lunes, 26 de noviembre de 2012

Templos en 3D


De vez en cuando encontramos hermosas herramientas relacionadas con nuestros guestos en internet, y más encima gratis permitiéndonos disfrutar de ellas. Briam Olson se ha dado el trabajo de crear modelos en 3D de varios templos haciendo posible que veamos un templo por todo su alrededor. Además, en su sitio tiene algo que llama infografía que es una línea de tiempo con los templos que han marcado un hito por el cambio en el modelo de construcción. Es muy útil la información que nos entrega. encontré esto gracias a Templestudy.com

martes, 6 de noviembre de 2012

Ritos y Ordenanzas en la Iglesia Primitiva



Ritos y Ordenanzas en La Iglesia Primitiva
Este texto corresponde al Segundo Capítulo del Libro "El Templo en la Iglesia Primitiva" de Roberto Vinett
  
 
El Templo en la Iglesia Primitiva 
Además de las enseñanzas de carácter más privado que tenía la Iglesia Primitiva, también se observa la realización de ritos y ceremonias que se entregaban a aquellos que se consideraban preparados para realizarlas. Posiblemente la enseñanza secreta anteriormente descrita era una instrucción preparatoria para la efectuación de ceremonias que se mantenían reservadas para los miembros más fieles de la Iglesia.

Las enseñanzas que dejó Jesucristo a sus Apóstoles sobre las ordenanzas del Templo no fueron escritas para el público, lo que al cabo de dos generaciones permitió que estas ordenanzas se hicieran algo confusas, y no se hiciese mucha distinción entre el rito de lavamiento con el del bautismo. Hugh Nibley dice que “el Señor les dijo que ‘esto es por dos generaciones más, entonces se les quitará, una iglesia menor quedará en su lugar; ... la verdadera iglesia retornará más adelante cuando Yo regrese con mi Padre. Esto por su puesto era una doctrina que a los cristianos no les gustaba mucho. Eran muy malas noticias para la iglesia que el Señor les dijera a los Apóstoles todas esas cosas’”1. Esto provocó que estas enseñanzas sagradas se mesclaran con las enseñanzas gnósticas y perdieran la claridad original con la que el Señor las entregó, quedando un cuerpo de escrituras altamente místico entre los gnósticos.

Ritos y Ordenanzas en el Nuevo Testamento
En el Nuevo Testamento encontramos a Juan enseñándonos sobre la ordenanza de la unción, distinta al ungimiento con aceite para ministrar a los enfermos2, esta ordenanza es acompañada por una instrucción completa que da una perspectiva sobre “todas las cosas”:

“Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que ninguno os enseñe; así como la unción misma os enseña acerca de todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, así también como os ha enseñado, permaneced en él”3.

En el Evangelio de Juan encontramos que el Señor en privado, reunido con los Doce les introdujo en una ceremonia que él describió como necesaria para tener parte con él en la eternidad:

“se levantó de la cena, y se quitó su manto y, tomando una toalla, se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido. Entonces llegó a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies? Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora; pero lo entenderás después. Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Le respondió Jesús: Si no te lavo, no tendrás parte conmigo. Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza”4

Cada Apóstol participó de este lavamiento de pies el cual no tenía como fin simplemente quitar el polvo acumulado por el caminar, más bien era un símbolo de servicio entre uno y otros que el Señor les mandó que debían repetirlo entre ellos, convirtiendo esto en una ceremonia, ya que cada rito conlleva un símbolo para ser meditado y recordado5. No se esperaba que este rito u ordenanza fuera practicado por toda la Iglesia, la instrucción del Señor es para que se realizara entre el círculo de los Apóstoles. No hay más referencias al lavado de los pies en el resto del Nuevo Testamento como los hay para otras ceremonias, lo que confirmaría que era un rito de los que se practicaban en los círculos más íntimos del apostolado. Quienes sostienen que esta ceremonia no formaba parte de ningún rito que debía mantener la Iglesia no comprenden para quiénes iba dirigida este rito, era natural que a la muerte de los Apóstoles se terminara con tal acto y tampoco quedaran registros de Obispos u otras autoridades ya que nadie más participaba de ellas sino solamente los Apóstoles.

Pedro, Santiago y Juan disfrutaron de experiencias que no tuvieron el resto de los Apóstoles, es así como en el Monte de la Transfiguración contemplaron la visión en la que se presentaron Moisés y Elías el Profeta, ambos seres trasladados que posiblemente venían de la ciudad de Enoc, una ciudad completa de tales seres. No sólo tuvieron el enorme privilegio de estar en la presencia de estos dos hombres claves en la historia del Antiguo Testamento y del pueblo de Israel, sino más aún, sus oídos pudieron percibir con claridad la voz del Padre Celestial proveniente de una nube de luz dando testimonio de la divinidad del Maestro que ellos seguían. Esta experiencia fue dada en un monte, lugar análogo a un templo, donde se hace presente la presencia de Dios, siendo esta experiencia de carácter confidencial hasta la resurrección del Salvador. Aunque no esté explícito en los evangelios, el Presidente Joseph Fielding Smith nos enseñó que: 

“Estas llaves fueron dadas a Pedro, Santiago y Juan en el Monte de la Transfiguración, poder que recibieron de parte de Elías y Moisés; confirió este último las llaves del recogimiento de Israel. Cristo dijo a estos tres hombres, mismos que, creo yo, recibieron sus investiduras sobre este monte que no debían mencionar esta visión y lo que había ocurrido hasta que El no hubiese resucitado”6

Ritos y Ordenanzas entre las enseñanzas de los Primeros Cristianos
Clemente de Alejandría cita el Evangelio Secreto de Marcos como un documento que contenía enseñanzas sólo para los iniciados en los misterios del Evangelio o para quienes ya habían logrado alguna madurez en la doctrina cristiana. Hoy sólo tenemos fragmentos de esta obra, uno de los cuales menciona al parecer el evento en que Jesús levanta de los muertos a Lázaro.

martes, 25 de septiembre de 2012

El Arca en el Templo Nefita

Estuve leyendo el artículo de Don Bradley  que publicó en FAIR, y quiero compartir un resumen personal de su interesante documento.
Cuando Nefi declara que él y su pueblo edificaron un Templo semejante al de Salomón1, suponemos que no se refiere a la semejanza en el tamaño sino en su funcionalidad. El Templo que habían visto Lehi y Nefi en Jerusalén tenía claramente demarcado espacios sagrados, estando lo más sagrado o el lugar santísimo en el centro interior del Templo, lugar que tenía por propósito ser el hospedaje del Arca del Convenio. Esta Arca servía también de altar, cuando una vez al año, se celebraba la festividad más importante y el Sumo Sacerdote ofrecía sangre sobre la misma Arca.
Surge naturalmente la pregunta ¿cómo sería reemplazada el Arca del Convenio en el Templo Nefita? Se podía edificar espacios semejantes, utensilios parecidos, pero hay cierta dificultad en la construcción de un Arca, especialmente por su contenido.
El Arca del Convenio guardaba algunos elementos claves para la memoria de Israel, como las Tablas de la Ley que impulsaban a los Judíos a recordar que sus leyes eran dadas directamente por Dios; también en su interior se encontraban la Vara de Aarón y un recipiente con maná. Estos elementos se unían en el lugar Santísimo a los que portaba el Sumo Sacerdote, que era un Urim y Tumim con un pectoral o efod.
En la caja de piedra que le señaló Moroni a José Smith, llamada “Arca” por Martin Harris, se encontraban las Planchas, la Liahona, el Urim y Tumim con el pectoral, y la Espada de Labán. Estos objetos pueden tener un paralelo con las contenidas en el lugar Santísimo. El paralelo más obvio es El Urim y Tumim con los intérpretes nefitas, así como el pectoral con el efod. También podemos relacionar las Tablas de la Ley con las planchas que contenían escritura divina.
El maná era un recuerdo de la misericordia de Dios sobre el pueblo de Israel que le permitió no pasar hambre durante el éxodo2. Así mismo la Liahona fue un don de Dios sobre la familia de Lehi e Ismael, que les llevó por  los parajes más fértiles del desierto3.
La vara de Aarón floreció en el contexto de demostrar cuál sería la tribu líder escogida por Dios para conducir al pueblo, al ser presentada cada vara de cada tribu floreció la vara de Aarón quedando de manifiesto a todos que el Señor había escogido a la tribu de Levi, y en especial la casa de Aarón para liderar4. Nefi, al matar a Labán, su Goliat, marcó un precedente no admitido por sus hermanos mayores, pero evidenciaba a quién Dios había escogido para cumplir sus propósitos entre la familia que conducía fuera de Jerusalén.
Perfectamente es posible que el Templo levantado por Nefi tuviese un Arca donde se guardaban estos artefactos sagrados que tenían un efecto similar sobre la memoria del pueblo, de recordar las misericordias de Dios, el respeto a sus líderes y la obediencia a su palabra.
1. 2 Nefi 5:16
2. Exodo 16:13-15
3. 1 Nefi 16:16
4. Números 17:6-8

jueves, 30 de agosto de 2012

"La Tercera Vez Entendieron la Voz que Oyeron"

El Señor ha dispuesto, desde el inicio, el método que se ocuparía en enseñarnos dentro del Templo. Además de usar representaciones y símbolos, uno de los elementos claves para nuestro aprendizaje es la repetición.  No sólo que durante una misma experiencia se nos comunique más de una vez un concepto, sino se nos es requerido asistir con frecuencia a participar en nombre de un fallecido de la misma experiencia que pasamos hace años.
La visita de Jesús registrada en el Libro de Mormón, en el décimo primer capítulo de 3 Nefi, fue una visita con una profunda instrucción en un contexto de Templo, como lo propone John Welch1. La multitud se encontraba alrededor del Templo de la ciudad de abundancia, posiblemente por alguna festividad posterior a la Pascua. La voz del Padre resonó de los cielos para presentarles a Su Hijo2 que había cumplido con su misión expiatoria, y se había levantado de los muertos. A pesar de ser la voz más perfecta de todas no fue entendible por los miembros de la multitud3, se les permitió oírla por segunda vez, poniendo más atención a su sonido, pero no pusieron la atención suficiente. A la tercera vez fueron capaces de interpretar aquella voz suave, que anteriormente conmovió no solamente sus almas sino también sus cuerpos, haciendo arder sus corazones4.
No creo haber sido el único que al recibir las investiduras (durante mi estadía en el CCM), tuve una experiencia que podía reconocer como una que me había hecho arder mi corazón y estremecer todo mi cuerpo y alma, pero a la vez no era capaz de interpretar correctamente todo lo que se me había enseñado. Era evidente que requeriría una visita tras otra para ir logrando un mediano entendimiento de la instrucción y significado de tal maravillosa experiencia.
Así como la voz se entendió la tercera vez entre los nefitas, las enseñanzas del Templo son comprendidas a medida que visitemos regularmente este Santo lugar, estando preparados debidamente. Aunque no tendremos toda la claridad en la tercera visita, eso es en realidad una bendición porque nos insta a seguir preparándonos para visitar la Casa del Señor.

Notas
1.        Sermon at the Temple and the Sermon on the Mount: A Latter-day Saint Approach by John W. Welch
2.       3 Nefi 11:3
3.       3 Nefi 11:4
4.       3 Nefi 11:3

lunes, 28 de mayo de 2012

lunes, 14 de mayo de 2012

El Velo

Desde la descripción del Tabernáculo[1] hasta los Templos de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días no son muchos los elementos que se mantienen desde entonces, no existen en los Templos SUD menorah, ni altar de incienso, ni panes de la proposición, pero sí mantenemos como elemento permanente el Velo, aun desde el Templo de Kirtland, y una de sus funciones es separar el espacio de la presencia de Dios con el espacio de quienes viven leyes terrestres.
El Velo del Tabernáculo tenía representaciones de querubines[2], rememorando los querubines que cuidaban el camino de regreso al jardín de Edén[3], manteniendo separado al hombre de la presencia del Señor, quien se presentaba cara a cara al hombre en Edén.

En aquellos lugares que el Señor ha escogido como templos en la naturaleza también se ha presentado un velo en forma de nube que ha separado o limitado la visión de quienes no son dignos de estar en su presencia. En el monte Sinaí subió Moisés a recibir la ley de Dios “Entonces Moisés subió al monte, y una nube cubrió el monte. Y la gloria de Jehová reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días; y al séptimo día, llamó a Moisés de en medio de la nube”[4].
Cuando Moisés bajó del monte Sinaí después de estar cuarenta días, puso un velo sobre su rostro[5] representando la separación de Israel de la plenitud del evangelio, permaneciendo con una ley y sacerdocio menor, así como con un evangelio preparatorio[6].
La experiencia es similar a la vivida por Pedro Santiago y Juan con el Señor en el monte de la Transfiguración, estando la nube como elemento que los separó de ver a Dios el Padre, pero sí les permitió oír su voz, “Y mientras él decía esto, vino una nube que los cubrió; y tuvieron temor al entrar ellos en la nube. Y vino una voz desde la nube, que decía: Éste es mi Hijo amado; a él oíd”[7].
Es importante notar que este elemento que nos separa de la presencia de Dios no es un muro de piedras, ni rejas, si no un velo, una tela delgada que apenas impide la visión pero no influye en la audición, pudiendo oír la voluntad de Dios si realmente merecemos estar ante el Velo. Adán oía la voz del Señor hablar desde el jardín de Edén pero no le veía, “Y Adán y Eva, su esposa, invocaron el nombre del Señor, y oyeron la voz del Señor que les hablaba en dirección del Jardín de Edén, y no lo vieron, porque se encontraban excluidos de su presencia”[8]. De igual forma podemos oír lo que Dios nos quiere decir con claridad al escuchar las palabras de los Profetas vivientes, si lo hacemos será idéntico al oír la voz del Señor tras el velo[9], o al estar limpios para recibir revelación personal.  





[1] Éxodo 26
[2] Éxodo 26:31
[3] Génesis 3:24; Moisés 4:31
[4] Éxodo 24:16
[5] Éxodo 34:20-35
[6] Símbolos Mormones pág. 154; D&C 84:26-27
[7] Lucas 9:34-35
[8] Moisés 5:4
[9] D&C 1:38; 21:4-6


Roberto

viernes, 20 de abril de 2012

Templo de Hawaii Laie


Bajo Relieve con los Profetas del Antiguo Testamento

Todos hemos visto alguna vez y contemplado con deseos de visitar algún día, el hermoso y majestuoso Templo de Hawaii, aunque sabemos que nunca lo iremos a conocer, por lo menos en mi caso.

Este Templo corresponde a unos de los primeros construidos en el siglo XX, ahora lo conocemos como el Templo de Laie, para diferenciarlo del segundo Templo de Hawaii, el de Kane, dedicado por el Presidente Hinckley el año 2000. Esos Templos construidos a principios del siglo XX eran de una arquitectura que reflejaba gran sólidez, mostrando a los templos como verdaderos bunkers, así son los templos de Alberta y Mesa que tienen muchos rasgos similares.

El Templo de Laie en Hawaii tiene una escultura en los jardines y un bajo relieve en la parte superior del Templo realizados por el escultor Avard Fairbanks.

Lehi Bendiciendo a José

La escultura corresponde a la representación de una bendición que Lehi a su hijo José. Es probable que la idea principal en esta obra sea la del sacerdocio patriarcal, que parece estar en relación con los relieves en el muro superior del Templo el cual tiene representaciones de los patriarcas del Antiguo testamento así como de otros profetas.

Las ordenanzas que se realizan en los templos SUD guardan una estrecha relación con la autoridad del sacerdocio, sacerdocio que es el mismo que tuvieron los grandes personajes de las escrituras y que, como los muestra la escultura de Lehi y José, esta autoridad se ha transmitido por imposición de manos desde el comienzo.  

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