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martes, 6 de noviembre de 2012

Ritos y Ordenanzas en la Iglesia Primitiva



Ritos y Ordenanzas en La Iglesia Primitiva
Este texto corresponde al Segundo Capítulo del Libro "El Templo en la Iglesia Primitiva" de Roberto Vinett
  
 
El Templo en la Iglesia Primitiva 
Además de las enseñanzas de carácter más privado que tenía la Iglesia Primitiva, también se observa la realización de ritos y ceremonias que se entregaban a aquellos que se consideraban preparados para realizarlas. Posiblemente la enseñanza secreta anteriormente descrita era una instrucción preparatoria para la efectuación de ceremonias que se mantenían reservadas para los miembros más fieles de la Iglesia.

Las enseñanzas que dejó Jesucristo a sus Apóstoles sobre las ordenanzas del Templo no fueron escritas para el público, lo que al cabo de dos generaciones permitió que estas ordenanzas se hicieran algo confusas, y no se hiciese mucha distinción entre el rito de lavamiento con el del bautismo. Hugh Nibley dice que “el Señor les dijo que ‘esto es por dos generaciones más, entonces se les quitará, una iglesia menor quedará en su lugar; ... la verdadera iglesia retornará más adelante cuando Yo regrese con mi Padre. Esto por su puesto era una doctrina que a los cristianos no les gustaba mucho. Eran muy malas noticias para la iglesia que el Señor les dijera a los Apóstoles todas esas cosas’”1. Esto provocó que estas enseñanzas sagradas se mesclaran con las enseñanzas gnósticas y perdieran la claridad original con la que el Señor las entregó, quedando un cuerpo de escrituras altamente místico entre los gnósticos.

Ritos y Ordenanzas en el Nuevo Testamento
En el Nuevo Testamento encontramos a Juan enseñándonos sobre la ordenanza de la unción, distinta al ungimiento con aceite para ministrar a los enfermos2, esta ordenanza es acompañada por una instrucción completa que da una perspectiva sobre “todas las cosas”:

“Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que ninguno os enseñe; así como la unción misma os enseña acerca de todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, así también como os ha enseñado, permaneced en él”3.

En el Evangelio de Juan encontramos que el Señor en privado, reunido con los Doce les introdujo en una ceremonia que él describió como necesaria para tener parte con él en la eternidad:

“se levantó de la cena, y se quitó su manto y, tomando una toalla, se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido. Entonces llegó a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies? Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora; pero lo entenderás después. Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Le respondió Jesús: Si no te lavo, no tendrás parte conmigo. Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza”4

Cada Apóstol participó de este lavamiento de pies el cual no tenía como fin simplemente quitar el polvo acumulado por el caminar, más bien era un símbolo de servicio entre uno y otros que el Señor les mandó que debían repetirlo entre ellos, convirtiendo esto en una ceremonia, ya que cada rito conlleva un símbolo para ser meditado y recordado5. No se esperaba que este rito u ordenanza fuera practicado por toda la Iglesia, la instrucción del Señor es para que se realizara entre el círculo de los Apóstoles. No hay más referencias al lavado de los pies en el resto del Nuevo Testamento como los hay para otras ceremonias, lo que confirmaría que era un rito de los que se practicaban en los círculos más íntimos del apostolado. Quienes sostienen que esta ceremonia no formaba parte de ningún rito que debía mantener la Iglesia no comprenden para quiénes iba dirigida este rito, era natural que a la muerte de los Apóstoles se terminara con tal acto y tampoco quedaran registros de Obispos u otras autoridades ya que nadie más participaba de ellas sino solamente los Apóstoles.

Pedro, Santiago y Juan disfrutaron de experiencias que no tuvieron el resto de los Apóstoles, es así como en el Monte de la Transfiguración contemplaron la visión en la que se presentaron Moisés y Elías el Profeta, ambos seres trasladados que posiblemente venían de la ciudad de Enoc, una ciudad completa de tales seres. No sólo tuvieron el enorme privilegio de estar en la presencia de estos dos hombres claves en la historia del Antiguo Testamento y del pueblo de Israel, sino más aún, sus oídos pudieron percibir con claridad la voz del Padre Celestial proveniente de una nube de luz dando testimonio de la divinidad del Maestro que ellos seguían. Esta experiencia fue dada en un monte, lugar análogo a un templo, donde se hace presente la presencia de Dios, siendo esta experiencia de carácter confidencial hasta la resurrección del Salvador. Aunque no esté explícito en los evangelios, el Presidente Joseph Fielding Smith nos enseñó que: 

“Estas llaves fueron dadas a Pedro, Santiago y Juan en el Monte de la Transfiguración, poder que recibieron de parte de Elías y Moisés; confirió este último las llaves del recogimiento de Israel. Cristo dijo a estos tres hombres, mismos que, creo yo, recibieron sus investiduras sobre este monte que no debían mencionar esta visión y lo que había ocurrido hasta que El no hubiese resucitado”6

Ritos y Ordenanzas entre las enseñanzas de los Primeros Cristianos
Clemente de Alejandría cita el Evangelio Secreto de Marcos como un documento que contenía enseñanzas sólo para los iniciados en los misterios del Evangelio o para quienes ya habían logrado alguna madurez en la doctrina cristiana. Hoy sólo tenemos fragmentos de esta obra, uno de los cuales menciona al parecer el evento en que Jesús levanta de los muertos a Lázaro.

viernes, 27 de enero de 2012

Similitudes de los Templos de Kirtland y Quetzaltenango, Parte 1


El hermoso nuevo Templo mormón de Guatemala en Quetzaltenango está decorado bellamente con elementos que conducen a la mente a pensar en Edén, el primer Templo sobre la tierra.
Uno de estos elementos son unas líneas en forma de zig-zag en uno de sus muros, las cuales son muy semejantes a las figuras en el interior del Templo de Kirtland, que al costado de cada una de las cuatro escaleras de 33 peldaños, mostraban esta forma zigzagueante.

Detalles en los muros del Templo mormón de Quetzaltenango, Guatemala
Es la misma forma que los egipcios utilizaban para representar el agua, en forma genérica. Lo podemos encontrar en el facsímil 1 de Abraham en la figura 12 que José Smith interpreta como el firmamento, siendo el cielo para los egipcios un gran río que cruzaba Ra en su viaje diario.

Detalle interior del Templo de Kirtland Ohio, líneas que van junto a las escaleras

Los egipcios representaban el agua con líneas zigzagueantes

La figura 12 donde nada el cocodrilo muestras las líneas zigzagueantes

Esta figura en los templos lleva inmediatamente a pensar en el paraíso, Edén, donde había una gran fuente de agua que se repartía en cuatro grandes brazos o ríos para cubrir la tierra (Génesis 2:8-14; Apocalipsis 22:1-2). Es posible que la ubicación de los bueyes en grupos de tres bajo el mar de bronce tuviese la intención de representar la distribución de las aguas de la fuente de Edén (2 Crónicas 4:2-5).
Ezequiel ve en una visión aguas que brotan desde el Templo formando un gran río que trae sanación al mundo (Ezequiel 47:1-12; Joel 3:18). Considerando esto y además que los Templos fueron decorados para representar a Edén podemos hacer una conexión con estos símbolos en el Templo mormón de Quetzaltenango.
El agua era un elemento muy necesario en los Templos antiguos pues era requerido a los sacerdotes antes de oficiar lavarse ceremoniosamente en el Mar de Bronce (Éxodo 29:4). Además tenemos la promesa de quien sirva al Señor en justicia participará “de la fuente de agua vivía” (Apocalipsis 21:6; 22:17; Alma 5:34).
Las aguas vivas son un símbolo del mismo Salvador, las escrituras relacionan a Cristo como la “fuente de aguas vivas” (Jeremías 2:13; Juan 4:10-14; 7:37-38; Eter 12:28).

Roberto
temployeternidad.blogspot.com

lunes, 21 de noviembre de 2011

El Templo Mormón de San Diego y el número ocho



Sin duda, uno de los Templos mormones más hermosos es el Templo de San Diego, cuya forma singular nos lleva a pensar en una morada celestial.

Su mayor singularidad se debe a la enorme utilización del símbolo de la estrella de ocho puntas, el cual se observa en las rejas, los jardines, los muros, las ventanas, las calles aledañas y la forma del templo mismo. El arquitecto del Templo Bill Lewis, dijo que había más de 10.000 figuras de ocho lados o estrellas de ocho puntas (Entrevista personal de Val Brinkerhoff 11 de Agosto de 2006).



Tradicionalmente para el mundo cristiano el ocho tiene un significado relacionado con el renacimiento. Cuando se planeó repoblar la tierra se hizo con ocho personas que entraron al arca de Noé. La entrada al convenio Abrahámico era la circuncisión que se realizaba al octavo día. El bautismo no se realiza antes de los ocho años. Aún Cristo resucitó al octavo día, como se le llamaba al domingo. Las pilas bautismales de los primeros cristianos fueron construidas en forma octogonal. El Templo de San Diego con miles de octágonos es un lugar sagrado donde podemos tener un nuevo nacimiento en Cristo y es un gran símbolo de la resurrección.


Mosaico en capilla Apollinare Rávena Italia, Siglo VI


Otro significado de la estrella de ocho puntas es su vínculo con el sello de Melquisedec. Antiguamente esta forma estaba relacionada a este gran Sumo Sacerdote y a su sacerdocio. En un mosaico en la capilla de San Apollinare se observa a Melquisedec ofreciendo una ofrenda, con Abel a un Lado e Isaac al otro, y con la estrella de ocho puntas en el centro del altar.

Baptisterio octogonal en Catedral de Rávena, siglo VI

Para el pensamiento mormón el sacerdocio de Melquisedec nos simboliza las manifestaciones de la divinidad (D&C 84:19-21). Y es aquí, en este santo lugar, donde los miembros de la Iglesia reciben promesas de santificación y la posibilidad de llegar a ser como Dios.

Ver:

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Símbolos del Nuevo Templo Mormón de El Salvador

Los Salvadoreños han comenzado a disfrutar de las bendiciones de gozar con un hermoso Templo Mormón en su territorio. Es alentador leer sus comentarios sobre sus sentimientos por la dedicación de la Casa del Señor en suelo salvadoreño.
Es un templo muy hermoso, aunque desde Chile sólo he visto las imágenes en la red, donde hay videos de su interior y exterior. Del exterior quiero referirme a tres elementos simbólicos que tienen un valor en la arquitectura tradicional de los Templos.

Círculos enlazados en el Templo del Salvador
El Primero son los círculos enlazados que están en los muros. Esta forma de unir círculos se utilizó en el primer Templo de nuestra dispensación, en el Templo de Kirtland sobre el púlpito oeste del primer piso. El círculo es un símbolo muy utilizado para relacionarlo con la eternidad, inclusive el mismo José Smith una vez usó su anillo de bodas para referirse a la eternidad del lazo matrimonial (Enseñanzas del PJS, pág.   ). Dentro de los muchos nombres de Dios, las escrituras utilizan a veces “Sin fin” y “Eterno” (Moisés 1:3; 7:35; D&C 19:10-12), indicando que una de las características o atributos de Dios es uno “cuya vía es un giro eterno, el mismo hoy que ayer y para siempre.” (D&C 35:1).

Interior del Templo de Kirtland

Doctrinas y Convenios nos habla bastante del concepto de ser de eternidad en eternidad (D&C 76:4; 39:1). Frente a esto es inevitable preguntarse a qué el Señor le llama una eternidad, a cuánto tiempo, cuál es su duración, etc. Elder Bruce R. McConkie nos dio la siguiente aclaración sobre la eternidad:
“Tal como lo ve el hombre desde su perspectiva eterna, hubo una eternidad pasada y habrá una eternidad futura. La eternidad pasada abarca la esfera de la existencia eterna que tuvieron todos los hombres como hijos espirituales de Padres exaltados en la preexistencia.
La eternidad futura será la esfera eterna en la cual los justos, habiendo alcanzado la inmortalidad y la vida eterna, se volverán Padres exaltados y tendrán una continuación de su simiente por siempre jamás. (D. Y C. 132:19 25.)
En este sentido, la eternidad es una forma de medir "tiempo" eterno. En las épocas pasadas, cuando todos los hombres vivían en la presencia de su Padre Eterno, era una eternidad, y el futuro cuando estos hijos espirituales hayan ido a su exaltación, teniendo sus propios hijos espirituales, será otra eternidad.
Teniendo en mente esta repetición sin fin del eterno plan de creación, redención y salvación, es claro lo que nuestro Señor quería decir cuando dijo que él era de "eternidad en eternidad" (D. Y C. 39:1), y también cuando dijo de sí mismo, "De eternidad en eternidad es el mismo, y sus años nunca faltan." (D. Y C. 76:4.)
En otras palabras, como Ser exaltado y eterno, él nunca varía; de una eternidad a la otra es el mismo. De preexistencia a preexistencia su curso sigue un giro eterno y será así con todos los seres exaltados. Los que lleguen a ser dioses lo serán de eternidad en eternidad, por siempre igual, poseyendo siempre la plenitud de todas las cosas y multiplicándose sin fin. (Doctrina de Salvación, vol. 1, pág. 11.)”   (Doctrina Mormona, “Eternidad en Eternidad”).
El otro símbolo que salta a la vista, son las flores que adornan las puertas y los muros. Algunos Salvadoreños consideran que se trata de la flor nacional Izote, de lo cual no tengo la seguridad debido a que las Izote que he visto no corresponden con las cantidad de pétalos de las flores en el Templo. He visto Izotes de cinco y seis pétalos, y la flor del Templo tiene ocho pétalos con una simetría que evoca los dos cuadrados intercalados que se observan en el Templo de San Diego. Pero sin referirme al número ocho, muy relacionado con los Templos por los demás, en lo que deseo enfocarme es el las flores como motivo y símbolo tradicional en los Templos.



En el mismo Templo de Kirtland se observaban varios tipos de flores en su interior, en los pilares y muros. En el Templo de Salomón se utilizaron las flores en su ornamentación, tanto en sus adornos exteriores como interiores, como ejemplo podemos ver la fuente o mar que estaba sobre los doce bueyes tenía en la forma de una flor: “Y el grosor del mar era de un palmo, y su borde era labrado como el borde de un cáliz de flor de lis” (1 Reyes 7:26). Las flores pretenden que hagamos la relación del Jardín de Edén como el primer Templo sobre la tierra, y que el templo que visitamos contiene el mismo poder del sacerdocio y las mismas ordenanzas eternas. Los Templos y los jardines tienen una relación con el plan de Salvación, al observar los jardines, tanto de Edén (la Creación y Caída),  de Getsemaní (Expiación) y del Sepulcro (Resurrección), los podemos relacionar con las enseñanzas del Templo y su propósito.
El décimo Artículo de Fe establece que después de la venida en gloria del Señor, la tierra será renovada y recibirá su gloria paradisiaca, evocando el retorno al estado terrestre antes de la caída, en la cual la tierra era semejante al Jardín de Edén.
El último símbolo que quiero mencionar es el círculo con el cuadrado, quizás el símbolo más frecuente en los Templos después de Moroni. Este símbolo lo encontramos en la decoración de las rejas o defensas del Templo. A veces por los simple y abundante lo pasamos de alto, pensando que el arquitecto no tuvo la intención de poner tal símbolo, pero creo que independiente de la intención de los arquitectos lo importante es darle vida a los símbolos que serelacionan con Dios y su obra, si tenemos ojos para ver, veamos.

Ya he posteado sobre ellos anteriormente. A modo de resumen diré que el cuadrado está relacionado con la tierra, sus cuatro partes, sus cuatro esquinas, y el círculo es la representación de la bóveda celestial, el cielo era visto como un círculo inmenso. Al estar estos dos símbolos en una misma figura pretende indicarnos o representarnos la unión del cielo con la tierra, símbolo idóneo para representar al Templo, que la igual que en la antigüedad, los Profetas vivían sus experiencias de ascensión en montañas muy altas, lugares sagrados donde su unía la tierra con el cielo.
Círculos con cuadrados en disferentes Templos SUD

Roberto

Ver
El Compás y la Escuadra sobre el Moroni en Nauvoo

Nüwa y Fuxi, Compás y Escuadra

Un Velo con Comás y Escuadra

El Círculo, un Símbolo Eterno Artículo mío publicado en el blog El Hijo Ahman

viernes, 31 de diciembre de 2010

El significado de los Doce Bueyes bajo la Pila Bautismal

Uno de los símbolos más representativos de los Templos SUD es la fuente bautismal, que es junto a Moroni, uno de los íconos utilizados para representar al Templo y sus ordenanzas.

Aunque no todos los templos han usado o llevan un Moroni, todos los Templos (exceptuando sólo a Kirtland) tienen una fuente bautismal, desde Nauvoo, cuando fue revelada la doctrina de la salvación de los muertos. Todas las fuentes bautismales están relacionadas con el mar de bronce que construyó Salomón en el Templo (1 Reyes 7:23).

El Templo de Santiago, y me imagino que quizás un par de Templos más, no tenía una fuente bautismal sobre doce bueyes, en vez de esto había una obra en relieve muy hermosa sobre la pila bautismal con la fuente con doce bueyes. Esta fuente fue reemplazada en la re dedicación de este Templo, lo que puede demostrar la importancia de que las pilas bautismales de los Templos lleven el símbolo revelado a Salomón.

Aunque no está muy claro si en el Templo de Salomón se efectuaban bautismos en el mar de bronce, la imagen y el simbolismo de esta fuente es poderoso para la doctrina de la salvación por los muertos.

Los elementos de este símbolo son una fuente bautismal, el número doce, bueyes, y los bueyes orientados tres a cada punto cardinal (1 Reyes 7:25).

Los bueyes están relacionados con el símbolo de Efraín, el cual ha sido tomado en las diferentes biblias (septuaginta, vulgata, etc) con distintos nombres, como toro (Deuteronomio 33:17), búfalo e inclusive unicornio (probablemente el búfalo o buey de perfil se le observa un solo cuerno), y Efraín recibió la primogenitura de José, por tanto la primogenitura de Israel. Hubiese sido muy extraño la fuente sobre cada símbolo de cada tribu de Israel, ya que hubiesen habido lobos, leones, barcos, lunas, etc. Pero utilizando el símbolo del primogénito doce veces identifica a las doce tribus de Israel.

El que las doce tribus tengan sobre sus lomos la Pila bautismal y estén orientadas hacia los cuatro puntos cardinales puede representar la responsabilidad que tiene Israel sobre sus hombros de llevar las ordenanzas de salvación, tantos para vivos como muertos, a los extremos de la tierra, a toda nación.
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