miércoles, 5 de abril de 2017

Símbolos Exteriores del Templo de Santiago




El Templo de Santiago fue dedicado en 1983, siendo el segundo templo en Sudamérica y primero de habla hispana. Su año de construcción está dentro del periodo en que los templos no llevaban símbolos exteriores[i], como los lleva el templo de Lago Salado, Nauvoo, y otros.

Pese a carecer de los símbolos como estrellas, soles y otros cuerpos celestes, el Templo de Santiago posee, como la mayoría de los templos, símbolos inherentes que pueden conducirnos a una experiencia profunda de meditación con sólo recorrer sus alrededores y contemplar su estructura. Lo siguiente es una brevísima descripción de los símbolos exteriores del templo de Santiago, que me ayudan a reflexionar y dirigir mis pensamientos hacia lo sagrado.

Moroni: Sabido es que no todos los templos llevan una estatua del ángel Moroni en su cúspide, tampoco forma parte de los elementos que conformaban los templos antiguos, sin embargo conduce nuestros pensamientos hacia el inicio de la restauración, cuando Moroni le anuncia a José Smith de la existencia del registro nefita, aunque hay quienes lo consideran un recordatorio de todos quienes de forma angelical ayudaron en la restauración (DyC 128:20),  también nos impulsa a pensar en el futuro, debido a que una de las escrituras que inspiró a la elaboración del primer Moroni está en Apocalipsis 14:6 “Y vi a otro ángel volar por en medio del cielo, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los que moran en la tierra, y a toda nación, y tribu, y lengua y pueblo”. Las ordenanzas salvadoras que administran los Templos deben ser ofrecidas a todos los fieles que acepten el evangelio, esto ha significado la gran labor de construcción de templos en todo el mundo. Su cubierta de oro indica el carácter incorruptible del mensaje de la restauración así como de esta obra, evoca la idea de permanencia, usado por los faraones en la antigüedad, señalando que el evangelio restaurado permanecerá inmaculado hasta la venida del Señor y durante Su reinado. El oro representa lo puro, incorruptible y precioso. El Tabernáculo contenía elementos de oro como el candelabro, los querubines y el arca.[ii]

 Jardines y huertos: Los Templos representan nuestro retorno al Jardín de Edén después de vivir en la tierra sin gozar de la presencia de Dios producto de nuestra desobediencia. El Jardín de Edén permitía el encuentro del hombre con Dios de forma natural. Fue en este jardín donde Adán y Eva recibieron las primeras ordenanzas que hoy se entregan y administran en los Templos. Las flores y los jardines también evocan los tres principales jardines en la historia sagrada: el Jardín de Edén (Creación), el jardín de Getsemaní (Expiación), y el jardín del huerto del sepulcro (Resurrección)[iii]. Como lo declara uno de nuestros Artículos de Fe, cuando Cristo reine sobre la tierra esta llegará a ser como lo fue en el Jardín de Edén. El Señor indica que los justos serán como “huerto de riego” (Isaías 58:11).

Blancura: no todos los templos están pintados de blanco, pero claramente no es un color casual, no sentiríamos lo mismo si estuviese pintado de un color inapropiado. El blanco nos hace pensar en nuestra propia blancura interior que debe coincidir con la del templo, nuestra dignidad personal la relacionamos a este color y a la ropa que llevaremos en su interior. El blanco está asociado a los conceptos de pureza, justicia, santidad, inocencia, luz y revelación[iv]. Gracias a la expiación de Cristo Isaías ha declarado “aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (Isaías 1:18).

Forma de montaña: menos obvio pero igual de relevante, es observar al templo de frente y ver que va en crecimiento desde los costados hacia el centro, de la forma en que lo hacen las montañas. La cima de los montes fueron utilizadas en la antigüedad por los profetas como un lugar sagrado para comunicarse con Dios. En ellos Moisés, el Hermano de Jared, Nefi, y muchos otros lograron estar en la presencia del Señor y recibir sus instrucciones. Los profetas en la antigüedad vieron esta asociación entre Monte y Templo, Isaías llamó al Templo “monte de la casa de Jehová” (Isaías 2:2); Jeremías lo llamó “monte santo” (Jeremías 31:23); el salmista se refirió al Templo como “monte de Jehová” (Salmos 24:3). Jesús escogió montes para ocasiones sagradas, como para Su transfiguración y lo ocurrido en el Monte de Los Olivos. Las montañas eran vistas como el lugar más alto de la tierra, el más cercano a los cielos, el lugar de reunión entre lo terrenal y lo celestial.

La Puerta: Las grandes puertas de madera en el centro del templo nos recuerdan las palabras del Salvador “Yo soy la puerta de las ovejas, …Yo soy la puerta; el que por mí entrare será salvo; y entrará, y saldrá y hallará pastos.” (Juan 10:7). En el Libro de Mormón se nos enseña que “el guardián de la puerta es el Santo de Israel; y allí él no emplea ningún sirviente, y no hay otra entrada sino por la puerta; porque él no puede ser engañado, pues su nombre es el Señor Dios (2 Nefi 9:41). El lugar sagrado en que Jacob tuvo la gloriosa visión en que vio a ser celestiales subir y bajar del cielo, lo nombró Casa de Dios y Puerta del Cielo (Génesis 28:17). El Presidente Lorenzo Snow utilizó este símbolo en la dedicación del Templo de Manti, esperando de que este Templo sirviera “como una de las puertas del cielo, abriendo el estrecho y angosto camino que conduce a las vidas sin fin y dominio eterno”[v].

Piedra Angular: Simbólicamente son cuatro las piedras angulares, siendo la principal la colocada en la esquina sur-este, conteniendo una cápsula del tiempo que contiene elementos de la época de la dedicación. El motivo de que la principal piedra angular fuese colocada en la esquina sudeste es porque en el hemisferio norte, es la esquina que recibe primero los rayos de luz del sol, indicando que la Primera Presidencia tiene el derecho de recibir revelación, luz divina e instrucción de lo alto, representando a Jesucristo como fuente de luz. El Apóstol Pablo describió a Jesucristo como la “principal piedra del ángulo” (Efesios 2:20), señalando al Salvador como la base fundamental sobre quien descansa el evangelio y el Reino de Dios en la tierra. El Presidente Gordon B. Hinkley dijo que “la primera o principal piedra angular es el Señor Jesucristo, cuyo nombre la Iglesia lleva. La segunda es la visión en que el Padre y el Hijo aparecieron al Profeta José Smith. Incluida en esta piedra angular estaría la roca de la revelación mencionada cuando el Señor le dijo a Pedro ‘sobre esta roca (la roca de la revelación) edificaré mi iglesia’. La tercera piedra angular es El Libro de Mormón. ‘Contiene lo que ha sido descrito como el quinto evangelio’. Por su puesto las escrituras que acompañan este libro son la Biblia, Doctrina y Convenio, y la Perla de Gran Precio. La cuarta piedra angular es la restauración del poder y autoridad del sacerdocio, lo cual está edificado sobre apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo.[vi]

El círculo y el cuadrado: En el ventanal que da hacia el norte se encuentran detalles de un círculo contenido en un cuadrado. Este símbolo se encuentra en muchos templos de la Iglesia, llegando a ser uno de los más frecuentes, encontrándose en otros templos en sus muros, rejas, aún hasta en su forma vista desde arriba, como el Templo de Provo. Estas dos figuras geométricas nos hacen pensar en las herramientas utilizadas para su formación. Además el círculo representa algo sin comienzo ni final, lo eterno, en la antigüedad era visto como la bóveda celestial que contiene las estrellas. El cuadrado representa lo terrenal, los cuatro puntos cardinales, lo temporal[vii]. Estas dos figuras unidas equivalen a la unión del cielo con la tierra, lo divino y lo terrenal, lo temporal y lo espiritual, reyes y sacerdotes, semejante a lo comentado sobre las montañas, el lugar de comunión entre Dios y los hombres, como lo fue el Jardín de Edén. Esta unión entre lo celestial y nuestro mundo se establece por convenios.  

Santidad al Señor La Casa del Señor: La primera parte nos indica la separación entre lo santo y lo profano, nos invita a elegir dónde queremos estar y a realizar una introspección para reconocer si nuestro corazón y conducta están en armonía para visitar el Templo. Esta Frase como “Santidad a Jehová” fu escrita sobre una placa de oro en la mitra del sumo sacerdote cuando fue construido el tabernáculo (Éxodo 28:36), invitándonos a pensar en la corona prometida a los fieles (D&C 109:76). El Salmista nos recuerda la condición de pureza requerida para entrar en el Templo, “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón, el que no ha elevado su alma a la vanidad ni jurado con engaño” (Salmos 24:3-4). La frase La Casa del Señor nos indica quien es su dueño o para quien fue construida. El Señor demostró su celo sobre el Templo señalando claramente que es una Santa Casa, Él la llamó ‘La Casa de Su Padre’ (Juan 2:16).

 Roberto Vinett H.



[i] Después de 1990 los Templos volvieron a incluir símbolos en su exterior. The Day Star, Val Brinkerhoff p.46
[ii] Joseph Fielding McConkie & Donald W. Parry, A Guide to Scriptural Symbols
[iii] Joseph Fielding McConkie, Gospel Symbolism p. 260
[iv] Alonzo Gaskill, The Lost Language of Symbolism  p.
[v] Millenial Star, vol. 50, n 25, 18 junio 1888, 389; citado en The Gate of Heaven, Matthew B Brown p. 249
[vi] Ensign Noviembre 1894, p. 50-52
[vii] Hugh Nibley, Temple and Cosmos p. 139

martes, 2 de diciembre de 2014

Vídeo Sobre La ropa del Santo Templo

Les dejo este video sobre la Ropa del Templo hecho por la Iglesia, aunque la traducción al español no parece la oficial. Es muy interesante que la Iglesia decidiera publicar un video sobre este tema.


domingo, 16 de noviembre de 2014

Un estudio sobre las Ordenanzas Mayores del Sacerdocio de Melquisedec





A continuación les dejo ensayo interesatísimo preparado por el Hno. José Luis Gil Álvarez, que indaga en temas como la Vocación y Elección hechas seguras, El Segundo Consolador, la Segunda Unición, etc.



Un estudio sobre las Ordenanzas Mayores del Sacerdocio de Melquisedec

En la Guía para el Estudio de las Escrituras bajo la palabra Vocación (llamamiento) y Elección encontramos lo siguiente:
Los justos seguidores de Cristo pueden llegar a contarse entre los escogidos que reciben la certeza de que serán exaltados. La vocación y elección comienza con el arrepentimiento y el bautismo, y se consuma cuando “marchan adelante, deleitándose en la palabra de Cristo, y perseverando hasta el fin” (2 Ne. 31:19–20). En las Escrituras, este proceso se llama “hacer firme vuestra vocación y elección” (2 Pe. 1:4–11; DyC 131:5–6).
Ahora en la misma guía leeremos la definición de Elegidos que dice;
Los elegidos (escogidos) son aquellos que aman a Dios con todo el corazón y viven de una manera que a Él le complace. Los que viven como discípulos suyos serán seleccionados un día por el Señor para ser contados entre sus hijos escogidos.
Entonces tenemos que los Santos fieles serán algún día seleccionados por el Señor. Si buscamos ahora la palabra Elección aquí se nos aclara cuando será ese día:
Basándose en la dignidad personal en la vida preterrenal, Dios eligió a los que serían la descendencia de Abraham y la casa de Israel y que llegarían a ser el pueblo del convenio (Deut. 32:7–9; Abr. 2:9–11). A dichas personas se les dan bendiciones y deberes especiales para que bendigan a todas las naciones del mundo (Rom. 11:5–7; 1 Pe. 1:2; Alma 13:1–5; DyC 84:99). No obstante, si desean alcanzar la salvación, aun los electos deben ser llamados y elegidos en esta vida.
Vemos claramente que la elección se hace en esta vida. Ya que “Dios no es un Dios de muertos sino de vivos”.( Mat 22:32). Según la Escritura cabe interpretar que  pudiera ser del otro lado del velo. Sigamos con nuestro estudio para ver si esto es así-
Bruce R. McConkie en su libro Doctrina Mormona bajo la palabra Vocación y elección Seguras:

VOCACION Y ELECCION SEGURAS.
Ver COHEREDEROS CON CRISTO, DIVINIDAD, ELECCION DE GRACIA,
HIJAS DE DIOS, IGLESIA DEL PRIMOGENITO, MATRIMONIO CELESTIAL,
PLENITUD DEL PADRE, REINO CELESTIAL, SALVACION, SEGUNDO
CONSOLADOR, VIDAS ETERNAS. Los miembros de la Iglesia que devotamente se consagran a una vida de rectitud, viviendo de cada palabra que sale de la boca de Dios, hacen su vocación y elección seguras. Es decir que reciben la más segura palabra de profecía, lo que significa que el Señor los sella para la exaltación mientras están aún en esta vida. Pedro resumió el curso de la rectitud que los santos deben seguir para hacer su vocación y elección segura y entonces (refiriéndose a su experiencia en el Monte de la Transfiguración con Santiago y Juan) dijo que esos tres habían recibido su palabra profética más segura. (2 Pedro 1.)
José Smith enseñó: "Después que una persona tiene fe en Cristo, se arrepiente de sus pecados, se bautiza para la remisión de ellos y recibe el Espíritu Santo (por la imposición de manos), que es el primer Consolador, entonces si continúa humillándose ante Dios, teniendo hambre y sed de justicia y viviendo de acuerdo con todas las palabras de Dios, el Señor le dirá dentro de poco: "Hijo, serás exaltado." Cuando el Señor lo haya probado en todas la cosas, y haya visto que aquel hombre está resuelto a servirlo, pase lo que pase, ese hombre verá que su vocación y elección han sido confirmadas y entonces será suyo el privilegio de recibir el otro Consolador:' Tener al otro Consolador es que Cristo se le aparezca y tener visiones de la eternidad. (Enseñanzas p. 178). Así, tal como también dijera el Profeta: "La palabra profética más segura significa que un hombre sepa, por revelación y el espíritu de profecía, que está sellado para vida eterna, mediante el poder del Santo Sacerdocio." (D&C 131:5.)
Los favorecidos por el Señor son sellados contra todo tipo de pecado y blasfemia excepto la blasfemia contra el Espíritu Santo y el derramar sangre inocente. Es decir que su exaltación está asegurada; su vocación y elección es segura porque han obedecido la plenitud de las leyes de Dios y han vencido al mundo. Aún cuando tales personas "cometen algún pecado o transgresión del nuevo y sempiterno convenio, cualquiera que sea, y toda clase de blasfemias, y si no cometen homicidio en el que vierten sangre inocente, todavía saldrán en la primera resurrección y entrarán en su exaltación; pero serán destruidos en la carne y entregados a los bofetones de Satanás hasta el día de la redención, dice Dios el Señor." (D&C 132:26) El Señor les dice: "Saldréis en la primera resurrección; ....y heredaréis tronos, reinos, principados, potestades y dominios, toda altura y toda profundidad." (D&C 132:19) El Profeta fue sellado de esta manera. Es decir "que sabía por revelación y por el espíritu de profecía, a través del poder del Santo Sacerdocio", que llegaría a ser Dios en la vida venidera. A él la Deidad dijo: "Porque yo soy el Señor tu Dios, y estaré contigo hasta el fin del mundo y por toda la eternidad; porque de cierto, sello sobre ti tu exaltación, y te preparo un trono en el reino de mi Padre, con Abraham tu padre:' (D&C 132:49)
Se deberá entender claramente que estas grandes bendiciones no son parte del
matrimonio celestial; "las bendiciones pronunciadas sobre las parejas en conexión con el matrimonio celestial están condicionadas a la consiguiente fidelidad de ambos." (Doctrina de Salvación, vol. 2 pág.58.)

En el manual del alumno de instituto de D&C leemos:

D. y C. 131:5. ¿Qué es “la palabra profética más segura”?
El élder Bruce R. McConkie dijo:
“Los miembros de la Iglesia que se vuelcan enteramente a la justicia, viviendo conforme a toda palabra que sale de la boca de Dios, hacen firme su vocación y elección. Es decir, reciben la palabra profética más segura, lo cual significa que el Señor sella la exaltación de ellos mientras todavía están en esta vida. Pedro resumió la senda de la justicia que debe seguir todo santo a fin de asegurar su vocación y elección, y luego (refiriéndose a la experiencia vivida en el monte de la Transfiguración con Santiago y Juan) dijo que ellos tres habían recibido esa palabra profética más segura (2 Pedro 1).
“Los que son así favorecidos del Señor son sellados contra toda suerte de pecado y blasfemia excepto la blasfemia contra el Espíritu Santo y el derramamiento de sangre inocente. Es decir, tienen asegurada su exaltación; su vocación y elección se han ‘hecho firmes’ o asegurado porque han obedecido la plenitud de las leyes de Dios y han vencido al mundo.” (Mormon Doctrine, págs. 109-110; véase también D. y C. 132:17, 26; Notas y comentario sobre D. y C. 76:53.)

La palabra profética más segura se recibe después del matrimonio celestial. En el mismo manual de instituto dice lo siguiente:

D. y C. 132:26-27. ¿Asegura el matrimonio en el templo la exaltación de las personas, pese a la forma en que vivan?
Algunas personas han intentado distorsionar el sentido de estos versículos insinuando que al casarse en el templo, uno tiene ya asegurada la exaltación. A ese razonamiento se refirió Pedro cuando dijo: tuercen... las... Escrituras... para su propia perdición” (2 Pedro 3:16). El presidente Harold B. Lee indicó que un matrimonio en el templo puede ser perfeccionado y sellado por la eternidad, pero que no hay garantía de ello en la ceremonia misma:
“Algunas personas tienen el concepto equivocado de que si de alguna manera pueden entrar en la casa del Señor y casarse, cuentan con la seguridad de alcanzar la exaltación no importa qué hagan, y, para sustentar su forma de pensar, citan la sección 132, versículo 26. Pero eso no es lo que indica el Señor. El Señor asegura la exaltación a los que cometan errores, si se arrepienten de ellos” (Cram for Life’s Final Examination, Brigham Young University Speeches of the Year [Provo, 5 de enero de 1954], pág. 7). El presidente Joseph Fielding Smith comentó lo siguiente:
“El versículo 26 de la sección 132 es el pasaje más mal interpretado de las Escrituras. El Señor nunca ha prometido a ningún alma que será llevada a la exaltación sin el espíritu de arrepentimiento. A pesar de que el arrepentimiento no se menciona en este pasaje, aun así, está, y debe estar sobrentendido. Me extraña que todos conozcan el versículo 26, pero me parece que nunca han leído o escuchado Mateo 12:31-32, donde el Señor nos dice en substancia la misma cosa que encontramos en el versículo 26 de la sección 132.
“Así que debemos deducir que aquellos de quienes se habla en el versículo 26 son los que, habiendo pecado, se han arrepentido completamente y están dispuestos a pagar el precio de sus pecados; de otro modo, no tendrían las bendiciones de la exaltación. Es absolutamente necesario el arrepentimiento para obtener el perdón, y la persona que haya pecado debe ser limpiada.” (Doctrina de Salvación, tomo II, págs. 88, 89.)
La frase clave es “...y son sellados por el Santo Espíritu de la promesa” (D. y C. 132:26). Este sellamiento está relacionado con el hecho de “hacer firme” o asegurar la propia vocación y elección. (Véase Notas y comentario sobre D. y C. 76:53; 131:5; 132:7.)

domingo, 4 de agosto de 2013

El Monte de la Transfiguración, un Modelo de Templo




Las escrituras siempre nos están mostrando imágenes y textos que tienen relación con el Templo, como en un posteo anterior sobre el Monte delos Olivos. También podemos observar patrones que generalmente asociamos con el Templo en el episodio conocido como la transfiguración. Los iré enumerando para que nos sea más sencillo ordenarlos.

  1. Comienza el relato en Mateo 17 diciendo que a Pedro, Santiago y a Juan  “los llevó aparte a un monte alto”. El término monte alto en las escrituras está relacionado a experiencias de visiones, ascensiones, estar en la presencia del Señor, traspasar el velo, etc., términos que están ligado a la experiencia del templo. Nefi, Moisés y el Hermano de Jared fueron sólo algunos que tuvieron sus experiencias celestiales en estos lugares altos, improvisando templos, o los templos simulan los montes altos, donde la tierra está más cerca del cielo.
  2. En Lucas 9:28 se nos indica que Jesús “subió al monte a orar”. El Templo es el lugar dedicado para la oración. Es el lugar donde podemos encontrar la mejor comunicación con Dios y obtener respuestas o revelación a nuestras súplicas. Jesús sabía que se puede orar en cualquier lugar, pero subir un monte para hacerlo indica un tipo de adoración especial.
  3. La ropa de Jesús se hizo blanca, resplandeciente (Lucas 9:29; Mateo 17:2). La ropa blanca es símbolo de la pureza y de estar limpios, en condiciones de estar en la presencia de Dios. Es una manifestación externa de nuestra espiritualidad interior.
  4. Aparecieron Moisés y Elías, personajes relacionados con la edificación y el poder en los Templos, ellos conversaban con Jesús sobre “la partida de Jesús” (Lucas 9:31). La palabra griega por partida es un eufemismo de muerte. Este tema de la partida de Jesús debe incluir su muerte, resurrección y ascensión, esos son los temas que se relacionan con la partida de Jesús de entre Israel. Tal tema de conversación no es distinto a los temas más importantes del evangelio que se han tratado en los templos desde siempre.
  5. Al presentarse Dios lo hace en una nube, de la misma forma que lo hacía para indicar la presencia de Dios en el Tabernáculo o en el Templo de Salomón (Éxodo 40:34). Esta nube llamada shekinah era una nube de luz, y una de sus funciones era ser un velo que cubría la presencia de Dios. El velo es un elemento presente en todos los templos.
  6. Pedro sugiere hacer tres enramadas, pero la palabra griega es σκηνή que también se usa para tabernáculo (Hechos 7:43-44; Apoc. 15:5; 21:3; Ver Léxico Griego-Español). Pedro pensaba construir tres espacios sagrados distintos, similar al Tabernáculo con sus tres espacios al igual que el Templo de Salomón.
  7. Según Joseph Fielding Smith, estos tres Apóstoles recibieron sus investiduras en el Monte de la Transfiguración (Doctrina de Salvación, Tomo 2, p. 94).
  8. Comienza el relato con Pedro, Santiago y Juan yendo al monte, ellos tres seres en un mundo telestial. Más adelante aparecen Moisés y Elías, seres trasladados, pertenecientes a un estado terrestre (EPJS p. 170), y finalmente está la presencia de Elohim en gloria celestial testificando de Su Hijo Amado. Este orden ascendente de los estados o grados de gloria tiene una relación directa con el orden del templo, tanto de los antiguos como de los modernos.

Cada uno de estos punto manifiesta, por lo menos a mí, que las experiencia en el Monte de la transfiguración tiene temas que están íntimamente ligadas a la de los Templos Antiguos y modernos.

Roberto

lunes, 29 de julio de 2013

El Aposento Alto en los Templos SUD





Claramente podemos observar que los primeros Templos SUD fueron construidos de dos pisos o más. Puede parecer que obedeciera a la arquitectura de la época, pero al parecer el construir templos de más de un piso era entendido como necesario por los primeros profetas.

Además de creer que los primeros templos fueron mostrados en visión a los profetas que los construyeron, también puede tener su origen en el Nuevo Testamento, por ejemplo en el día de Pentecostés, este evento se desarrolló en una casa, que bien pudo haber sido un templo para los primeros cristianos. El término “casa” que se usa en Hechos 2:2 para llamar al lugar de reunión se traduce de la palabra griega oikos que en otras partes del NT se usa para referirse a la casa de Dios (Mt 12:4; 21:13; Marcos 2:26; 11:17; Lucas 6:4; 19:46; Juan 2:16; Hechos 7:47-49; Heb. 10:21). Este lugar santo pudo ser el mismo mencionado en Hechos 1:13-14 el cual contenía un Aposento Alto dedicado a la “oración y ruego”, unos de los fines del Templo (1 Reyes 8:54).

Brigham Young declaró durante el periodo de Nauvoo: “las ordenanzas de la investidura. . . siempre se deben realizar en un Aposento Alto1 (upper room, así también se usa en inglés en KJV en Hechos 1:13).
La primera investidura completa se recibió en Nauvoo en el edificio de ladillos rojos, en el piso superior2. En el Templo de Nauvoo el salón celestial estaba en el segundo piso, así como en los otros templos que se construyeron en Utah y fuera del estado.

Para quienes tenemos un templo de un piso en nuestro país, nos parece que podemos ser la excepción a la regla, sobre todo con los templos sud que hoy se construyen de dos pisos con el Salón Celestial en el segundo piso, el Aposento Alto.


1 George D. Smith: The Journal of William Clayton, 250
2 History Of the Church 5:1-2    


jueves, 6 de junio de 2013

El Monte de los Olivos como un Templo


El Monte de los Olivos puede ser visto como como un tipo de Templo visitado por el Señor, mostrando algunas características de estos santos lugares. Poco antes de la crucifixión Jesús se dirigió con los Apóstoles al Jardín de Getsemaní, ubicado en la parte occidental del Monte de los Olivos. En este relato es posible notar los tres espacios sagrados presentes en los templos así como en el monte Sinaí. Al llegar al Jardín les pide a los discípulos que permanezcan ahí mientras el continúa con Pedro, Santiago y Juan un poco más adelante. Al avanzar una distancia no indicada les pide a los 3 Apóstoles que permanezcan en ese lugar mientras él avanza unos metros más donde botará su preciada sangre (ver Mateo 26:30-39; Marcos 14:26-36).

Estas tres divisiones eran claramente vistas en el Templo, el patio para el pueblo de Israel, el Lugar Santo para los sacerdotes, y el Lugar Santísimo para los Sumo Sacerdotes. Es precisamente en el Lugar Santísimo que en el Día de la Expiación el Sumo Sacerdote ofrecía sangre para purgar los pecados de Israel (Levítico 16:15).

Aun antes de la era cristiana el Monte de los Olivos ya era considerado un lugar Sagrado por los hebreos. Podemos ver que David adoró a Dios en la cima de este monte (2 Sam 15:30, 32). En la visión que tiene Ezequiel sobre el Templo, él ve la gloria del Señor descansar sobe este monte (Ez. 11:22-23).
Se ha mencionado en otros posteos o artículos del concepto de ascensión que tienen asociados los Templos, conduciéndonos finalmente a la presencia del Señor, esto lo observamos literalmente cuando Jesús se despide de sus discípulos y asciende al cielo entre ángeles desde el Monte de los Olivos (Hechos 1:9-12).


Claramente este monte estaba asociado a la presencia del Señor y era considerado un lugar sagrado.

Roberto

jueves, 30 de mayo de 2013

Cristo y el simbolismo del Templo




Al examinar los elementos del templo antiguo podemos observar una similitud con el Salvador. Comenzando en el atrio exterior donde se encuentra el altar de sacrificio es fácil relacionarlo con Jesús, quien como dijo Juan el Bautista “¡He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!” (Juan 1:29).

En el exterior también encontramos la fuente de agua donde los sacerdotes se purificaban para oficiar. Esto nos recuerda las palabras de Jesús en el pozo de Jacob: “Cualquiera que bebiere de esta agua volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré ano tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que brote para vida eterna” (Juan 4:13-14).

En el Templo de Herodes se encontraban ramas de viñas de oro adornando las puertas que conducían al lugar Santo, los que nos lleva a pensar en las palabras de Jesús refiriéndose a sí mismo: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. . . Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto, porque sin mí nada podéis hacer” (Juan 15:1, 5). Las puertas nos recuerdan también las palabras del Señor: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare será salvo” (Juan 10:9).

Dentro del lugar Santo había tres objetos que en silencio nos enseñaban sobre el Salvador. A la izquierda estaba la menorah, la lámpara de siete brazos, indicando la luz perfecta de Cristo, confirmando lo que él mismo nos ha dicho: “Aquél era la luz verdadera que alumbra a todo hombre que viene a este mundo” (Juan 1:9).
A la derecha, en el lugar Santo, estaban los panes de la proposición. En ellos podemos ver a Cristo, ya que él esperó que el pueblo lo reconociera como el   “verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo. . . Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene nunca tendrá hambre” (Juan 6:32-35).

El tercer objeto en el lugar Santo es el altar de incienso, que simbolizaba las oraciones al Padre por medio de Cristo, lo que nos evoca el papel de Jesús, siendo él el único “mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2:5).

En el Lugar Santísimo estaba el arca del convenio que contenía tres elementos: el maná que ea el pan del cielo, símbolo ya visto con los panes de la proposición; también estaba la vara de Aarón que floreció milagrosamente, simbolizando la resurrección; y dos piedras o rocas que contenían la ley de Dios. El Señor es visto como la Roca : “y todos bebieron la misma bebida espiritual, porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo” (1 Cor. 10:4). También es llamado la Piedra en Hechos 4:10-12 “Este Jesús es la piedra rechazada por vosotros los edificadores, la cual ha llegado a ser cabeza del ángulo”.
Este artículo se suma a los otros sobre templos modernos que continúan siendo un símbolo del Salvador.  


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