jueves, 23 de septiembre de 2010

La Oración, Los Santos Católicos y el Templo Mormón

Tomado de Mormon Translator


Por Alonzo L. Gaskill
El autor, Alonzo L. Gaskill es profesor de Historia de la Iglesia y Doctrina en Brigham Young University, donde él enseña Religiones Mundiales e Historia del Cristianismo. Él tiene un postgrado en Teología Católica por la Universidad de Notre Dame. Su último libro Publicado por Millennial Press se llama: Know Your Religions: A Comparative Look at Mormonism and Catholicism, mismo que está disponible en cualquier tienda de libros LDS

Traducción libre de Juan Javier Reta Némiga

http://ldsviews.blogspot.com/2008/08/prayer-catholic-saints-and-mormon.html

Mientras que es muy común el caso de que muchos fuera del mormonismo tienen ideas extrañas acerca de quiénes somos y que es exactamente en lo que creemos y hacemos – de manera particular en nuestros templos – no obstante, los Santos de los Últimos Días ocasionalmente también tienen conceptos equivocados acerca de las creencias y las prácticas de otras fes. Una muestra de esto sería cómo miran algunos mormones legos la práctica católica de dirigirle una petición a los santos. Mientras algunos SUD y comunidades protestantes ven esta práctica como heréticas, el contexto es importante para comprender lo que estos actos de devoción significan, y lo que la Iglesia Católica oficialmente enseña en esta materia.
Debería señalarse en principio, que los malentendidos acerca de la relación entre los santos católicos y la oración han surgido, en parte, porque la práctica popular y la posición oficial de la Iglesia no se refieren a lo mismo. Más allá de que los medios de comunicación tiendan a tergiversar el culto católico, algunos miembros de esa fe a su vez no tienen una comprensión completa del papel de los santos en la oración, y así han errado en su práctica personal de este rito divinamente instituido.

Es verdad que alrededor del siglo V la Iglesia Católica promovió la veneración de reliquias entre los nuevos conversos para ayudarlos “solidificar su fe” Esto probablemente hizo más daño que bien, dado que promovió una práctica en la Iglesia que más tarde tendría que luchar para darle fin. Por ejemplo, ya a finales del siglo VIII la Iglesia se encontró en una constante batalla para prevenirle a sus miembros de colocar a los santos, los ángeles, y a la Virgen María por encima de Cristo en sus actos de veneración, honor y culto. El Segundo Concejo de Nicaea (787 DC) hizo énfasis en que Jesús es el único “ digno ”de culto y adoración.” Durante la edad media el dirigir las peticiones a los santos para pedir ayuda se hizo algo popular, dado que la Iglesia enseñaba que los mismos moraban en el cielo a corta distancia de Dios – y así , ellos tenían acceso directo a él. Así empezó la práctica católica de invocar a los santos en un esfuerzo para conseguir que Dios prestara atención a una petición específica.

En un esfuerzo por corregir potencialmente el sesgó en las comprensiones del papel de los santos dentro de la Iglesia, durante el Concilio Vaticano II la Iglesia intercambió el énfasis de “ los santos como intercesores a los santos como modelos.” Por supuesto, las viejas tradiciones mueren lentamente. Sin embargo, la posición de la Iglesia Católica Romana ha sido, desde entonces y hasta el día de hoy, que las vidas de los santos son simplemente ejemplos para nosotros, viendo a la santidad como una meta realizable para cualquier cristiano que la busque. Así, los santos no deben ser adorados, sino más bien emulados en sus ejemplos y sus logros – y en particular en su devoción para con Dios. Por consiguiente, las suposiciones de que los católicos romanos en cierta forma adoran a los santos, o la de que en cierta manera los utilizan como sus objetos primarios de devoción, está totalmente equivocada.
¿Qué específicamente es lo que intenta un católico occidental tradicional cuando dirige una petición a un santo durante la oración? ¿Espera el peticionario respuestas a sus oraciones de ese santo? ¿Dado que la oración es un acto de culto, cual es la intención de venerar al santo al presentarle una petición? De esta práctica, un autor católico escribió:

"Les pedimos a los hermanos cristianos sobre la tierra que oren por nosotros, ¿por qué no deberíamos de pedirles a esos que están con Dios que oren por nosotros, también? El avemaría es nuestra forma de pedirle a María que ore con nosotros como un socio mayor en la oración. Usted no debe imaginar que le estamos orando a María y a los santos en lugar de Dios. Les pedimos a ellos que oren por nosotros, y con nosotros como si fueran nuestros acompañantes en la oración Si usted nombrase a Richard como su acompañante en la oración y le enviara un correo electrónico pidiéndole a él que ore por el padre de usted a quien ha operado, no diríamos que usted le está rezando a Richard en lugar de a Dios. ...Pedirle a los santos que están en el cielo ayuda fue parte de la antigua tradición hebrea . La parábola de Lázaro y el hombre rico señala que Jesús aceptó la idea de que las personas en el cielo podían interceder por aquellos que están sobre la tierra (Lucas 16:22-28).

La percepción de que las peticiones a los santos no es un acto de adoración – ni una “oración” en el mismo sentido que aquél que clama a Dios – es un un punto de vista comúnmente sostenido en las escrituras católicas. Simplemente “ les invocan ” o son apelaciones para pedir ayuda. En apoyo de esto, note el lenguaje de la popular oración católica – el avemaría – la cual dice: “Santa María ... ruega (ora) por nosotros los pecadores ... ” Claramente María recibe instrucciones de añadirle a sus oraciones la nuestr. Sin embargo, como sencillamente se puede notar, no es a ella a quien se ora, sino en el sentido de que ella podría rogar a Dios.
Según el pensamiento católico, uno no debería adorar o no debería rendir adoración a alguien o a cualquier cosa aparte de Dios. Sin embargo, los santos merecen nuestro respeto y nuestra veneración por quiénes son ellos y por cómo vivieron sus vidas. Pero, el respeto y la veneración son decididamente diferentes de adorar. Los santos son vistos como quienes tienen la virtud de “ hacer que Dios incline sus oídoss en nuestro favor porque ellos han sido exaltados, y ahora moran en su presencia. Pero los católicos no se perciben a sí mismos como orando a los santos – ni creen que estos contesten sus oraciones, hagan milagros, o que el perdón de sus pecados se origine de los santos. Más bien, vienen de Dios – aunque un santo, pudo haber intercedido para ayudar a obtener esta bendición para el mortal al pedir por él. Como el Concilio Vaticano Segundo (1962-1965) enseñó, “ Es adecuado amar a los santos que son nuestros hermanos y hermanas en Cristo, ” así cualquier devoción dirigida hacia ellos “ es finalmente dirigida hacia Dios.”

¿Pero qué tiene que ver todo esto con la adoración en los Templos SUD? En el Santo Templo, los Santos de los Últimos Días participan de una ordenanza conocida como "El verdadero orden de la Oración.” De este rito u ordenanza sagrada la Enciclopedia del Mormonismo dice:

En los templos de la Iglesia a todo lo largo del mundo, las oraciones son frecuentes ofrecidas a favor de aquellos que están enfermos, afligidos, o en necesidad. Los nombres de estos acongojados pueden ser colocados en una hoja de oración del templo a petición de la familia o los amigos. Esta práctica se deriva de abundantes consejos en las escrituras que señalan la necesidad de unidad en la oración – estad de acuerdo en todo lo que me pidiereis ” (D y C 27:18) – y la convicción de que el templo moderno, así como en la antigüedad, es una casa de oración (D y C 109:8). La oración unida ... es el cumplimiento de una admonición divina: “Si no sois uno no sois míos (” D y C 38:27).

En otras palabras, en los Templos SUD, los miembros de la Iglesia– día tras día – son invitados a orar por individuos a quienes necesariamente no conocen. Y, si lo desean, pueden colocar sus nombres – o el nombre de una persona amada – en los las hojas de oración del Templo, por consiguiente “ Dirigen una "petición" a favor otros para ejercitar su fe (y añadir sus oraciones) a favor de la persona necesitada. Todo este se hace en las esperanza de que las oraciones combinadas de los participantes del templo y la persona que tiene una necesidad hagan que Dios, "incline sus oídos" y por consiguiente provoque la bendición tan ardientemente deseada. Así, al colocar el nombre de una persona en las hojas de oración de los templos es como buscar “socios de oración” a fin de que ellos puedan ayudarle a dirigirle una petición a Dios para Su intervención a su favor. A este respecto, lo que los católicos hacen cuando dirigen una petición a un Santo, y lo que los mormones hacen cuando practican el "orden verdadero de la oración” es muy similar.

No obstante, se podría decir mucho más acerca de los santos y su papel en la fe católica, aun así, los Santos de los Últimos Díass deberían saber: que Los católicos romanos no perciben (ni intentan) hacer sus peticiones a los santos sino que buscan a un "socio de oración ” alguien que es fiel y justo, quien puede sumar su fe y sus oraciones a favor de la persona necesitada. Los católicos no adoran a los santos, no les colocan por encima de Dios, ni tratan de reemplazar su devoción para Cristo con ellos. Algo así como mormones, los católicos son también instruidos por sus líderes para invocar sólo a Dios. Ciertamente, en ambas tradiciones, algunos pueden elegir actuar de otra manera. Excepto que tales actos serían contrarios al consejo y enseñanzas oficiales de las dos fes.

Notas Finales

.Vease a Richard P. McBrien, Lives of the Saints (San Francisco, CA: Harper San Francisco, 2001), 6.
.McBrien (2001), 2.
Ciertamente, como hice notar en la anterior cita , si uno viajara a través del globo uno podrá encontrar a católicos que entiende equivocadamente la impropiedad de devoción a los santos. Excepto cuando intercambia las opiniones con la la posición oficial de la Iglesia Católica, y no la práctica personal coloquial en partes remotas de la tierra.
.Dwight Longenecker and David Gustafson, Mary: A Catholic–Evangelical Debate (Grand Rapids, MI: Brazos Press, 2003), 175 & 176 , el énfasis se añadieron.
.Vea, por ejemplo, EElizabeth A. Johnson, “Blessed Virgin Mary,” in Richard P. McBrien, ed., The Harper Collins Encyclopedia of Catholicism (San Francisco, CA: Harper San Francisco, 1995), 838; Paul L. Williams, The Complete Idiot’s Guide to the Lives of the Saints (Indianapolis, IN: Alpha Books, 2001), 81; Margaret Dorgan, “Prayer,” in McBrien (1995), 1037; United States Catholic Catechism for Adults (Washington, DC: United States Conference of Catholic Bishops, 2006), 146-147.
.Váse a Williams (2001), 81-82; Peter J. Kreeft, Catholic Christianity: A Complete Catechism of Catholic Beliefs based on the Catechism of the Catholic Church (San Francisco, CA: Ignatius Press, 2001), 414-415.
Véase a Regina Coll, “Saints,” in McBrien (1995), 1156.
Coll, in McBrien (1995), 1156.
Boyd K.. Packer, The Holy Temple (Salt Lake City, UT: Deseret Book, 1999), 304.
Nephi K. Kezerian, “Sick, Blessing Thee,” in Daniel H. Ludlow, editor, Encyclopedia of Mormonism, four volumes (New York: Macmillan, 1992), 3:1308.
.Vease Ardeth Greene Kapp, I Walk by Faith (Salt Lake City: Deseret Book, 1987), 41; Don L. Searle and Julie Wardell, “Growing in Faith—Yondonjamts of Ulaanbaatar, Mongolia,” Friend, Oct 2007, page 18; E. Jeffrey Hill, “The Proclamation: A Guide, a Comfort, and an Inspiration,” Ensign, Apr 2006, 55; Ardeth Greene Kapp, “Together in Righteousness,” New Era, June 1986, page 22; Frances W. Hodgson, “How the Temple Helps,” March 1992 Ensign, page 71.
.Otra vez, la petición de un santo no es considerada una oración en el mismo sentido que cuando se ora al Padre Eterno.

En una ocasión, al asistir a una reunión en el campus de la Universidad de Notre Dame, este autor presenció a una erudita católica ofrecer el padrenuestro a “ la Madre Celestial, ” diciendo “ Madre Nuestra , que estás en el cielo, santificado sea tu nombre ... ” De Modo Semejante, a la conclusión de una clase de religión SUD, este autor escuchó una petición de una estudiante al dirigir la última oración a la "Madre Celestial.” En ambos casos estas mujeres actuaron en contra de las enseñanzas de sus respectivas fe en materia de oración. Uno podría tomar cualquiera de estas experiencias como prueba de que tanto los católicos como los mormones oran a personas distintas de nuestro Padre Eterno. Sin embargo, claramente uno debe hacer una distinción entre lo que los católicos o los Santos de los Últimos Días en forma individual eligen hacer, y lo que la enseñanza oficial de sus respectivas fes señala como norma en esta materia. Otra vez, en ambos casos, la membresía de estas dos fes recibe órdenes para orar sólo a Dios – no a los Santos, María, la Madre Celestial, los antepasados difuntos, etc

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