Smith dijo que “el poder Patriarcal de Abraham era todavía el más grande que se había experimentado en  esta iglesia”, el era consciente que la plenitud del sacerdocio de Melquisedec estaba aún por conferirse a través de una ordenanza mayor. Los 12 años anteriores de pronunciamientos, sellamientos y unciones a vida eterna garantizaban, según las nuevas revelaciones de 1843, a ser siervos de los dioses. Incluso la investidura administrada a los miembros del “Santo Orden” u “Orden de los Ungidos”  calificaba a los hombres a ser ángeles y siervos del reino celestial. Hasta 1843 las mujeres no participaron de estas ordenanzas por lo que los hombres nunca podrían alcanzar la exaltación. Actualmente, los santos necesitan las ordenanzas mayores del sacerdocio de Melquisedec, poderes de reyes, para poder alcanzar la exaltación. Aún cuando estén sellados a su esposas, no implica que sean semejantes a Melquisedec por lo que serán ángeles y siervos en el reino celestial sirviendo a aquellos que si las hayan recibido y hayan sido hechos reyes y sacerdotes en esta vida
Como se mencionó antes, los primeros en recibir la plenitud del sacerdocio en esta dispensación fue José Smith y su esposa Emma el 28 de Septiembre de 1843. Durante los próximos 5 meses esta ordenanza mayor fue administrada  al menos a 20 hombres junto a sus esposas (a excepción de Parley P Pratt que la recibió sin su esposa) y todos ellos eran líderes de la iglesia. Gracias a esta ordenanza José Smith dejó sobre los hombros de los Doce todas las llaves del Reino de Dios.
José Smith dijo en varias ocasiones:
“¡Cuántas veces dijo él a los Apóstoles: ‘He colocado el cimiento y ahora vosotros debéis edificar sobre él, porque sobre vuestros hombros descansa el reino! La Historia de la Iglesia en el Cumplimiento de los Tiempos. Pág. 318

“Después de hablarnos de esa manera, nos dijo: ‘Os digo que la carga de este reino descansa ahora sobre vuestros hombros; vosotros debéis llevarlo a todo el mundo, y si no lo hacéis, seréis condenados’ ”
En esa misma oportunidad, José Smith confirió las llaves del poder sellador a Brigham Young, Presidente del Quórum de los Doce. Éste explicó más adelante que “esta última llave del sacerdocio es la más sagrada de todas, y corresponde exclusivamente a la Primera Presidencia de la Iglesia” La Historia de la Iglesia en el Cumplimiento de los Tiempos. Pág. 322
En 1869, George Q. Cannon dijo:
Fue por la virtud de esta autoridad [investidura y santa unción] a la muerte de José Smith que el Presidente Young como Presidente del quórum de los Doce presidió sobre la Iglesia. Journal of Discourses 13:49 The Right and Authority of President Brigham Young
El 10 de mayo de 1843, José Smith dijo:
Vamos ahora a considerar a Elías el Profeta. El espíritu, poder y vocación de Elías el Profeta consiste en estar uno facultado para poseer las llaves de las revelaciones, ordenanzas, oráculos, poderes e investiduras de la plenitud del Sacerdocio de Melquisedec y del reino de Dios sobre la tierra; y de recibir, obtener y efectuar todas las ordenanzas que pertenecen al reino de Dios, aun para tornar el corazón de los padres a los hijos, y el corazón de los hijos a los padres, aun los que están en los cielos. Enseñanzas pág.416
Fue gracias a que José Smith había administrado la plenitud del sacerdocio a los Doce que ellos tenían todo poder, autoridad y llaves para dirigir la Iglesia. Sidney Rigdon no recibió nunca la ordenanza por lo que no estaba para dirigir la Iglesia. (Millennial Star 2 de Febrero de 1875). Para empeorar más su situación, Sidney Rigdon empezó a administrarla intentando así deslegitimar la autoridad de los Doce resultando en su excomunión el 8 de Septiembre de 1844.
Cada hombre que recibe sus investiduras… [ha sido] ordenado al Sacerdocio de Melquisedec, el cual es el orden más alto del Sacerdocio….estos que han venido aquí y han recibido sus lavamientos y unciones serán ordenados Reyes y Sacerdotes y entonces recibirán la plenitud del Sacerdocio, todo lo que puede darse en la tierra porque el Hermano José dijo que él nos había entregado todo lo que podría darse al hombre sobre la tierra. Heber C. KImball, Diario 26 Diciembre 1845 citando al Pres Brigham Young.
Un altar especial para sellamientos fue dedicado el 7 de Junio de 1846. History of the Church 7:566 El 8 de enero la plenitud del sacerdocio se administró por primera vez en el Templo de Nauvoo. Una vez más los primeros en recibirla fueron aquellos que ya la habían recibido de manos de José Smith. Estos fueron Heber C. Kimball y Vilate Murray Kimball efectuada por Brigham Young y 8 testigos reunidos en la habitación 1 del templo donde con la ropa del sacerdocio cantaron un himno y Brigham Young realizó la ceremonia. Book of Anointings fechado desde el 8 de enero hasta el 7 de febrero de 1846 Presidente Kimball y su esposa Vilate recibieron la Segunda Unción por primera vez el 20 de Enero de 1844 y la segunda parte de la ceremonia el 1 de Abril 1844. Diario de Heber C. Kimball 1 Enero 1846
Por varios registros históricos se sabe que la segunda parte de la ordenanza se realizaba o bien a los pocos días de la unción en el templo o después de varios años. (Diario de Phineas Richard 22 ene 1846 y 1 de febrero de 1846; Diario de Robert McQuarrie 13 Nov 1890 y 1 Jun 1894; Diario de William H. Smart 31 May 1901 y 20 de Jun 1901  y el Diario de Silvester Q. Cannon 30 Sep 1904 y 28 Oct 1904.)
También la ceremonia fue cambiando con el paso del tiempo según las necesidades por lo que durante varios años se dieron instrucciones sobre la administración de la segunda unción como el número que pueden recibirla al día, si uno o varios, el ofrecer los signos del sacerdocio antes de la ordenanza. El tipo de ropa del oficiante...  (Diario de Wilford Woodruff 18 Diciembre 1857, 26 Diciembre 1866, 2 Enero 1867, 15 Enero 1877, 26 Diciembre 1866.)
El 28 de Abril 1883, el Presidente de la Iglesia, John Taylor, recibió una revelación para restablecer de nuevo la escuela de profetas para “todos aquellos que sean dignos” En una reunión preliminar el 25 de Julio 1883, George Q. Cannon consejero de la Primera Presidencia y George Reynolds como secretario de la misma fueron comisionados  para “recopilar todos los documentos e información que pudieran conseguir en cuanto a la antigua Escuela de Profetas que fueron organizadas bajo la dirección de los Presidentes José Smith y Brigham Young para que la Escuela pudiera estar perfectamente organizada según los designios del Altísimo”  Presentaron sus investigaciones a la Primera Presidencia y a los Doce el 2 de Agosto 1883. Salt Lake School of the Prophets Minute Book 2 Agosto 1883. Obviamente había preocupación de como las ceremonias anteriores podían encajar con las nuevas ordenanzas y en la nueva teología. Las actas tomadas por John Irvine de la reunión del 2 Agosto de 1883 recogen los comentarios de George Q. Cannon:
"Bueno, me pregunto y probablemente también todos vosotros, si el lavamiento de los pies [realizada en la escuela de Kirtland] se suspendió a causa de la investidura. Pero parece quedar claro que después de que Pedro, al menos, recibiera una concesión poco común de poder durante la Transfiguración, el Salvador posteriormente le lavara los pies a él y los pies del resto y les mandó que de la misma forma que le habían visto a Él, ellos deberían hacerlo los unos a los otros. Fue una de las últimas ordenanzas que realizó entre ellos. El hermano Nuttall me ha susurrado una cosa con la que sin duda todos vosotros estáis familiarizados; que el lavamiento que se realiza en la primera investidura, se [os] lava para que pod[áis] llegar a ser limpios de la sangre de esta generación --o sea, supongo que de la misma manera en que [sóis] ordenados para que se[áis] Reyes y Sacerdotes --esa ordenanza no [os] hace más limpios de la sangre de esta generación que de la que [os] hace Reyes y Sacerdotes. Se requiere de otra ordenanza para hacer[os] Reyes y Sacerdotes. Si recib[ís] otra investidura, la plenitud de aquel poder y las promesas se consumarán con la concesión [investidura] del poder sobre [vosotros]". (Énfasis en el original)
Tras varias discusiones, se llegó a la conclusión que la Escuela de Kirtland original no se había usado el “saludo” tal y como especifica la sección 88. Es más, se decidió que la ceremonia de lavamiento de la Escuela de Kirtland no pretendía ser una ordenanza preparatoria para el templo de Kirtland. El Apóstol Erastus Snow recordó:
Yo no lo entendí como que era una obra preparatoria… Yo más bien lo entendí como una obra final, y las palabras usadas en la mayoría de los casos, según mis recuerdos fueron: “Te lavo y te declaro limpio de la sangre de esta generación”. School of Prophets minutes 27 septiembre 1883.
El Presidente Taylor, por entonces, decidió que la ordenanza de lavamiento de pies podía ser administrada para iniciar a los santos en la Escuela de Profetas.
La ceremonia que Presidente Taylor decidió usar era similar a la usada en la investidura del templo de Kirtland. Y también era similar a las de Nauvoo  en las que se confería las bendiciones mayores. El especificó que “el lavamiento de pies no es la misma ordenanza asociada con esto para la administración de la Investidura en el templo de Kirtland… Esto es una cosa distinta y es una introducción a la Escuela de los Profetas. La otra era una investidura. School of the Prophets Minutes 12 Octubre de 1883, En las mismas actas pero fechado el 28 de Septiembre de 1883, Presidente Taylor dijo que ahora la Iglesia estaba actuando en un “plano superior”  esto significaba por encima de la Escuela de los Profetas y de la investidura de Kirtland. Con esta decisión, se puede dilucidar que solo los que habían recibido su segunda unción o eran dignos de recibirla entrarían en la Escuela ya que se les cumplirían las promesas que recibieron en los lavamientos del templo de que llegarían a estar limpios de la sangre de esta generación.
En el diario de Anthony W. Ivins el 8 de abril de 1901 recoge una cita de Presidente Joseph F. Smith:
“Ningún hombre recibe la plenitud del Sacerdocio de Melquisedec  hasta que no haya recibido su segunda unción. Los hombres que sean recomendados a esta ordenanza sagrada deben ser hombres de Dios cuya fe e integridad sean indiscutibles.”
Por todo lo mencionado y especialmente esta última cita dejan claramente establecido que la plenitud del sacerdocio o segunda unción era una ordenanza para alcanzar la exaltación.
Debido a las pocas citas de valor en cuanto a la realización de esta ordenanza, es difícil saber exactamente como se administraba ya que los diarios y las citas, de los que la recibieron, no dan muchos detalles en  cuanto a ello. Por ejemplo, cuando un hombre recibía la invitación para recibir sus bendiciones mayores, siempre relata la parte de la ceremonia de la unción y algunas veces la parte de la ceremonia que se hacía en la casa después de la unción, nunca del lavamiento de pies. Esto puede ser debido:
1 Ya la habría recibido en la Escuela de Profetas y entonces le era válida.
2 Que había recibido la investidura de en Kirtland que también contenía la ordenanza del lavamiento de pies y le era válida.
3 Que el lavamiento de pies era una ordenanza aislada como preparación para las Bendiciones Mayores y que se recibía incluso años antes que la segunda unción.
Pero ante la falta de documentación que confirme alguno de los tres puntos, solo podemos teorizar cuando y como se recibía.
 Como mencioné antes, este lavamiento no está claro cuando se recibía.
Una vez recibida la Segunda Unción queda aún una tercera parte  y que sin ella nada de lo hecho, tiene valor en el mundo eterno. La ordenanza debe ser sellada por el Santo Espíritu de la Promesa. En la iglesia todas las ordenanzas son selladas por el Espíritu Santo o Santo Espíritu de la Promesa pero en la ordenanza de la segunda unción el Santo Espíritu de la Promesa es el propio Jesucristo quien la confirma y la acepta como válida. Es entonces cuando el llamamiento y elección han sido hecho seguros o también se la conoce como  la palabra profética más segura
(17 de mayo de 1843.) La palabra aprofética más segura significa que un hombre sepa, por revelación y el espíritu de profecía, que está bsellado para cvida eterna, mediante el poder del Santo Sacerdocio.
  Es imposible que el hombre se asalve en la bignorancia.  D&C131
José Smith dijo:
            Vocación y Elección
En esto se encierra algún secreto grande, y las llaves para descifrar el tema. Pues no obstante que el apóstol los exhorta a que en su fe muestren la virtud, ciencia, templanza, etc., también los amonesta a que hagan firme su vocación y elección. Y aunque habían oído una voz audible de los cielos dar testimonio de que Jesús era el Hijo de Dios, dice, sin embargo, que "tenemos también la palabra profética más permanente, a la cual hacéis bien de estar atentos, como a una antorcha que alumbra en lugar obscuro." ¿Y en qué manera podían tener una palabra profética más permanente que oír la voz de Dios decir: Este es mi Hijo Amado?
Ahora vamos al secreto y la llave principal. Aunque oyesen la voz de Dios y supiesen que Jesús era el Hijo de Dios, esto no sería evidencia de que su elección y elección había sido hecha firme, ni que tendrían parte con Cristo y serían coherederos con El. Así pues, buscarían esa palabra profética más permanente de que habían sido ligados en los cielos, y que tenían la promesa de vida eterna en el reino de Dios. Y habiéndoles sido confirmada esta promesa, era como un ancla para el alma, firme y segura. Aunque retumbaran los truenos, y deslumbraran los relámpagos, y rugieran los terremotos, y los rodearan las guerras, aún así, esta esperanza y conocimiento sostendrían sus almas en toda ocasión de pruebas, angustias y tribulación. De manera que el conocimiento, mediante nuestro Señor y Salvador Jesucristo, es la llave maestra que abre las glorias y misterios del reino de los cielos.
Hágase una sola comparación de este principio y la cristiandad de la actualidad ¿y dónde quedan, con toda su ostentación de religión, piedad y santidad, mientras que al mismo tiempo claman contra los profetas, apóstoles, ángeles, revelaciones, profecías, visiones, etc.? Pues no están haciendo más que madurarse para la condenación del infierno. Se van a condenar, porque rechazan el principio más glorioso del evangelio de Jesucristo, y tratan con desprecio y huellan con sus pies la llave que abre los cielos y nos da posesión de las glorias del mundo celestial. Sí, digo que tales personas se condenarán con toda su santidad que profesan tener. Quisiera, pues, exhortaros a que continuaseis invocando a Dios hasta que hagáis firme vuestra vocación y elección, obteniendo la palabra profética más permanente, y esperando pacientemente la promesa hasta que podáis obtenerla, etc. Enseñanzas págs. 362-363
Se Debe Confirmar la Vocación y Elección
Contended sinceramente, así como el apóstol Pedro, por la igualmente preciosa fe, y "mostrad en vuestra fe virtud, y en la virtud ciencia; y en la ciencia templanza, y en la templanza paciencia, y en la paciencia temor de Dios; y en el temor de Dios, amor fraternal, y en el amor fraternal caridad. Porque si en vosotros hay estas cosas, y abundan, no os dejarán estar ociosos, ni estériles en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo." Otro punto hay que notar, que después de tener estas cualidades, el apóstol amonesta al pueblo a que procuren "tanto más de hacer firme vuestra vocación y elección." Hace hincapié en este asunto: después de mostrar en la fe, virtud, ciencia, etc., "procurad tanto más de hacer firme vuestra vocación y elección". ¿Qué es el secretó? ¿el punto de partida? "Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos sean dadas de su divina potencia." ¿Cómo logró el apóstol todas las cosas? Mediante el conocimiento de Aquel que lo había llamado. Sin conocimiento nada podría haberse dado, tocante a la vida y la piedad. ¡ Ay, ay, ay de la cristiandad, especialmente los teólogos y sacerdotes, si esto es cierto!
Salvación quiere decir que un hombre se encuentre libre de todos sus enemigos; porque hasta que un hombre pueda triunfar de la muerte, no está salvo. Solamente por el conocimiento del sacerdocio se puede lograr.
El Castigo del Diablo
Los espíritus del mundo eterno son como los espíritus que hay en este mundo. Cuando aquéllos hayan venido a este mundo para recibir sus cuerpos; y entonces mueran, y se levanten de nuevo, y reciban cuerpos glorificados, tendrán dominio sobre los espíritus que no recibieron cuerpos o que no guardaron su primer estado, como el diablo. El castigo del diablo fué que no habría de tener una habitación como los hombres. La venganza del diablo consiste en venir a este mundo, posesionarse de los cuerpos de los hombres y ocuparlos él mismo. Cuando vienen los que tienen la autoridad, lo arrojan de una habitación robada.
El propósito del gran Dios en mandarnos a este mundo y organizamos a fin de prepararnos para los mundos eternos, guardaré dentro de mi pecho por lo pronto.
Nuestro pacto eterno ningún derecho nos da a las cosas eternas, a menos que nuestros hechos, contratos y todas las cosas tiendan a tal fin. Pero después de todo esto, se hace necesario confirmar nuestra vocación y elección. Si este mandamiento fué tan apremiante para aquellos a quienes se dió, cuanto más para los de la generación actual.
La primera llave: El poder de la salvación es el conocimiento. La segunda llave: Procurad hacer firme vuestra vocación y elección. La tercera llave: Una cosa es estar sobre el monte y oír esta voz enviada del cielo, etc., y otra oírla que os declare: "Tenéis parte y porción en ese reino." —D.H.C. 5:301-403. (Mayo 21 de 1843.) Enseñanzas págs. 372-373
Como podemos notar, el hacer firme nuestra vocación y elección es necesario que desde los Alto se nos diga que somos exaltados. José Smith dijo que esa función la hace el propio Jesucristo en Enseñanzas págs. 176-179:
            La Doctrina de la Elección
S. Pablo nos exhorta a que aseguremos o hagamos firme nuestra vocación y elección. Este es el poder de sellar a que se refiere Pablo en otros lugares.
"13. En el cual esperasteis también vosotros en oyendo la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salud: en el cual también desde que creísteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
"14. Que es las arras de nuestra herencia, para la redención de la posesión adquirida para alabanza de su gloria, a fin de que seamos sellados para el día de redención."— Efesios, primer capítulo.
Debe enseñarse este principio (en su debido lugar), porque Dios no ha revelado nada a José que no hará saber a los Doce, y aun el menor de los santos podrá saber todas las cosas tan pronto como pueda soportarlas, pues llegará el día en que ningún hombre tendrá que decir a su prójimo: Conoce a Jehová; porque todos (los que quedaren) lo conocerán desde el más pequeño de ellos hasta el más grande. ¿Cómo se verificará? Se hará por medio de este poder de sellar y el otro Consolador de que se habla, el cual será manifestado por revelación.
Los Dos Consoladores
Se habla de dos Consoladores. Uno es el Espíritu Santo, el mismo que se dió el día de Pentecostés y que todos los miembros reciben después de la fe, el arrepentimiento y el bautismo. Este primer Consolador o Espíritu Santo no surte más efecto que el de la inteligencia pura. Tiene mayor potencia para ensanchar la mente, iluminar el entendimiento y henchir de conocimiento actual el intelecto de un hombre que es de la posteridad literal de Abrahán, que de uno que es gentil, aunque el efecto visible en el cuerpo no sea tan notable; porque al descender el Espíritu Santo sobre uno que es de la descendencia literal de Abrahán, viene con calma y serenidad, y toda su alma y cuerpo sienten tan solamente el espíritu puro de la inteligencia; mientras que el efecto del Espíritu Santo en un gentil es purgar la sangre vieja y convertirlo efectivamente en descendiente de Abrahán. El hombre en quien no hay (físicamente) la sangre de Abrahán, debe sufrir una creación nueva por medio del Espíritu Santo. En tal caso, podrá haber un efecto más potente en el cuerpo, y visible al ojo, que en un israelita, mientras que éste al principio tal vez irá muy adelante del gentil en cuanto a inteligencia pura.
El Segundo Consolador
El otro Consolador de que se habla es un tema de mucho interés, y quizá muy pocos de los de esta generación lo entienden. Después que una persona tiene fe en Cristo, se arrepiente de sus pecados, se bautiza para la remisión de ellos y recibe el Espíritu Santo (por la imposición de manos), que es el primer Consolador, entonces si continúa humillándose ante Dios, teniendo hambre y sed de justicia y viviendo de acuerdo con todas las palabras de Dios, el Señor le dirá dentro de poco: "Hijo, serás exaltado." Cuando el Señor lo haya probado en todas las cosas, y haya visto que aquel hombre está resuelto a servirlo, pase lo que pase, ese hombre verá que su vocación y elección han sido confirmadas, y entonces será suyo el privilegio de recibir el otro Consolador que el Señor ha prometido a los santos, según se halla escrito en el testimonio de S. Juan, capítulo 14, desde el versículo 12 hasta el 27.
Nótense los versículos 16, 17, 18, 21, 23.
"16. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:
"17. Al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce: mas vosotros le conocéis; porque está con vosotros, y será en vosotros.
"18. No os dejaré huérfanos: vendré a vosotros.
"21. El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aquél es el que me ama; y el que me ama, será amado de mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.
"23. El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos con él morada."
¿Qué, pues, es este otro Consolador? No es nada más ni menos que el Señor Jesucristo mismo; y ésta es la substancia de todo el asunto: que cuando un hombre recibiere este último Consolador, tendrá la persona de Jesucristo para atenderlo o aparecerle de cuando en cuando, y aun le manifestará al Padre, y harán morada con él, y le serán descubiertas las visiones de los cielos, y el Señor lo instruirá cara a cara y podrá alcanzar un conocimiento perfecto de los misterios del reino de Dios; y ésta es la dignidad y posición que alcanzaron los antiguos santos cuando vieron tan gloriosas visiones: Isaías, Ezequiel, Juan en la isla de Patmos, San Pablo en los tres cielos, y todos los santos que han tenido comunión con la asamblea general y la Iglesia del Primogénito.
En D&C 132.26 se nos dice que:
26  De cierto, de cierto te digo, que si un hombre contrae matrimonio con una mujer conforme a mi palabra, y son sellados por el aSanto Espíritu de la promesa, de acuerdo con mi precepto, y él o ella comete algún pecado o transgresión del nuevo y sempiterno convenio, cualquiera que sea, y toda clase de blasfemias, y si bno cometen homicidio en el que viertan sangre inocente, todavía saldrán en la primera resurrección y entrarán en su exaltación; pero serán destruidos en la carne y centregados a los bofetones de dSatanás hasta el día de la redención, dice Dios el Señor.
Según ese versículo el matrimonio en el templo para que sea válido y alcanzar la exaltación debe ser sellado por el Santo Espíritu de la promesa o lo que es lo mismo, la pareja debe recibir su segunda unción y luego ser confirmada por el propio Jesucristo.
Por tanto, ahora os envío a vosotros, mis amigos, otro aConsolador, el bSanto Espíritu de la promesa, para que permanezca en vuestros corazones; y este otro Consolador es el mismo que prometí a mis discípulos, según se halla escrito en el testimonio de Juan.
Este Consolador es la promesa que os doy de avida eterna, sí, la bgloria del reino celestial;
y esta gloria es la de la iglesia del aPrimogénito, sí, de Dios, el más santo de todos, mediante Jesucristo su Hijo,  D&C 88
Y en D&C 76 leemos:
53  y son quienes vencen por la fe, son asellados por el bSanto Espíritu de la promesa, que el Padre y derrama sobre todos los que son justos y fieles.
 54  Éstos son los que constituyen la Iglesia del aPrimogénito.
 55  Son aquellos en cuyas manos el Padre ha entregado atodas las cosas;
 56  son asacerdotes y reyes que han recibido de su plenitud y de su gloria;
Claramente se puede notar que para la exaltación no solo hay que casarse en el templo sino recibir la segunda unción y como última parte hacer firme la vocación y elección.
Artículos relativamente recientes que nos urgen a recibir nuestro llamamiento y elección en esta vida son: The Ensign, Julio de 1972, pág. 98 de una Sesión del Sacerdocio de la conferencia general de Abril titulada “The Covenant of the Priesthood” por Élder Marion G. Romney; The Ensign, Noviembre de 1974, pág 67 Conferencia General de Octubre por Pres. Ezra Taft Benson titulado “Do not Despair”; The Ensign de Julio de 1976 pág 50-53 de Roy W. Doxey titulado ““Accepted of The Lord--- The Doctrine of Making Your Calling and Election Sure””; The Ensign mayo de 1977 pás 43-45 Conferencia General de Abril. Presidente Marion G. Romney “The Light of Christ”; The Ensign Noviembre de 1977 pags 33-35 Conferencia General de Octubre. Sesión del Sacerdocio del Sábado 1 de Octubre por Elder Bruce R. McConkie “The Ten Blessings of the Priesthood”; El Ensign de mayo de 1978 pág 48 Conferencia General de Abril Sesión del Sacerdocio por el Pres. Spencer W. Kimball Strengthening the Family—the Basic Unit of the Church”
Veamos algunos:
El Profeta José Smith repetidamente solía alentar a los hermanos del sacerdocio a hacer firmes su llamamiento y elección. Si queremos hacer eso, tendremos que magnificar nuestro llamamiento en el sacerdocio. The Ensign, Julio de 1972, pág. 98 de una Sesión del Sacerdocio de la conferencia general de Abril titulada “The Covenant of the Priesthood” por Élder Marion G. Romney
Aunque el proceso de obtener la exaltación continúa incluso en el mundo de los espíritus, el conocimiento de que uno llegará a ser exaltado con los privilegios de continuaren la vida eterna puede ser hecho cierto en esta vida. Esto es todo lo que se refiere a tener firmes el llamamiento y elección. […] La promesa de llegar a ser un miembro de la Iglesia del Primogénito es también hecha a los Santos de los Últimos Días. (D&C76:50-60) En nuestra dispensación, muchos Santos han hecho firme su llamamiento y elección. […] Puesto que el hacer firme el llamamiento y elección es la bendición más grande recibida en esta vida, que consejo mayor pueden recibir los Santos de los Últimos Días que el siguiente del Profeta José Smith: “Quisiera, pues, exhortaros a que continuaseis invocando a Dios hasta que hagáis firme vuestra vocación y elección, obteniendo la palabra profética más permanente, y esperando pacientemente la promesa hasta que podáis obtenerla, etc”. Enseñanzas págs. 362-36. The Ensign de Julio de 1976 pág 50-53 de Roy W. Doxey titulado “Accepted of The Lord--- The Doctrine of Making Your Calling and Election Sure”
Bendición nueve; Tenemos el poder para hacer firme nuestro llamamiento y elección, aún mientras moramos en la mortalidad. Habiendo vencido al mundo y siendo leales y fieles en todas las cosas, seremos sellados a vida eterna y tendremos la promesa incondicional de vida eterna en la presencia de Aquel a quien pertenecemos.
Nuestras revelaciones dicen: "La palabra profética más segura significa que un hombre sepa, por revelación y el espíritu de profecía, que está sellado para vida eterna, mediante el poder del Santo Sacerdocio." (D&C 131:5.)
Particularmente, durante los últimos años de su ministerio, el Profeta José Smith rogaba fervientemente para que los Santos avanzaran en rectitud hasta que ellos tuvieran firme el llamamiento y elección, hasta que oyeran una voz del cielo proclamar: “Hijo serás exaltado”.
Bendición   diez: Tenemos el poder, y es nuestro privilegio, de vivir de la manera que podamos ser puro en corazón, podremos ver la faz de Dios mientras aún moramos como mortales en un mundo de pecado y aflicción.
Esta es la máxima bendición de la mortalidad. La ofrece Dios quien no hace acepción de personas a todos los fieles en su reino.
  De cierto, así dice el Señor: Acontecerá que toda alma que adeseche sus pecados y venga a mí, binvoque mi nombre, cobedezca mi voz y guarde mis mandamientos, dverá mi efaz y sabrá que yo soy; (D&C 93:1)
Ahora, mis hermanos, este es el sacerdocio que poseemos. Nos bendecirá como bendijo a Melquisedec y a Abraham. El sacerdocio del Dios Altísimo está aquí. Las doctrinas que enseñamos son verdaderas, y por su obediencia podemos disfrutar, aquí y ahora de  las palabras de vida eterna y ser herederos de gloria eterna en el más allá. The Ensign Noviembre de 1977 pags 33-35 Conferencia General de Octubre. Sesión del Sacerdocio del Sábado 1 de Octubre por Elder Bruce R. McConkie “The Ten Blessings of the Priesthood”;
En estos discursos, la Iglesia admite que debe de haber una plenitud del Sacerdocio, (a saber según lo dicho por los profetas, una ordenación a rey y sacerdote), para alcanzar la exaltación. Por ejemplo; en el Ensign de Marzo de 1998 bajo el artículo “The Ancient Covenant Restored” de Robert L. Millet dice lo siguiente:
“Parece que Abraham buscó el mismo poder y autoridad de Melquisedec, el poder de administrar vidas eternas, la plenitud del sacerdocio. Según Franklin D. Richards que fue miembro del Quorum de los Doce Apóstoles, el profeta José Smith explicó que el poder de Melquisedec no era solo “ni el poder de un profeta, ni apóstol, ni patriarca sino el de un rey y sacerdote a Dios para abrir las ventanas de los cielos y derramar la ley de vida eterna al hombre. Y ningún hombre puede lograr ser coheredero con Cristo sin que sea administrado por uno que tenga el mismo poder y autoridad que Melquisedec”
También Boyd K Packer en la conferencia general de abril de 1998, da un discurso titulado “La Sociedad de Socorro” dice así;
Ningún hombre recibe la plenitud del sacerdocio sin una mujer a su lado, pues ninguno, dijo el Profeta, puede obtener la plenitud del sacerdocio fuera del templo del Señor 6 . Y ella está allí, a su lado, en ese sagrado lugar; ella tiene participación en todo cuanto él reciba. El hombre y la mujer reciben individualmente las ordenanzas comprendidas en la investidura, pero el hombre no puede ascender a las ordenanzas más altas-las del sellamiento-sin la mujer a su lado. Ningún hombre logra el estado exaltado de padre a menos que sea por medio del don de su esposa.”
Y en la Conferencia General de Octubre de 2001 el discurso “No es bueno que el hombre ni la mujer estén solos” de Sheri L. Dew dice lo siguiente;
“El poder del sacerdocio sana, protege e inmuniza a todos los justos en contra de los poderes de las tinieblas. Y, lo que es más importante aún, la plenitud del sacerdocio comprendida en las ordenanzas más sublimes de la casa del Señor sólo las pueden recibir juntos un hombre y una mujer”
Si como hemos visto la plenitud del sacerdocio es la ordenación de la pareja a rey/reina y sacerdote/sacerdotisa, eso significa que aún la Iglesia administra la ordenanza. Es más en el manual del maestro de instituto del curso Doctrina del Evangelio en inglés en el capítulo 19 que habla de la Vida Eterna, encontramos una advertencia que en el mismo libro en español no aparece y que reza así:
“Advertencia: Ejercite precaución mientras hable de la doctrina de obtener el llamamiento y elección. Evite especular. Use solo las fuentes dadas aquí y en el manual del alumno. En ninguna manera comente o conteste preguntas sobre la segunda unción.”
Tan tarde como el año 2011, que es la fecha que aparece en este manual, la Iglesia reconoce que hay una segunda unción. Si esto no fuera así, no tiene propósito que la iglesia, no solo hable aún de plenitud del sacerdocio como un requisito para la exaltación, sino que también mencione  una segunda unción como se ha comprobado por el manual de instituto.

Cuándo un hombre recibe el Sacerdocio, ¿a que lo prepara?


                aBuscad a Jehová y su fortaleza;bbuscad su rostro continuamente. 1 Crónicas 16:11
            Buscad a Jehová y su fortaleza;buscad siempre su rostro. Samos 105:4
aMoisés claramente enseñó esto a los hijos de Israel en el desierto, y procuró diligentemente bsantificar a los de su pueblo, a fin de que cvieran la faz de Dios; D&C 84:23
Por tanto, asantificaos para que vuestras bmentes se enfoquen únicamente en Dios, y vendrán los días en que lo cveréis, porque os descubrirá su faz; y será en su propio tiempo y a su propia manera, y de acuerdo con su propia voluntad. D&C 88:68
De cierto, así dice el Señor: Acontecerá que toda alma que adeseche sus pecados y venga a mí, binvoque mi nombre, cobedezca mi voz y guarde mis mandamientos, dverá mi efaz y sabrá que yo soy; D&C 93:1
De cierto, así dice el Señor a los que os habéis reunido para recibir su voluntad concerniente a vosotros:
He aquí, esto es agradable a vuestro Señor, y los ángeles se aregocijan a causa de vosotros; las bofrendas de vuestras oraciones han subido a los oídos del Señor de cSabaot y están inscritas en el dlibro de los nombres de los santificados, a saber, los del mundo celestial.
Por tanto, ahora os envío a vosotros, mis amigos, otro aConsolador, el bSanto Espíritu de la promesa, para que permanezca en vuestros corazones; y este otro Consolador es el mismo que prometí a mis discípulos, según se halla escrito en el testimonio de Juan.
Este Consolador es la promesa que os doy de avida eterna, sí, la bgloria del reino celestial;  D&C 88:1-4
Hemos visto que nuestra existencia es para buscar y ver la faz de Dios en sentido literal y no figurado y eso solo se puede alcanzar siendo dignos de recibir el Sacerdocio de Melquisedec y siendo fieles a nuestro llamamiento:
19  Y este sacerdocio mayor administra el evangelio y posee la llave de los amisterios del reino, sí, la llave del bconocimiento de Dios.
 20  Así que, en sus aordenanzas se manifiesta el poder de la divinidad.
 21  Y sin sus ordenanzas y la aautoridad del sacerdocio, el poder de la divinidad no se manifiesta a los hombres en la carne;
 22  porque sin esto, ningún ahombre puede ver la faz de Dios, sí, el Padre, y vivir.
 23  aMoisés claramente enseñó esto a los hijos de Israel en el desierto, y procuró diligentemente bsantificar a los de su pueblo, a fin de que cvieran la faz de Dios;  D&C 84
Los versículos 20-21 dejan muy claro que para ver a Dios tenemos que recibir Sus ordenanzas y la única que nos prepara para santificarnos y soportar la gloria de Dios es la Segunda Unción cuyo última parte es recibir el Segundo Consolador o la ministración de Cristo en persona presentándonos a Su Padre.
El Propósito de Dios es hacer un pueblo de Reyes y Sacerdotes para Dios el Padre (Éxodo  19:5-6;  1ª de Pedro 2:9; Apocalipsis 1:6) y el no darle importancia a esta ordenanza (que nos hace Reyes y Sacerdotes) o no entenderla en su contexto hace que entonces muchas Escrituras pierdan su sentido, poder (D&C 76, 84, 88, 132) y teológicamente no tendría significado muchas de las doctrinas de las que se hablan en esos versículos. Por lo que el fin de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es dar a sus miembros plenitud del Sacerdocio para que sean miembros de la Iglesia del Primogénito y prepararlos así para que puedan ver la faz de Dios. Este es el propósito de recibir el Sacerdocio de Melquisedec.
Por este motivo, como las bendiciones del Sacerdocio de Melquisedec son inimaginables para el hombre, Dios ha pactado con los santos que para recibirlo se tiene que hacer mediante un convenio y juramento. (D&C 88:33-43) Si se pregunta a un santo de los últimos días, en qué consiste ese convenio y juramento, te refieren a los versículos anteriores pero en esos versículos solo explica la parte de Dios del convenio pero no la del recipiente del sacerdocio. Lo único que deja claro es que hay que ser fiel para recibir estos dos sacerdocios, a saber Aarónico y Melquisedec, y magnificar su llamamiento. ¿Qué significa que los poseedores del Sacerdocio Mayor tienen que magnificar su llamamiento? Léase D&C 72:3 y 104:11-13 que dice:
3 Y de cierto, en esto habéis obrado sabiamente, porque el Señor requiere de la mano de todo amayordomo, que dé bcuenta de su cmayordomía, tanto en el tiempo como en la eternidad.
 11 Me es prudente; por tanto, os mando que os organicéis y le señaléis a cada cual su amayordomía;
 12  para que todo hombre me rinda cuentas de la mayordomía que le sea designada.
 13  Porque conviene que yo, el Señor, haga a todo hombre aresponsable, como bmayordomo de las
  bendiciones terrenales que he dispuesto y preparado para mis criaturas.
Por lo mostrado, el Señor deja claro que Él nos pedirá cuentas de nuestra mayordomía.
En D&C 88:74-75 dice:
74  Y os doy a vosotros, que sois los primeros aobreros en este último reino, el mandamiento de que os reunáis, y de que os organicéis, os preparéis y bsantifiquéis; sí, purificad vuestro corazón y climpiad vuestras manos y vuestros pies ante mí, para que yo os haga dlimpios;
75  a fin de que yo testifique a vuestro aPadre, y vuestro Dios y mi Dios, que sois limpios de la sangre de esta perversa generación; para que yo cumpla esta promesa, esta grande y última promesa que os he hecho, cuando sea mi voluntad.
Aprendemos aquí que debemos que tenemos que prepararnos, santificarnos y estar limpios para que Cristo testifique que estamos limpios de la sangre de esta generación. En D&C 88:84-85 dice lo siguiente:
84  Permaneced, pues, y trabajad diligentemente, para que seáis perfeccionados en vuestro ministerio de ir entre los agentiles por última vez, cuantos la boca del Señor llame, para batar la ley y sellar el testimonio, y preparar a los santos para la hora del juicio que ha de venir;
85  a fin de que sus almas escapen de la ira de Dios, la aabominación desoladora que espera a los malvados, tanto en este mundo como en el venidero. De cierto os digo, continúen en la viña aquellos que no son los primeros élderes, hasta que la boca del Señor los bllame, porque su tiempo no ha llegado aún; sus vestidos no están climpios de la sangre de esta generación.
Se nos amonesta a trabajar y a perfeccionarnos en nuestro ministerio para que se los limpien de la sangre de esta generación. En D&C 112:33 dice lo siguiente:
33  De cierto os digo, he aquí, cuán grande es vuestro llamamiento. aPurificad vuestro corazón y vuestros vestidos, no sea que la sangre de esta generación sea brequerida de vuestras manos.
¿Cómo podemos ser responsables de la sangre de esta generación? La respuesta se encuentra en Ezequiel 3:17-21 y Jacob 1:19; 2:2
19  Y magnificamos nuestro aoficio ante el Señor, tomando sobre nosotros la bresponsabilidad, trayendo sobre nuestra propia cabeza los pecados del pueblo si no le enseñábamos la palabra de Dios con toda diligencia; para que, trabajando con todas nuestras fuerzas, su sangre no manchara nuestros vestidos; de otro modo, su csangre caería sobre nuestros vestidos, y no seríamos hallados sin mancha en el postrer día.
                                              *****************
Pues bien, mis amados hermanos, yo, Jacob, según la responsabilidad bajo la cual me hallo ante Dios, de magnificar mi oficio con seriedad, y para limpiar mis vestidos de vuestros pecados, he subido hoy hasta el templo para declararos la palabra de Dios.
                                              *****************
17 Hijo de hombre, yo te he puesto por aatalaya a la casa de Israel; oirás, pues, tú la palabra de mi boca y los amonestarás de mi parte.
18 Cuando yo diga al malvado: De cierto amorirás, y tú no lo amonestas ni le hablas, para que el malvado sea advertido de su mal camino a fin de que viva, el malvado morirá en su iniquidad, mas su sangre bdemandaré de tu mano.
19 Pero si tú amonestas al malvado, y él no se convierte de su maldad ni de su mal camino, él morirá en su iniquidad, pero tú habrás librado tu alma.
20 Y si ael justo se aparta de su justicia y comete iniquidad, y yo pongo btropiezo delante de él, él morirá, porque tú no lo amonestaste, en su pecado morirá, y sus justicias que había hecho no serán recordadas; mas su sangre demandaré de tu mano.
21 Pero si amonestas al justo para que no peque, y no peca, ciertamente vivirá, porque fue amonestado; y tú habrás librado tu alma.
¿Cuál es la parte del convenio que sacerdocio de Melquisedec que nos comprometemos cuando lo recibimos? La respuesta es clara, trabajar con toda diligencia por nuestros semejantes para llevarlos a Cristo. Pero si por nuestra negligencia, nuestros hermanos no hacen lo que deben, el Señor nos demandará de nuestras manos su sangre y sus pecados. Si en cambio somos diligentes, llegará el momento en que Cristo testifique al padre que somos limpios de la sangre y pecados de esta generación. ¿Cómo? A través de ordenanzas mayores. ¿Cuáles? La primera que es el lavamiento de pies cuyo fin es ni más ni menos declarar al los varones limpios de la sangre y pecados de esta generación.
El propósito de Moisés y de todos los profetas siguientes era que el pueblo se santificara para así poder ser dignos y disfrutar de la presencia de Dios como una nación de Reyes y Sacerdotes. Para prepararnos para ese evento 1º debemos ser dignos de recibir el sacerdocio Mayor, 2º ser declarados limpios de la sangre y pecados de esta generación a través de la ordenanza de lavamiento de pies, 3º recibir la plenitud del sacerdocio y ser ungidos reyes y sacerdotes y 4º  que el Santo Espíritu de la Promesa comunique a la persona que ya es exaltada.
Como hemos podido notar, todo está relacionado y es un camino que empieza cuando el joven santo de los últimos días recibe el Sacerdocio Menor como preparación para el Sacerdocio Mayor. Todo esto es una preparación encadenada para preparar a los hijos de Dios a ver a su Padre Celestial pasando por varias ordenanzas que santifican al recipiente para recibir Mayores Ordenanzas como preparación para recibir su llamamiento y elección hecho firme.




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