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domingo, 4 de agosto de 2013

El Monte de la Transfiguración, un Modelo de Templo




Las escrituras siempre nos están mostrando imágenes y textos que tienen relación con el Templo, como en un posteo anterior sobre el Monte delos Olivos. También podemos observar patrones que generalmente asociamos con el Templo en el episodio conocido como la transfiguración. Los iré enumerando para que nos sea más sencillo ordenarlos.

  1. Comienza el relato en Mateo 17 diciendo que a Pedro, Santiago y a Juan  “los llevó aparte a un monte alto”. El término monte alto en las escrituras está relacionado a experiencias de visiones, ascensiones, estar en la presencia del Señor, traspasar el velo, etc., términos que están ligado a la experiencia del templo. Nefi, Moisés y el Hermano de Jared fueron sólo algunos que tuvieron sus experiencias celestiales en estos lugares altos, improvisando templos, o los templos simulan los montes altos, donde la tierra está más cerca del cielo.
  2. En Lucas 9:28 se nos indica que Jesús “subió al monte a orar”. El Templo es el lugar dedicado para la oración. Es el lugar donde podemos encontrar la mejor comunicación con Dios y obtener respuestas o revelación a nuestras súplicas. Jesús sabía que se puede orar en cualquier lugar, pero subir un monte para hacerlo indica un tipo de adoración especial.
  3. La ropa de Jesús se hizo blanca, resplandeciente (Lucas 9:29; Mateo 17:2). La ropa blanca es símbolo de la pureza y de estar limpios, en condiciones de estar en la presencia de Dios. Es una manifestación externa de nuestra espiritualidad interior.
  4. Aparecieron Moisés y Elías, personajes relacionados con la edificación y el poder en los Templos, ellos conversaban con Jesús sobre “la partida de Jesús” (Lucas 9:31). La palabra griega por partida es un eufemismo de muerte. Este tema de la partida de Jesús debe incluir su muerte, resurrección y ascensión, esos son los temas que se relacionan con la partida de Jesús de entre Israel. Tal tema de conversación no es distinto a los temas más importantes del evangelio que se han tratado en los templos desde siempre.
  5. Al presentarse Dios lo hace en una nube, de la misma forma que lo hacía para indicar la presencia de Dios en el Tabernáculo o en el Templo de Salomón (Éxodo 40:34). Esta nube llamada shekinah era una nube de luz, y una de sus funciones era ser un velo que cubría la presencia de Dios. El velo es un elemento presente en todos los templos.
  6. Pedro sugiere hacer tres enramadas, pero la palabra griega es σκηνή que también se usa para tabernáculo (Hechos 7:43-44; Apoc. 15:5; 21:3; Ver Léxico Griego-Español). Pedro pensaba construir tres espacios sagrados distintos, similar al Tabernáculo con sus tres espacios al igual que el Templo de Salomón.
  7. Según Joseph Fielding Smith, estos tres Apóstoles recibieron sus investiduras en el Monte de la Transfiguración (Doctrina de Salvación, Tomo 2, p. 94).
  8. Comienza el relato con Pedro, Santiago y Juan yendo al monte, ellos tres seres en un mundo telestial. Más adelante aparecen Moisés y Elías, seres trasladados, pertenecientes a un estado terrestre (EPJS p. 170), y finalmente está la presencia de Elohim en gloria celestial testificando de Su Hijo Amado. Este orden ascendente de los estados o grados de gloria tiene una relación directa con el orden del templo, tanto de los antiguos como de los modernos.

Cada uno de estos punto manifiesta, por lo menos a mí, que las experiencia en el Monte de la transfiguración tiene temas que están íntimamente ligadas a la de los Templos Antiguos y modernos.

Roberto

jueves, 30 de mayo de 2013

Cristo y el simbolismo del Templo




Al examinar los elementos del templo antiguo podemos observar una similitud con el Salvador. Comenzando en el atrio exterior donde se encuentra el altar de sacrificio es fácil relacionarlo con Jesús, quien como dijo Juan el Bautista “¡He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!” (Juan 1:29).

En el exterior también encontramos la fuente de agua donde los sacerdotes se purificaban para oficiar. Esto nos recuerda las palabras de Jesús en el pozo de Jacob: “Cualquiera que bebiere de esta agua volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré ano tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que brote para vida eterna” (Juan 4:13-14).

En el Templo de Herodes se encontraban ramas de viñas de oro adornando las puertas que conducían al lugar Santo, los que nos lleva a pensar en las palabras de Jesús refiriéndose a sí mismo: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. . . Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto, porque sin mí nada podéis hacer” (Juan 15:1, 5). Las puertas nos recuerdan también las palabras del Señor: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare será salvo” (Juan 10:9).

Dentro del lugar Santo había tres objetos que en silencio nos enseñaban sobre el Salvador. A la izquierda estaba la menorah, la lámpara de siete brazos, indicando la luz perfecta de Cristo, confirmando lo que él mismo nos ha dicho: “Aquél era la luz verdadera que alumbra a todo hombre que viene a este mundo” (Juan 1:9).
A la derecha, en el lugar Santo, estaban los panes de la proposición. En ellos podemos ver a Cristo, ya que él esperó que el pueblo lo reconociera como el   “verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo. . . Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene nunca tendrá hambre” (Juan 6:32-35).

El tercer objeto en el lugar Santo es el altar de incienso, que simbolizaba las oraciones al Padre por medio de Cristo, lo que nos evoca el papel de Jesús, siendo él el único “mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2:5).

En el Lugar Santísimo estaba el arca del convenio que contenía tres elementos: el maná que ea el pan del cielo, símbolo ya visto con los panes de la proposición; también estaba la vara de Aarón que floreció milagrosamente, simbolizando la resurrección; y dos piedras o rocas que contenían la ley de Dios. El Señor es visto como la Roca : “y todos bebieron la misma bebida espiritual, porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo” (1 Cor. 10:4). También es llamado la Piedra en Hechos 4:10-12 “Este Jesús es la piedra rechazada por vosotros los edificadores, la cual ha llegado a ser cabeza del ángulo”.
Este artículo se suma a los otros sobre templos modernos que continúan siendo un símbolo del Salvador.  


martes, 6 de noviembre de 2012

Ritos y Ordenanzas en la Iglesia Primitiva



Ritos y Ordenanzas en La Iglesia Primitiva
Este texto corresponde al Segundo Capítulo del Libro "El Templo en la Iglesia Primitiva" de Roberto Vinett
  
 
El Templo en la Iglesia Primitiva 
Además de las enseñanzas de carácter más privado que tenía la Iglesia Primitiva, también se observa la realización de ritos y ceremonias que se entregaban a aquellos que se consideraban preparados para realizarlas. Posiblemente la enseñanza secreta anteriormente descrita era una instrucción preparatoria para la efectuación de ceremonias que se mantenían reservadas para los miembros más fieles de la Iglesia.

Las enseñanzas que dejó Jesucristo a sus Apóstoles sobre las ordenanzas del Templo no fueron escritas para el público, lo que al cabo de dos generaciones permitió que estas ordenanzas se hicieran algo confusas, y no se hiciese mucha distinción entre el rito de lavamiento con el del bautismo. Hugh Nibley dice que “el Señor les dijo que ‘esto es por dos generaciones más, entonces se les quitará, una iglesia menor quedará en su lugar; ... la verdadera iglesia retornará más adelante cuando Yo regrese con mi Padre. Esto por su puesto era una doctrina que a los cristianos no les gustaba mucho. Eran muy malas noticias para la iglesia que el Señor les dijera a los Apóstoles todas esas cosas’”1. Esto provocó que estas enseñanzas sagradas se mesclaran con las enseñanzas gnósticas y perdieran la claridad original con la que el Señor las entregó, quedando un cuerpo de escrituras altamente místico entre los gnósticos.

Ritos y Ordenanzas en el Nuevo Testamento
En el Nuevo Testamento encontramos a Juan enseñándonos sobre la ordenanza de la unción, distinta al ungimiento con aceite para ministrar a los enfermos2, esta ordenanza es acompañada por una instrucción completa que da una perspectiva sobre “todas las cosas”:

“Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que ninguno os enseñe; así como la unción misma os enseña acerca de todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, así también como os ha enseñado, permaneced en él”3.

En el Evangelio de Juan encontramos que el Señor en privado, reunido con los Doce les introdujo en una ceremonia que él describió como necesaria para tener parte con él en la eternidad:

“se levantó de la cena, y se quitó su manto y, tomando una toalla, se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido. Entonces llegó a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies? Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora; pero lo entenderás después. Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Le respondió Jesús: Si no te lavo, no tendrás parte conmigo. Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza”4

Cada Apóstol participó de este lavamiento de pies el cual no tenía como fin simplemente quitar el polvo acumulado por el caminar, más bien era un símbolo de servicio entre uno y otros que el Señor les mandó que debían repetirlo entre ellos, convirtiendo esto en una ceremonia, ya que cada rito conlleva un símbolo para ser meditado y recordado5. No se esperaba que este rito u ordenanza fuera practicado por toda la Iglesia, la instrucción del Señor es para que se realizara entre el círculo de los Apóstoles. No hay más referencias al lavado de los pies en el resto del Nuevo Testamento como los hay para otras ceremonias, lo que confirmaría que era un rito de los que se practicaban en los círculos más íntimos del apostolado. Quienes sostienen que esta ceremonia no formaba parte de ningún rito que debía mantener la Iglesia no comprenden para quiénes iba dirigida este rito, era natural que a la muerte de los Apóstoles se terminara con tal acto y tampoco quedaran registros de Obispos u otras autoridades ya que nadie más participaba de ellas sino solamente los Apóstoles.

Pedro, Santiago y Juan disfrutaron de experiencias que no tuvieron el resto de los Apóstoles, es así como en el Monte de la Transfiguración contemplaron la visión en la que se presentaron Moisés y Elías el Profeta, ambos seres trasladados que posiblemente venían de la ciudad de Enoc, una ciudad completa de tales seres. No sólo tuvieron el enorme privilegio de estar en la presencia de estos dos hombres claves en la historia del Antiguo Testamento y del pueblo de Israel, sino más aún, sus oídos pudieron percibir con claridad la voz del Padre Celestial proveniente de una nube de luz dando testimonio de la divinidad del Maestro que ellos seguían. Esta experiencia fue dada en un monte, lugar análogo a un templo, donde se hace presente la presencia de Dios, siendo esta experiencia de carácter confidencial hasta la resurrección del Salvador. Aunque no esté explícito en los evangelios, el Presidente Joseph Fielding Smith nos enseñó que: 

“Estas llaves fueron dadas a Pedro, Santiago y Juan en el Monte de la Transfiguración, poder que recibieron de parte de Elías y Moisés; confirió este último las llaves del recogimiento de Israel. Cristo dijo a estos tres hombres, mismos que, creo yo, recibieron sus investiduras sobre este monte que no debían mencionar esta visión y lo que había ocurrido hasta que El no hubiese resucitado”6

Ritos y Ordenanzas entre las enseñanzas de los Primeros Cristianos
Clemente de Alejandría cita el Evangelio Secreto de Marcos como un documento que contenía enseñanzas sólo para los iniciados en los misterios del Evangelio o para quienes ya habían logrado alguna madurez en la doctrina cristiana. Hoy sólo tenemos fragmentos de esta obra, uno de los cuales menciona al parecer el evento en que Jesús levanta de los muertos a Lázaro.

domingo, 8 de abril de 2012

¿Somos Templos de Dios?


El último invierno estuve enfrentando algunos profundos desafíos. Deseando tener cerca al Señor, me dirigí una tarde al Templo de Provo. Al contemplar ese hermoso y sagrado edificio, reflexioné sobre las palabras de Pablo: “¿No sabéis que sois templos de Dios?” (1 Cor 3:16). Me encontré considerando el significado de esas palabras. ¿En qué sentido una persona es un templo? ¿Qué cambios necesitaría hacer en mí para ser digno de ser llamado un templo de Dios?
  • Un templo llega a ser un templo cuando es dedicado. No es la Casa del Señor hasta que se le da a Él.
  • Un templo es hermoso. Se contempla su altura y edificación.  Es inmaculado y digno.
  • Un templo es calmo y sereno. Paz y quietud reinan en él.
  • Un templo es un lugar de dignidad, ninguna cosa sucia puede entrar en él.
  • Grabadas profundamente en el muro están las palabras “Santidad al Señor”
  • Un templo es una casa de servicio. Todo su propósito es proveer aquellas cosas que son realmente esenciales para la felicidad de los hijos de Dios.
  • La punta del templo se levanta hacia el cielo. Los justos, al ver el Templo, levantan sus ojos al cielo.
  • El templo es edificado por sacrificio, por la labor paciente y diligente.
  • El templo es, sobre todo, un hogar para Dios el Padre, Su Hijo Jesucristo, y el Espíritu Santo. La casa del Señor es un lugar sagrado, digno de su presencia.
Con tales pensamientos en mi corazón vi hacia el templo y después hacia mi propia vida:
  • ¿Estoy dedicado al Señor?
  • ¿Mi apariencia enaltece y edifica?
  • ¿Soy pacífico y tengo calma?
  • ¿Están mi mente y corazón abiertos sólo a pensamientos y sentimientos limpios?
  • ¿Está “Santidad al Señor” grabado en mi alma?
  • ¿Estoy comprometido en el servicio de los hijos de Dios?
  • ¿Elevo mi s ojos hacia el cielo?
  • ¿Estoy deseoso de edificarme por medio del sacrificio, paciencia y trabajo arduo?
  • ¿El Espíritu de Dios mora en mí?
  • En resumen, ¿Me estoy convirtiendo en un templo del Más Alto Dios?

(Tom Kelly; Ensign, Dic. 1976)


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miércoles, 21 de marzo de 2012

La lucha de Jacob con el Varón, una posible investidura


Uno de los relatos difíciles de seguir en las escrituras es el que se encuentra en Génesis 32 cuando Jacob lucha con un varón para obtener una bendición. Este hecho poco común hace confuso la comprensión completa de este evento, nos impulsa a pensar que está incompleto, le falta alguna frase o información para que adopte un real sentido los eventos que se describen.
Para ayudar con mi estudio sobre este suceso he empezado a intentar analizarlo parte por parte, comenzaré con el contexto.
Contexto
Jacob estaba a punto de encontrarse con su hermano Esaú que no veía hace veinte años y tenía motivos para pensar que él guardaba rencor y quería vengarse de Jacob por haberlo suplantado y logrado la bendición de la primogenitura. Jacob había enviado todo lo que podía como regalo para Esaú para aplacar su ira y lograr vivir en paz en esa tierra, pero persistía el temor. El relato nos muestra la persistencia de Jacob por lograr una bendición que le permitiera ser protegido para superar su miedo y enfrentar a Esaú si fuese necesario.
El Varón
El personaje que lucha con Jacob es descrito simplemente como un varón, traducido del hebreo correctamente de la palabra ish אִישׁ, pero en otras partes del antiguo Testamento también se usa ish para hacer referencia a mensajeros divinos para transmitir una revelación. El ángel de Jehová y el ángel de Dios aparecen ocasionalmente como un ish usando investidura divina de autoridad o en su rol de mensajero (Gén. 19:12; Josué 5:15). Él aparece en el versículo 24 tras la súplica de Jacob por ayuda en los versículos 9-12.
El versículo 24 aclara que Jacob se quedó solo, sin embargo lucha con este varón, lo que puede denotar que no era de este mundo, sino más bien alguien con un cuerpo físico capaz de dislocarle el muslo pero a la vez enviado para darle una bendición con la autoridad del sacerdocio. No sorprendería en absoluto que su origen fuera la ciudad de Enoc, y él fuese un ser trasladado como todos los habitantes de esa ciudad, ya que “Los cuerpos que han sido trasladados están señalados para misiones futuras” [1].
La Lucha
La acción que parece que se desarrolla entre Jacob y el varón es altamente enigmática, pero puede tener otro punto de vista más entendible para mí. Enós nos dice que antes de obtener su testimonio y conversión “os diré de la lucha que tuve ante Dios, antes de recibir la remisión de mis pecados” [2]. Enós describe como lucha el acto de preparación para la purificación o remisión de sus pecados. Este varón pudo ser enviado para ayudar a Jacob en lograr similar remisión, la cual a Enós le tomó todo un día [3], similar a Jacob que le tomó toda la noche [4].
La palabra traducida por lucha es yeaveq que según Hugh Nible [5] puede ser traducida como abrazo, lo cual podría relacionarse con ritos u ordenanzas del templo en el cual es necesario el contacto físico.
El muslo
Sería muy curioso que este varón tuviese la fuerza de sacarle el fémur de su lugar a Jacob y no tuviese la fuerza de soltarse de él para irse, pero lo sucedido al muslo de Jacob parece ser una dolencia o efecto físico producto de su lucha espiritual, de la misma forma que hay secuelas físicas a experiencias espirituales pues creemos que el espíritu es materia y esta afecta al cuerpo que también es materia. Hay muchos casos en las escrituras sobre luchas espirituales y efectos físicos, para dar algunos ejemplos Jesús en Getsemaní [6], su lucha espiritual tuvo efectos de sudor de sangre por cada poro; Alma hijo padeció tres días como muerto al ser atormentado por su iniquidad hasta que sintió la remisión de sus pecados [7]; José Smith se sentía más débil al dar bendiciones o recibir grandes visiones[8].
No es poco probable que las bendiciones recibidas por Jacob esa noche fuesen a través de un convenio, ya que en la antigüedad se usaba el muslo como señal de promesa y juramento. El siervo de Abraham le puso la mano bajo el muslo para prometerle que cumpliría la comisión que Abraham le había entregado [9]; y le mismo Jacob le pide lo mismo a su hijo José [10]. Aún el mismo Señor traerá escrito en su muslo las palabras “REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES”, las mismas palabras que estarán escritas en su ropa sagrada. [11]
El nombre nuevo
Este varón conocía sin duda el nombre de Jacob, pero le pregunta por su nombre como si fuese parte de un ritual, al entregárselo él le da un nombre nuevo, ya no se llamaría Jacob el usurpador, sino Israel que tiene significado ambiguo, que para nosotros significa “él persevera con Dios” o “que Dios prevalezca” [12].
La Bendición
Posterior a la entrega del nombre nuevo el varón le hace entrega de una bendición cuyo contenido desconocemos [13], Moisés al escribir este relato no incluye detalles de la bendición recibida por Jacob. Hay quienes ven en esta bendición una entrega de la Palabra Profética más Segura a causa del comentario posterior de Jacob al decir “Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma” [14]. Cuando se hace segura la vocación y elección se cuenta con la visita del segundo Consolador que es Jesús mismo, José Smith enseñó:
“Cuando el Señor lo haya probado en todas las cosas, y haya visto que aquel hombre está resuelto a servirlo, pase lo que pase, ese hombre verá que su vocación y elección han sido confirmadas, y entonces será suyo el privilegio de recibir el otro Consolador . . . ¿Qué, pues, es este otro Consolador? No es nada más ni menos que el Señor Jesucristo mismo; y ésta es la substancia de todo el asunto: que cuando un hombre recibiere este último Consolador, tendrá la persona de Jesucristo para atenderlo o aparecerle de cuando en cuando, y aun le manifestará al Padre, y harán morada con él, y le serán descubiertas las visiones de los cielos, y el Señor lo instruirá cara a cara y podrá alcanzar un conocimiento perfecto de los misterios del reino de Dios” [15]
Los elementos del Templo

Por lo visto anteriormente podemos reconocer algunos elementos familiares a los Templos mormones, lo que nos podría llevar a considerar el tipo de bendición y ordenanza que recibió Jacob en esta ocasión. Los elementos que podemos reconocer son:
  • Un poseedor del sacerdocio
  • Presencia de juramentos y promesas al considerar el muslo de Jacob como elemento de esta parte de la ordenanza.
  • Un nombre nuevo recibido por Jacob
  • Llevó toda la noche llegar a la bendición, lo que nos puede hacer pensar en la instrucción recibida por Jacob de boca del mensajero.
  • La declaración de Jacob que había sido redimida su alma, como comenzando una nueva vida, un renacimiento.
  • Una bendición que no se comentó, sino se guardo confidencialmente.
  • La bendición le otorgaba protección, para ese fin la quería Jacob.
  • La visión cara a cara de Dios pudo ser parte de hacer segura su vocación y elección, y representa la llegada a la presencia de Dios en el Salón Celestial.
Por lo menos este análisis me permite ver este episodio de una forma más entendible y razonable, y espero que por lo menos te sea útil como otro punto de vista para que forme parte del gran círculo de elementos que permite comprender las verdades.

Notas

1.       Enseñanzas del Profeta José Smith pág. 106
2.       Enós 1:2
3.       Enós 1:4
4.       Gén. 32:26
5.       The Message of the Joseph Smith Papyri: An Egyptian Endowment pág. 241-246
6.       Lucas 22:44
7.       Alma 36:16
8.       Enseñanzas del Profeta José Smith pág. 155
9.       Gén. 24:2-4
10.   Gén. 47:29-31
11.   Apoc. 19:16
12.   Nota b Gén. 32:28
13.   Gén. 32:29
14.   Gén. 32:30
15.   Enseñanzas del Profeta José Smith págs. 82-83


Roberto
temployeternidad.blogspot.com

jueves, 15 de septiembre de 2011

Abraham buscó las bendiciones del Templo


En el primer versículo del Libro de Abraham se nos presentan varias referencias sobre el Templo, describiendo los anhelos de Abraham en su búsqueda de las bendiciones del sacerdocio.
Considerando que es el Templo es el lugar donde recibimos ordenanzas del sacerdocio y sus bendiciones, podemos ver que Abraham, al indicarnos que buscaba ser ordenado al sacerdocio diciendo “busqué las bendiciones de los padres, y el derecho al cual yo debía ser ordenado, a fin de administrarlas”,  tenía en mente lo que significó su experiencia al recibir las ordenanzas eternas.  Él nos relata sus profundos deseos:
·         Deseando también ser el poseedor de gran conocimiento (“y a vosotros se os enseñará de lo alto. Santificaos y seréis investidos con poder, para que impartáis como yo he hablado.” D y C 43:16-17)
·         Ser padre de muchas naciones (D y C 132:19)
·         Anhelando recibir instrucciones (“organizaos; preparad todo lo que fuere necesario; y estableced una casa, sí, una casa de oración, una casa de ayuno, una casa de fe, una casa de instrucción, una casa de gloria, una casa de orden, una casa de Dios;” D y C 109:8)
Cada uno de estos elementos tiene una correlación con la ceremonia de investiduras y sellamientos, ordenanzas sagradas pertenecientes a quienes busquen las bendiciones de los padres, así como Abraham lo hizo.
No cabe duda de que Melquisedec ordenó al sacerdocio a Abraham (D y C 84:14), y él lo pudo haber dirigido en recibir las ordenanzas del Templo en un Templo en Salém.

jueves, 25 de agosto de 2011

El Sellamiento en el Cristianismo Primitivo

Una de las creencias más distintivas que tenemos como mormones es sobre los matrimonios eternos. No sólo creemos que los matrimonios pueden durar por las eternidades, sino que además estos matrimonios son requisitos para la vida eterna y se deben realizar sólo en los Santos Templos. Debido a que siempre ha sido guardado con reserva lo que ocurre al interior de los Templos no tenemos registros bien documentados de la vida de los primeros cristianos y su relación con el Templo.

Dentro de la literatura encontrada en Nag Hammadi uno de los libros más sorprendentes es el Libro del Evangelio de San Felipe. Sin duda de alto contenido gnóstico. Éste contiene la descripción de las creencias de estos grupos de cristianos al principio de nuestra era.

En el párrafo 68 se describe los ritos u ordenanzas de alto valor para este grupo
“68. El Señor [realizó] todo en un misterio: un bautismo, una unción, una eucaristía, una redención y una cámara nupcial.”

Partiendo por el bautismo como la primera de las ordenanzas de un cristiano, termina con la “cámara nupcial” que equivaldría a nuestra sala de sellamiento, mostrando que el matrimonio es la última ordenanza requerida de un cristiano.

Haciendo una equivalencia con los lugares del Templo, por tanto en ese contexto, se menciona en el Evangelio de Felipe, en el párrafo 76
“El bautismo es el «Santo», [la redención] es el «Santo del Santo», mientras que la cámara nupcial es el «[Santo] de los Santos» .

Otras traducciones ocupan Santísimo en vez de Santo de los Santos. Esto relaciona lugares santos con ceremonias santas, mostrando la equivalencia entre el lugar santísimo como el lugar más sagrado del Templo, con la sala de sellamiento, donde se realiza la ceremonia u ordenanza más alta del Templo. Esto se simboliza muy bien en el Templo de Lago Salado donde los salones de sellamiento están algunos peldaños más arriba en el Salón Celestial.

Además de decirnos lo importante que es, lo santo y necesario de esta ceremonia, también nos dice de la naturaleza de este matrimonio, que es de carácter eterno. Así lo explica en el párrafo 79:
“Pues bien, la mujer se une con su marido en la cámara nupcial y todos aquellos que se han unido en dicha cámara no volverán a separarse.”

Es altamente relevante para mí que libros que han vuelto desde el polvo, nos hablen hoy de sus ritos antiguos como cristianos y se mencione el matrimonio enseñándonos tres cosas:
  • Era la ordenanza final en la vida de ellos.
  • Se realizaba en el lugar más Santo por ser una ordenanza Santa.
  • Mantenía unidos al matrimonio para siempre.


viernes, 19 de agosto de 2011

El Templo de Jerusalén como modelo de la Creación



El siguiente es un extracto de las relaciones que hace M. Barker entre la creación y el templo de Jerusalén. El tema se encuentra desarrollado en su libro The Great High Priest (Londrés: T&T Clark, 2003), pero se halla sumarizado en el artículo "The Great High Priest" que la autora leyó en Brigham Young University el 9 de Mayo del 2003. Para el desarrollo de las fuentes y los detalles es necesario ir a sus libros. Traducido por Tomás García-Huidobro

El modelo del Tabérnaculo seguido por Moisés, y la consecuente construcción del Templo de Jerusalén, tienen como correspondencia con los seis días de la creación. El primer día corresponde al santo de los santos, y como tal se encuentra fuera del tiempo y la materia, y escondido a los ojos humanos. Sólo el sumo sacerdote tenía acceso puesto que sólo él tenía directo contacto con lo eterno y con los secretos correspondientes. El libro del Génesis comienza su relato de la creación no como el primer día, sino como el día uno (Yom ´echad), lo que posteriormente la tradición recordaría como el tiempo de la unidad, cuando Dios era uno con la creación. Este tiempo se caracterizaba por la indivisibilidad, esa unidad que está subyacente todavía en la creación temporal de acuerdo, por ejemplo, al Evangelio de Tomás. También en textos neotestamentarios vemos las mismas ideas. En la oración de Jesús del Evangelio de Juan, también conocida como la gran oración sacerdotal, Jesús habla reiteradamente de la unidad que ha conservado con el Padre desde antes que el mundo fuera hecho (Jn 17,5). Jesus reza en los mismos términos respecto a la unidad de sus discípulos como condición para que el mundo pueda creer que ha sido enviado (desde el santo de los santos) por el Padre (Jn 1 7,21). Es el sumo sacerdote, en este caso Jesús, que superando la división propia de los elementos creados viene a reunificar todo en el Padre. Con otro lenguaje Col 1,15-17. 20 y Ef 1,10 nos hablan de lo mismo, la unidad de toda la creación en Cristo. El mismo Pablo describe el proceso redentor cósmico en términos de la unidad en Dios a través de Cristo (1 Cor 1 5,28). En este tiempo pristino se realiza la primera actividad creadora de Dios, los ángeles. Aunque nada de eso se menciona en el Génesis, ecos de esta tradición se encuentra en Jobcuando Dios le pregunta: ¿Dónde estabas tú cuando yo puse los fundamentos de la tierra, cuando las estrellas de la mañana cantaban juntas y los hijos de Dios exclamaban de felicidad? (Job 38:4–7). Y es que Job sabía que los ángeles estaban presentes antes que se manifestara la creación visible porque los ángeles eran los hijos de Dios, parte del santo de los santos. Lo mismo nos dice Isaías con su famosa visión del trono de Dios rodeado de ángeles (Is 6) en el santo de los santos. El libro de los jubileos, una antigua versión alternativa del relato de la creación del Génesis, nos narra como fueron creados los ángeles en el día uno. Genesis 1 nada nos dice al respecto, mencionando sólo cómo esta unidad primordial resultó dividida. En el principio representa al santo de los santos en el Templo desde donde la creación fue originada, y no tanto a una indicación temporal. Sólo al sumo sacerdote le es permitido de entre los hombres entrar en el santo de los santos, lo mismo que sólo al Señor de entre los ángeles le es permitido entrar en lo más sagrado del templo celestial. Algo similar atestigua el 1Enoc donde se nos dice que sólo este héroe, al modo de un sumo sacerdote, fue capaz de estar delante del rostro del Santísimo. También en Ap. 22,3-4 vemos el Trono de Dios y al cordero, junto con sus siervos que lo adoran, ellos verán su rostro y su nombre estará en su frente. Aquí no se distingue de quién es el rostro o el nombre, de Dios o del Cordero, lo que implicaría la unidad de ambos en el santo de los santos. Lo mismo en Ap. 11,15 donde se habla del Reino de nuestro Señor y de su Cristo, y él va a reinar eternamente. El rey ha sido engendrado en la gloria de los santos, en medio de los ángeles en el santo de los santos. Su nacimiento como hijo divino ha sido en su resurrección, al modo de Melquizedek, cuando el cordero ha sido elevado al Trono y ha sido entronizado, uniéndose con el que está sentado sobre el Trono (Ap. 5,6) mientras los ángeles cantan al modo de Is 9,6.

El segundo día de la creación corresponde al velo que separaba al santo de los santos y que dividía el tabernáculo. El velo como cortina que separa la Gloria de la realidad material creada era una tradición conocida, por ejemplo, en Job 26,9 Este inmenso velo estaba hecho de colores rojo, azul, púrpura, y blanco. De acuerdo a Filón de Alejandria y Josefo, cada uno de estos colores representaba un elemento básico de la creación: el rojo, el fuego; el azul, el aire; el púrpura, el mar, y el blanco la tierra. .(War 5:212-3; Ant. 3:138-4; Quaesliones in Exodum 2:85, cf. Mos. 2:88). Tanto Filón como Josefo consideraban a la lámpara de siete brazos como símbolos de los planetas (Mos. 2:103; B.J. 5:146, 217). Ambos consideraban los vestidos del sumo sacerdote como una metáfora del cosmos (Mos. 2:117-126, 133-135, 143; Ant. 3:180, 183-7).

Los restantes cuatro etapas en la creación del mundo visible corresponden desde eltercer al sexto día. En ese sentido, tanto el gran hall del templo, como el menorah y la mesa del pan consagrado, representaban la creación visible.

Existiría una correspondencia literaria entre Gn 1 y Ex 25-31 conocida por el Ben Sira para explicar la relación entre la creación, el Templo, el sacerodcio y la sabiduría en Sirac 24 y 50,29. El Templo de Leontopolis en la primera mitad del II a.c. sería contemporaneo a la obra de Sirac, lo que es un dato interesante por cuanto este templo se entendía como modelo del cosmos renovado.

sábado, 13 de agosto de 2011

El Abrazo Sagrado en la Conferencia de FAIR


En la Conferencia de FAIR desarrollada en Utah, se han presentado muy buenos y preparados oradores con temas de gran Interés. Uno de ellos ha sido el profesor de Hebreo  de BYU Stephen Ricks.  Ha hecho una relación de varias descripciones que observó en un viaje a Egipto junsto a su esposa. En estos relieves el notó que “eran todos ejemplos de la deidad frente al rey, pie frente a pie, rodilla a rodilla, mano en la espalda, boca a la nariz para ‘inspirar’ (aliento de vida) en él.
“En la puerta del horizonte Ra pondrá sus brazos alrededor de la persona y lo llevará a su corazón" (Miroslav Verner)
“El rey es ‘purificado por Ra’ y abrazado por (frente a frente) Thot . . . sin ser rechazado por Ptah" (Hermann Kees)
“Es el saludo de Osiris del Rey Tutankamon en la última escena de su rito funerario que ‘transfiere poder vital [su ka] del dios al rey’ (Svein Bjerke)”
Él explicó un concepto similar, “Un episodio confuso en la Biblia en Génesis 32 está el relato de la pelea de Jacob con un ángel, quien le da un nombre nuevo autoridad patriarcal y real a él:
24 Y se quedó Jacob solo, y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba.
25 Y cuando vio el varón que no podía con él, le tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba.
26 Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob dijo: No te dejaré, si no me bendices.
27 Y él le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob.
28 Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sin Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.
29 Entonces Jacob le preguntó y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y él respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí.
Si entendemos que el hebreo ye’aveq (‘forcejear’) tiene el significado de “abrazar”, entonces esto nos provee un paralelo significativo para el abrazo sagrado en el antiguo Egipto.
Dr. Ricks resumió:
“Escenas del abrazo sagrado ocurren en la antigua religión Egipcia en la mayoría de los recintos sagrados del Templo."


lunes, 8 de agosto de 2011

Temas del Templo en Apocalipsis

Para ser más específico, los temas de templo que trataré aquí tienen relación con los mensajes a las siete Iglesias. En cada uno de ellos el mensaje o promesa va dirigida para quien "venciere".

A La Iglesia en Efeso: "El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios." (2:7)

A la Iglesi en Esmirna: "Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no recibirá daño de la segunda muerte.(2:10-11)

A la Iglesia en Pérgamo: "El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita un nombre nuevo escrito, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe." (2:17)

A la Iglesia en Tiatira: "Y le daré la estrella de la mañana". (2:28)
La estrella de la mañana es un símbolo que Pedro utiliza para referirse a la palabra profética más segura (2 Pedro 1:19; DyC 131:5)

A la Iglesia en Sardis: "El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles."(3:5)

A la Iglesia en Fiadelfia: "Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá fuera; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo. (3:12)

A la Iglesia en Laodicea: "Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono." (3:21)

jueves, 21 de julio de 2011

Elementos del Templo en el Salmo de Nefi

Nefi fue uno de los últimos testigos del maravillo Templo de Salomón, y debe haber pensado mucho en él y su significado y necesidad durante su alejamiento de él. También Nefi fue un constructor de Templo al llegar a la tierra prometida. Lo que se analiza a continuación tiene relación tanto con los implementos del Templo como sus espacios y sus ritos, y como Nefi los volcó en su Salmo.

2 Nefi 4 contiene el llamado Salmo de Nefi, el cual es un lamento poético y una oración de Nefi comparable con los salmos del antiguo Testamento. Está contenido entre los versículos 17 al 35.

Al igual que el Templo comenzaba con el altar de sacrificio, así Nefi comienza en el 17: “… mi corazón se entristece a causa de mi CARNE…” la carne es quemada y consumida en el altar. “Mi alma se aflige a causa de mis iniquidades” se relaciona con el sacrifico expiatorio por el pecado.  Versículo 18: “…tentaciones y pecados que tan fácilmente me asedian”. Vér. 19: “mi corazón gime a causa de mis pecados”.

El otro elemento enseguida en el Templo de Salomón era el mar de bronce: “Mi Dios… me ha preservado sobre las aguas del gran mar.” Versículo 20. La fuente de agua era suficientemente grande para sumergir a alguien o evocar en Nefi el recuerdo de haber viajado por un gran mar y ser cuidado por el Señor.
La mesa con los panes de la proposición estaban a la derecha dentro del lugar Santo, y en el versículo 21 Nefi nos dice: “Me ha llenado con su amor hasta consumir mi carne.” La imagen o idea de consumir carne evoca las festividades religiosas de Israel.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Isaías 22:23-25 el cambio de "firme" a "seguro"

Uno no termina que encontrar todos los beneficios de la "nueva Biblia", o la Biblia que publica por fin la Iglesia con los pie de página, concordancia, resumen de capítulos, etc.Esta Versión de la Reina Valera, nos permite, en algunos casos, tener mayor claridad sobre unos versículos que tienen contenido sobre temas de Templo. Como ejemplo un botón... en Isaías 22:23-25, nos habla que Cristo recibirá las llaves de la Casa de David:


23 Y lo clavaré como un clavo en un lugar seguro, y será un trono de honra para la casa de su padre.
24 Y penderán de él toda la honra de la casa de su padre, la descendencia y la posteridad, todos los utensilios menores, desde las tazas de beber hasta toda clase de tazones.
25 En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, el clavo clavado en el lugar seguro será quitado, y será quebrado y caerá; y la carga que sobre él se puso será destruida, porque Jehová ha hablado.

La versión tradicional de la Biblia que usábamos dice "firme" en lugar de "seguro", pero esta expresión usada en nuestra actual Biblia nos dirige mejor nuestra mente hacia el propósito de Isaías al incorporarlo de esta forma.
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