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domingo, 16 de noviembre de 2014

Un estudio sobre las Ordenanzas Mayores del Sacerdocio de Melquisedec





A continuación les dejo ensayo interesatísimo preparado por el Hno. José Luis Gil Álvarez, que indaga en temas como la Vocación y Elección hechas seguras, El Segundo Consolador, la Segunda Unición, etc.



Un estudio sobre las Ordenanzas Mayores del Sacerdocio de Melquisedec

En la Guía para el Estudio de las Escrituras bajo la palabra Vocación (llamamiento) y Elección encontramos lo siguiente:
Los justos seguidores de Cristo pueden llegar a contarse entre los escogidos que reciben la certeza de que serán exaltados. La vocación y elección comienza con el arrepentimiento y el bautismo, y se consuma cuando “marchan adelante, deleitándose en la palabra de Cristo, y perseverando hasta el fin” (2 Ne. 31:19–20). En las Escrituras, este proceso se llama “hacer firme vuestra vocación y elección” (2 Pe. 1:4–11; DyC 131:5–6).
Ahora en la misma guía leeremos la definición de Elegidos que dice;
Los elegidos (escogidos) son aquellos que aman a Dios con todo el corazón y viven de una manera que a Él le complace. Los que viven como discípulos suyos serán seleccionados un día por el Señor para ser contados entre sus hijos escogidos.
Entonces tenemos que los Santos fieles serán algún día seleccionados por el Señor. Si buscamos ahora la palabra Elección aquí se nos aclara cuando será ese día:
Basándose en la dignidad personal en la vida preterrenal, Dios eligió a los que serían la descendencia de Abraham y la casa de Israel y que llegarían a ser el pueblo del convenio (Deut. 32:7–9; Abr. 2:9–11). A dichas personas se les dan bendiciones y deberes especiales para que bendigan a todas las naciones del mundo (Rom. 11:5–7; 1 Pe. 1:2; Alma 13:1–5; DyC 84:99). No obstante, si desean alcanzar la salvación, aun los electos deben ser llamados y elegidos en esta vida.
Vemos claramente que la elección se hace en esta vida. Ya que “Dios no es un Dios de muertos sino de vivos”.( Mat 22:32). Según la Escritura cabe interpretar que  pudiera ser del otro lado del velo. Sigamos con nuestro estudio para ver si esto es así-
Bruce R. McConkie en su libro Doctrina Mormona bajo la palabra Vocación y elección Seguras:

VOCACION Y ELECCION SEGURAS.
Ver COHEREDEROS CON CRISTO, DIVINIDAD, ELECCION DE GRACIA,
HIJAS DE DIOS, IGLESIA DEL PRIMOGENITO, MATRIMONIO CELESTIAL,
PLENITUD DEL PADRE, REINO CELESTIAL, SALVACION, SEGUNDO
CONSOLADOR, VIDAS ETERNAS. Los miembros de la Iglesia que devotamente se consagran a una vida de rectitud, viviendo de cada palabra que sale de la boca de Dios, hacen su vocación y elección seguras. Es decir que reciben la más segura palabra de profecía, lo que significa que el Señor los sella para la exaltación mientras están aún en esta vida. Pedro resumió el curso de la rectitud que los santos deben seguir para hacer su vocación y elección segura y entonces (refiriéndose a su experiencia en el Monte de la Transfiguración con Santiago y Juan) dijo que esos tres habían recibido su palabra profética más segura. (2 Pedro 1.)
José Smith enseñó: "Después que una persona tiene fe en Cristo, se arrepiente de sus pecados, se bautiza para la remisión de ellos y recibe el Espíritu Santo (por la imposición de manos), que es el primer Consolador, entonces si continúa humillándose ante Dios, teniendo hambre y sed de justicia y viviendo de acuerdo con todas las palabras de Dios, el Señor le dirá dentro de poco: "Hijo, serás exaltado." Cuando el Señor lo haya probado en todas la cosas, y haya visto que aquel hombre está resuelto a servirlo, pase lo que pase, ese hombre verá que su vocación y elección han sido confirmadas y entonces será suyo el privilegio de recibir el otro Consolador:' Tener al otro Consolador es que Cristo se le aparezca y tener visiones de la eternidad. (Enseñanzas p. 178). Así, tal como también dijera el Profeta: "La palabra profética más segura significa que un hombre sepa, por revelación y el espíritu de profecía, que está sellado para vida eterna, mediante el poder del Santo Sacerdocio." (D&C 131:5.)
Los favorecidos por el Señor son sellados contra todo tipo de pecado y blasfemia excepto la blasfemia contra el Espíritu Santo y el derramar sangre inocente. Es decir que su exaltación está asegurada; su vocación y elección es segura porque han obedecido la plenitud de las leyes de Dios y han vencido al mundo. Aún cuando tales personas "cometen algún pecado o transgresión del nuevo y sempiterno convenio, cualquiera que sea, y toda clase de blasfemias, y si no cometen homicidio en el que vierten sangre inocente, todavía saldrán en la primera resurrección y entrarán en su exaltación; pero serán destruidos en la carne y entregados a los bofetones de Satanás hasta el día de la redención, dice Dios el Señor." (D&C 132:26) El Señor les dice: "Saldréis en la primera resurrección; ....y heredaréis tronos, reinos, principados, potestades y dominios, toda altura y toda profundidad." (D&C 132:19) El Profeta fue sellado de esta manera. Es decir "que sabía por revelación y por el espíritu de profecía, a través del poder del Santo Sacerdocio", que llegaría a ser Dios en la vida venidera. A él la Deidad dijo: "Porque yo soy el Señor tu Dios, y estaré contigo hasta el fin del mundo y por toda la eternidad; porque de cierto, sello sobre ti tu exaltación, y te preparo un trono en el reino de mi Padre, con Abraham tu padre:' (D&C 132:49)
Se deberá entender claramente que estas grandes bendiciones no son parte del
matrimonio celestial; "las bendiciones pronunciadas sobre las parejas en conexión con el matrimonio celestial están condicionadas a la consiguiente fidelidad de ambos." (Doctrina de Salvación, vol. 2 pág.58.)

En el manual del alumno de instituto de D&C leemos:

D. y C. 131:5. ¿Qué es “la palabra profética más segura”?
El élder Bruce R. McConkie dijo:
“Los miembros de la Iglesia que se vuelcan enteramente a la justicia, viviendo conforme a toda palabra que sale de la boca de Dios, hacen firme su vocación y elección. Es decir, reciben la palabra profética más segura, lo cual significa que el Señor sella la exaltación de ellos mientras todavía están en esta vida. Pedro resumió la senda de la justicia que debe seguir todo santo a fin de asegurar su vocación y elección, y luego (refiriéndose a la experiencia vivida en el monte de la Transfiguración con Santiago y Juan) dijo que ellos tres habían recibido esa palabra profética más segura (2 Pedro 1).
“Los que son así favorecidos del Señor son sellados contra toda suerte de pecado y blasfemia excepto la blasfemia contra el Espíritu Santo y el derramamiento de sangre inocente. Es decir, tienen asegurada su exaltación; su vocación y elección se han ‘hecho firmes’ o asegurado porque han obedecido la plenitud de las leyes de Dios y han vencido al mundo.” (Mormon Doctrine, págs. 109-110; véase también D. y C. 132:17, 26; Notas y comentario sobre D. y C. 76:53.)

La palabra profética más segura se recibe después del matrimonio celestial. En el mismo manual de instituto dice lo siguiente:

D. y C. 132:26-27. ¿Asegura el matrimonio en el templo la exaltación de las personas, pese a la forma en que vivan?
Algunas personas han intentado distorsionar el sentido de estos versículos insinuando que al casarse en el templo, uno tiene ya asegurada la exaltación. A ese razonamiento se refirió Pedro cuando dijo: tuercen... las... Escrituras... para su propia perdición” (2 Pedro 3:16). El presidente Harold B. Lee indicó que un matrimonio en el templo puede ser perfeccionado y sellado por la eternidad, pero que no hay garantía de ello en la ceremonia misma:
“Algunas personas tienen el concepto equivocado de que si de alguna manera pueden entrar en la casa del Señor y casarse, cuentan con la seguridad de alcanzar la exaltación no importa qué hagan, y, para sustentar su forma de pensar, citan la sección 132, versículo 26. Pero eso no es lo que indica el Señor. El Señor asegura la exaltación a los que cometan errores, si se arrepienten de ellos” (Cram for Life’s Final Examination, Brigham Young University Speeches of the Year [Provo, 5 de enero de 1954], pág. 7). El presidente Joseph Fielding Smith comentó lo siguiente:
“El versículo 26 de la sección 132 es el pasaje más mal interpretado de las Escrituras. El Señor nunca ha prometido a ningún alma que será llevada a la exaltación sin el espíritu de arrepentimiento. A pesar de que el arrepentimiento no se menciona en este pasaje, aun así, está, y debe estar sobrentendido. Me extraña que todos conozcan el versículo 26, pero me parece que nunca han leído o escuchado Mateo 12:31-32, donde el Señor nos dice en substancia la misma cosa que encontramos en el versículo 26 de la sección 132.
“Así que debemos deducir que aquellos de quienes se habla en el versículo 26 son los que, habiendo pecado, se han arrepentido completamente y están dispuestos a pagar el precio de sus pecados; de otro modo, no tendrían las bendiciones de la exaltación. Es absolutamente necesario el arrepentimiento para obtener el perdón, y la persona que haya pecado debe ser limpiada.” (Doctrina de Salvación, tomo II, págs. 88, 89.)
La frase clave es “...y son sellados por el Santo Espíritu de la promesa” (D. y C. 132:26). Este sellamiento está relacionado con el hecho de “hacer firme” o asegurar la propia vocación y elección. (Véase Notas y comentario sobre D. y C. 76:53; 131:5; 132:7.)

viernes, 11 de noviembre de 2011

La presencia de Dios, en el Templo Mormón de Oakland

Bajo relieve lado norte Templo de Oakland, Jesús enseñando en Isarael



Uno de los temas principales de los adornos del Templo de Oakland es el ser enseñado en la presencia de Dios. El aspecto más llamativo en sus muros son dos relieves de Cristo enseñando a sus discípulos. En el bajo relieve del norte se encuentra representado la escena de Cristo enseñando en Jerusalén; y en el lado sur encontramos a Cristo enseñando a los nefitas. Muchos significados se pueden desprender de estos bajorrelieves, pero lo más básico en el contexto de un Templo nos recuerda que como la Casa del Señor se nos prepara para entrar en Su presencia y ser enseñados por Él. Este es el gran propósito del sacerdocio de Melquisedec.

En Doctrina y Convenios 84  encontramos lo siguiente:

19 Y este sacerdocio mayor administra el evangelio y posee la llave de los misterios del reino, sí, la llave del conocimiento de Dios.  20  Así que, en sus ordenanzas se manifiesta el poder de la divinidad.  21  Y sin sus ordenanzas y la autoridad del sacerdocio, el poder de la divinidad no se manifiesta a los hombres en la carne;  22  porque sin esto, ningún ahombre puede ver la faz de Dios, sí, el Padre, y vivir.  23  Moisés claramente enseñó esto a los hijos de Israel en el desierto, y procuró diligentemente santificar a los de su pueblo, a fin de que vieran la faz de Dios; 24    mas endurecieron sus corazones y no pudieron aguantar su presencia; por tanto, el Señor en su ira, porque su ira se había encendido en contra de ellos, juró que mientras estuviesen en el desierto no centrarían en su reposo, el cual es la plenitud de su gloria.

Con esto nos indica que las ordenanzas que se realizan por medio del sacerdocio, dentro y fuera del Templo, tienen como propósito conducirnos a la presencia de Dios.

Bajo relieve lado sur Templo de Oakland, Cristo enseñando en América


Se encuentran tres símbolos adicionales que se complementan con el tema de conducirnos a la presencia de Dios:

La gran punta o aguja, que conduce nuestra vista a los cielos.
Las torres en forma ascendente que lleva nuestros pensamientos a vivir vidas que nos permitan alcanzar gracia sobre gracia y que nuestra meta es vivir dignos de alcanzar la gloria mayor.
Y motivos del árbol de la vida que nos recuerda el viaje ascendente de Lehi. 

Estos símbolos, como todos los símbolos de los Templos, mantienen en la vida de los Santos el sentimiento que les impulsa a venir a la Casa del Señor y ser enseñados “en sus muros paz gozar”.

 Roberto

Ver: Sacred Walls, Gerald E. Hansen Jr.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Abraham buscó las bendiciones del Templo


En el primer versículo del Libro de Abraham se nos presentan varias referencias sobre el Templo, describiendo los anhelos de Abraham en su búsqueda de las bendiciones del sacerdocio.
Considerando que es el Templo es el lugar donde recibimos ordenanzas del sacerdocio y sus bendiciones, podemos ver que Abraham, al indicarnos que buscaba ser ordenado al sacerdocio diciendo “busqué las bendiciones de los padres, y el derecho al cual yo debía ser ordenado, a fin de administrarlas”,  tenía en mente lo que significó su experiencia al recibir las ordenanzas eternas.  Él nos relata sus profundos deseos:
·         Deseando también ser el poseedor de gran conocimiento (“y a vosotros se os enseñará de lo alto. Santificaos y seréis investidos con poder, para que impartáis como yo he hablado.” D y C 43:16-17)
·         Ser padre de muchas naciones (D y C 132:19)
·         Anhelando recibir instrucciones (“organizaos; preparad todo lo que fuere necesario; y estableced una casa, sí, una casa de oración, una casa de ayuno, una casa de fe, una casa de instrucción, una casa de gloria, una casa de orden, una casa de Dios;” D y C 109:8)
Cada uno de estos elementos tiene una correlación con la ceremonia de investiduras y sellamientos, ordenanzas sagradas pertenecientes a quienes busquen las bendiciones de los padres, así como Abraham lo hizo.
No cabe duda de que Melquisedec ordenó al sacerdocio a Abraham (D y C 84:14), y él lo pudo haber dirigido en recibir las ordenanzas del Templo en un Templo en Salém.

jueves, 4 de noviembre de 2010

La Túnica de José

Cuando leemos en nuestra “nueva Biblia” el versículo 3 de Génesis 37 que dice “amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque le había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores”, existe un pie de página sobre la palabra “colores” indicándonos que “En la Septuaginta, la palabra indica muchos colores, pero el término hebreo simplemente indicaría una túnica larga con mangas”.

Esto dio pie para que nuestro gran Hugh Nibley nos iluminara sobre lo que piensan algunas tradiciones judías e Islámicas sobre la túnica que Jacob le obsequió a José.

Lo que enseña Nibley de estas tradiciones se encuentran en sus obras Teachings of the Book of Mormon, vol. 3, 51-52 y en Approach to the Book of Mormon, 218, y sus puntos más relevantes son los siguientes:

·         La idea de los muchos colores de la túnica es una invención.
·         Era una túnica que le perteneció a Abraham.
·         Su historia es legendaria porque estuvo en el Jardín de Edén.
·         Era el garment del Sacerdocio.
·         Era un símbolo de la primogenitura, lo que provocó el celo de los hermanos mayores.
·         Jacob, al olerlo, sintió el aroma del Jardín de Edén.
·         Jacob primero lo reconoció porque había tres marcas en él.

De otro documento de Brian Hauglid, “Garment of Joseph: An Update” podemos desprender que esta túnica:
·         Era un tipo de túnica celestial.

·         Había una vez pertenecido a Abraham.
·         Todavía retenía un perfume o aroma celestial.
·         Tenía poderes de sanación

Tanto Nibley como Hauglid utilizaron algunas de las leyendas Islámicas recopiladas por Muhammad ibn-Ibrahim ath-Tha’labi, quien vivió en el siglo X de nuestra era.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Las Piedras Angulares y el Orden del Sacerdocio

Piedra Angular Templo de Sión, Independence

Son cuatro las piedras angulares de un edificio, y se acostumbraba realizar una ceremonia al colocarlas en los primeros templos de nuestra dispensación así como en la antigüedad. Esta ceremonia simboliza las etapas de la creación del mundo.


Durante la ceremonia de la colocación de las piedras angulares del Templo de Nauvoo, José Smith declaró:
“Esta piedra angular, la principal, que representa a la Primera Presi­dencia, acaba de ser colocada debidamente en honor del gran Dios: y ruego que permanezca en su lugar hasta que se termine toda la obra; y sea hecho rápidamente, a fin de que los santos tengan un lugar para adorar a Dios, y donde el Hijo del Hombre pueda recostar su cabeza. Después de un intervalo de una hora, se volvió a reunir la asamblea y entonces se colocaron las otras piedras angulares de acuerdo con el siguiente orden: la piedra angular del sudoeste, luego la del noroeste y por fin la del nordeste. Hecho esto, con­cluyeron los servicios” (History of the Church 4:331).


Más tarde dio una explicación complementaria de esta ceremonia para definir el orden del sacerdocio en la colocación de las piedras angulares, diciendo:
Si en la construcción de los templos se desea observar el orden preciso del sacerdocio, la primera piedra será colocada en la esquina sudeste por la Primera Presidencia de la Iglesia. La de la esquina sudoeste se colocará en seguida. La tercera será la de la esquina noroeste; y la cuarta o la del ángulo nordeste, al último. La Primera Presidencia debe colocar la piedra del ángulo sudeste, y designar a las personas debidas que han de colocar las otras angulares.
Si se edifica un templo en algún punto distante, y la Primera Presi­dencia no puede estar presente, entonces el Quórum de los Doce Apóstoles es quien debe dictar el orden que se ha de seguir con respecto a ese tem­plo; y estando ausentes los Doce Apóstoles, entonces la presidencia de la estaca colocará la piedra del ángulo sudeste; el Sacerdocio de Melquisedec pondrá las piedras angulares del costado oriental del templo, y el Sacerdocio Menor las del costado occidental (History of the Church 4:331).

Cabe señalar que el motivo de que la primera piedra fuese colocada en la esquina sudeste es porque en el hemisferio norte es la esquina que recibe primero los rayos de luz del sol, indicando que la Primera Presidencia tiene el derecho de recibir revelación, luz divina, instrucción de lo alto.


El Apóstol Pablo describió a Jesucristo como la “principal piedra del ángulo” (Efesios 2:20), señalando al Salvador como la base fundamental sobre quien descansa el evangelio y el Reino de Dios en la tierra.
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